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MASCOTAS

Aumenta la necesidad de prevención contra leishmaniosis canina

El aumento de las temperaturas a nivel global ha propiciado que el mosquito vector de la Leishmania pueda estar presente desde abril hasta noviembre, incrementando la densidad de la enfermedad en países como España

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Aumenta la necesidad de prevención contra leishmaniosis canina

El aumento de las temperaturas a nivel global ha propiciado que el mosquito vector de la Leishmania pueda estar presente desde abril hasta noviembre, incrementando la densidad de la enfermedad en países como España

Jorge Jiménez - 10-09-2019 - 17:34 H

A medida que se acerca el fin del verano y bajan las temperaturas algunos propietarios pueden pensar que la presencia del flebotomo vector de la Leishmania se verá reducida sustancialmente, sin embargo, como señaló durante una de sus charlas sobre leishmaniosis canina la catedrática de Sanidad Animal en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, Guadalupe Miró, el cambio climático juega un papel importante para la expansión de la enfermedad.

Y es que, según explicaba la experta, debido al aumento de las temperaturas el mosquito vector puede llegar a zonas donde antes no podía. Asimismo, las temperaturas más elevadas favorecen la presencia del flebotomo durante más meses al año.

Según Miró esta dilatación temporal de la actividad de los mosquitos vectores tiene lugar desde los meses de abril y mayo hasta octubre y noviembre, cosa que años atrás “no ocurría”, apuntó. Por lo tanto, dada la dilatada presencia de mosquitos, que va más allá de la primavera y el verano, los perros deben estar protegidos adecuadamente contra la enfermedad a lo largo de todo el año.

PREVENCIÓN

En este sentido existen estrategias de prevención contra la leishmaniosis como la vacunación, siendo en este caso, LetiFend® de LETIPharma, la primera vacuna recombinante disponible en Europa para la prevención de la enfermedad, que con una única dosis anual confiere inmunidad durante 365 días. Dicha vacuna disminuye notablemente el desarrollo de la enfermedad en los perros, reduciendo los signos clínicos y fortaleciendo sus defensas en caso de ser infectados. Asimismo, la vacuna cuenta con un importante índice de eficacia del 72% de prevención de la leishmaniosis canina en zonas de alto riesgo de infección por Leishmania infantum.

Esta eficacia ha de ser tenida en cuenta, ya que la mayor presencia de los vectores ha originado, entre otros factores un aumento de la densidad de la enfermedad en ciertas áreas, como los países del entorno Mediterráneo, entre los que se encuentra España. Este conjunto de países se encontraría actualmente, en palabras de Miró “exportando leishmaniosis” a otras naciones de más al norte de Europa, gracias a fenómenos como la globalización y el movimiento de animales de compañía.

Precisamente, la leishmaniosis en España ha evolucionado notablemente en los últimos 30 años, experimentando un incremento de su presencia, ya que se han llegado a dar zonas hiperendémicas de la enfermedad, como la provincia de Ourense, en Galicia, donde la prevalencia de la leishmaniosis es “más elevada que incluso la que hay en otras provincias como Madrid o Toledo, que antes eran consideradas zonas de mucha presión parasitaria”, apunta la catedrática.

REPERCUSIÓN EN SALUD HUMANA

Por todo ello, prevenir la enfermedad en los perros mediante la vacunación no solo repercute en el bienestar y en la salud de los animales, sino que revierte positivamente en la salud humana, ya que los animales actúan como reservorio. Precisamente, esto quedó patente durante el brote de leishmaniosis en Fuenlabrada (Madrid), que constituye el mayor brote de la enfermedad en humanos registrado en toda la historia de Europa, y en el que lagomorfos como conejos y liebres resultaron ser el principal reservorio.

Por su parte, los perros también actúan como reservorio de la leishmaniosis, una enfermedad que tiene consecuencias para la salud humana, como explicó durante la 'Semana de la lucha frente a la leishmaniosis' María Pilar Guijarro, directora general de Salud Pública de Extremadura, quien señaló que la leishmaniosis puede terminar afectando a la considerada como población de riesgo: los mayores de 65 años, los menores de 5, así como personas inmunodeprimidas. Por todo esto, Guijarro consideró de vital importancia “el control de reservorios”.

En este punto, la directora general coincidió con la visión One Health (una sola salud) de expertos en leishmaniosis como el doctor Rogelio López Vélez, coordinador de la Unidad de Referencia Nacional para Enfermedades Tropicales, Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, quien ha señalado en múltiples ocasiones que “la leishmaniosis canina de hoy es la leishmaniosis humana de mañana”.

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