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MASCOTAS

Analizan el riesgo de compartir bacterias resistentes entre perros y propietarios

Una investigación sobre bacterias resistentes y elementos de resistencia compartidos entre perros y propietarios enfatiza la necesidad de prevenir la propagación de la resistencia a los antibióticos

El 14,3% de perros y sus propietarios comparten perfil de resistencia en E. coli.
El 14,3% de perros y sus propietarios comparten perfil de resistencia en E. coli.

Analizan el riesgo de compartir bacterias resistentes entre perros y propietarios

Una investigación sobre bacterias resistentes y elementos de resistencia compartidos entre perros y propietarios enfatiza la necesidad de prevenir la propagación de la resistencia a los antibióticos

Redacción - 27-05-2022 - 12:09 H - min.

Una investigación, publicada este 27 de mayo en la revista científica BMC Veterinary Research, ha analizado el riesgo de compartir bacterias resistentes o elementos de resistencia entre los perros y sus propietarios. El estudio ha puesto de manifiesto el problema de la resistencia a los antibióticos y la necesidad de prevenir su propagación para evitar el fracaso de los tratamientos.

Según explican los investigadores, pertenecientes al Departamento de Patobiología de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Shiraz (Irán), “el uso indiscriminado y la similitud de los antibióticos prescritos, especialmente los betalactámicos, en la medicina humana y de pequeños animales, junto con la estrecha comunicación entre mascotas y humanos, aumenta el riesgo de transferencia de bacterias resistentes a los antibióticos y/o elementos de resistencia, especialmente integrones, entre otros”.

Por ello, en el estudio se marcaron el objetivo de comparar las frecuencias de las cepas productoras de betalactamasas de espectro extendido (BLEE), los principales genes BLEE, los integrones de clase 1 y 2, y los patrones de resistencia a los antibióticos de los aislados de Escherichia coli (E. coli) fecales de los perros y sus propietarios.

Para ello, llevaron a cabo la investigación con 144 aislados de E. coli comensal procedentes de las heces de 28 parejas sanas de perros y propietarios y 16 humanos sanos que no tenían animales de compañía.

Así, los investigadores utilizaron una prueba de confirmación fenotípica para identificar las frecuencias de E. coli productoras de BLEE. “Se determinaron las frecuencias de los genes blaCTX-M, blaSHV y blaTEM, así como de los integrones de clase 1 y 2, mediante la reacción en cadena de la polimerasa. La resistencia a 16 antibióticos convencionales se determinó mediante la técnica de difusión en disco”, recuerdan en el estudio.

En cuanto a los resultados, el estado de producción de BLEE fue similar entre los aislados de E. coli del 71,4% de las parejas de perros y propietarios. Además, los aislados de E. coli del 75%, 60,7% y 85,7% de las parejas de propietarios y perros fueron similares en cuanto a la presencia o ausencia de los genes blaCTX-M, blaTEM y blaSHV, respectivamente.

La presencia o ausencia de integrones de clase 1 y clase 2 fue la misma en los aislados de E. coli del 57,1% de los pares perro-propietario. Asimismo, la prevalencia de la resistencia al cloranfenicol y a la tetraciclina fue significativamente mayor en los aislados de E. coli de los perros que en los de los propietarios, pero para los otros 10 (83,3%) antibióticos probados no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la prevalencia de la resistencia a los antibióticos entre los aislados de los perros y los de los propietarios.

Además, el perfil de resistencia a los antibióticos era el mismo en los aislados de E. coli del 14,3% de las parejas de perros y propietarios. En este sentido, los resultados de la investigación ponen de manifiesto la gravedad del problema de la resistencia a los fármacos y la necesidad de prevenir el aumento y la propagación de la resistencia a los antibióticos para reducir el fracaso del tratamiento.

“Además, las características relativamente similares de los aislados de E. coli de los perros y sus propietarios pueden mostrar el riesgo de compartir bacterias resistentes y/o elementos de resistencia entre ellos”, concluyen los investigadores.

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