Un estudio con 31 perros demostró que aplicar maniobras de Heimlich tras administrar apomorfina intravenosa incrementa la frecuencia de vómitos exitosos, aunque no reduce el tiempo que tardan en producirse
¿Cómo lograr una inducción al vómito con éxito en veterinaria?
Un estudio con 31 perros demostró que aplicar maniobras de Heimlich tras administrar apomorfina intravenosa incrementa la frecuencia de vómitos exitosos, aunque no reduce el tiempo que tardan en producirse
Redacción -
30-10-2025 - 09:30 H -
min.
Se acerca Halloween, una época donde los hogares se llenan de dulces, chocolates y chucherías que, aunque inofensivas para las personas, pueden ser un peligro real para las mascotas. Y es que la ingestión accidental de estos productos, o de otros productos tóxicos y cuerpos extraños, es una causa frecuente de visitas de emergencia al veterinario.
Ante la sospecha o confirmación de que un perro ha ingerido algo que no debe, la intervención veterinaria inmediata, que a menudo incluye la inducción del vómito para evitar la absorción de la toxina, es crucial.
En este sentido, un estudio de la Universidad de Cornell evaluó el efecto de las compresiones abdominales como procedimiento complementario a la administración intravenosa de apomorfina en la inducción del vómito en perros. En total participaron 31 perros a los que se les indicó provocar el vómito por motivos clínicos.
Los animales fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: uno recibió compresiones abdominales (maniobra de Heimlich) realizadas por un profesional tras la administración de apomorfina, mientras que el otro grupo no recibió ninguna intervención física adicional.
Los resultados mostraron que la inducción del vómito fue exitosa en el 100% (14 de 14) de los perros del grupo que recibió compresiones abdominales, frente al 76,5% (13 de 17) del grupo control, una diferencia estadísticamente significativa. Sin embargo, el tiempo medio hasta el vómito fue similar en ambos grupos: 90,5 segundos en el grupo con maniobras de Heimlich y 106 segundos en el grupo control.
Los autores concluyen que las maniobras de Heimlich pueden ser una ayuda útil en la inducción del vómito en perros tratados con apomorfina intravenosa, aumentando la frecuencia de éxito, aunque sin acelerar el inicio del reflejo emético. Esta técnica podría ser especialmente beneficiosa en casos donde la émesis es necesaria y no existen contraindicaciones para su realización.
Ante el peligro que suponen las intoxicaciones para los animales de compañía, la industria veterinaria no deja de innovar y ha desarrollado herramientas que permiten a los profesionales afrontar estos casos de manera más eficaz e inducir al vómito de manera más sencilla a sus pacientes.
Un ejemplo es Ecuphar, que dispone de Clevor, el primer colirio emético para perros. Clevor ofrece una administración ocular no invasiva que permite una absorción rápida y fiable, gracias a su presentación en gotero de un solo uso de 0,6 ml (aproximadamente 22 gotas), fácil de aplicar. En un estudio clínico, el 96% de los tutores evaluaron su administración como fácil o muy fácil.
Este colirio está preparado para su uso directo, sin necesidad de cálculo de dosis, medición ni uso de desechables adicionales. Se deben aplicar de 1 a 8 gotas, según el peso del animal, repartidas a partes iguales entre ambos ojos. El tiempo estimado hasta el primer vómito es de 10 minutos.
El efecto emético es de corta duración, con un tiempo estimado entre el primer y el último vómito de unos 16 minutos. Además, el 90% de los perros dejan de vomitar a los 45 minutos.
Clevor puede administrarse nuevamente entre 15 y 20 minutos después de la primera dosis si el perro no vomita. Se trata de una medicación respetuosa con el paciente, ya que las gotas oftálmicas no provocan temor ni dolor, a diferencia de las inyecciones.