LUNES, 14 de septiembre 2026

LUN, 14/9/2026

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La OMSA muestra su preocupación por la reaparición de un serotipo de fiebre aftosa después de 60 años en Europa, Oriente Medio y Asia

El serotipo SAT 1 se ha detectado en zonas situadas a miles de kilómetros de su área de distribución tradicional, con un impacto potencialmente significativo sobre la sanidad animal, los medios de vida y las economías

La propagación de la fiebre aftosa hacia nuevas zonas es preocupante, pero las consecuencias podrían ser aún peores.
La propagación de la fiebre aftosa hacia nuevas zonas es preocupante, pero las consecuencias podrían ser aún peores.

La OMSA muestra su preocupación por la reaparición de un serotipo de fiebre aftosa después de 60 años en Europa, Oriente Medio y Asia

El serotipo SAT 1 se ha detectado en zonas situadas a miles de kilómetros de su área de distribución tradicional, con un impacto potencialmente significativo sobre la sanidad animal, los medios de vida y las economías

Más de 6.600 kilómetros separan las capitales de Chipre, Lesoto y Mongolia. Sin embargo, en 2026, estos tres países se enfrentaron al mismo desafío: la aparición de un serotipo de fiebre aftosa que nunca antes se había detectado en sus territorios.

Veterinarios y ganaderos llevan décadas enfrentándose a las amenazas de la fiebre aftosa en todo el mundo. Aunque la enfermedad rara vez es mortal, es extremadamente contagiosa entre los animales y puede tener un impacto importante en su salud y productividad.

En algunos países y regiones, la fiebre aftosa ha sido erradicada con éxito y, en la actualidad, es una de las pocas enfermedades para las que la Organización Mundial de Sanidad Animal (Omsa) reconoce un estatus oficial de libre de enfermedad, lo que permite a los países comerciar y exportar animales y productos de origen animal de forma segura.

El nuevo serotipo de fiebre aftosa detectado recientemente en varios países de Europa, Oriente Medio y Asia tiene una historia particular. Conocido como SAT 1, sigla de Southern African Territories 1 (Territorios de África Austral 1), históricamente ha estado asociado con el África austral, donde fue identificado por primera vez en 1948.

Aunque fue notificado ocasionalmente en algunos países de Oriente Medio y Europa entre 1962-1965 y 1969-1970, SAT 1 ha permanecido durante mucho tiempo vinculado al África austral.

Desde 2025, el serotipo SAT 1 de la fiebre aftosa se ha detectado cada vez más en zonas situadas a miles de kilómetros de su área de distribución tradicional, lo que ha generado preocupación en los últimos meses, no solo por la distancia que parece haber recorrido en poco tiempo, sino también por el impacto potencialmente significativo que podría tener sobre la sanidad animal, los medios de vida y las economías.

SEGUIMIENTO ESTRECHO DE LA PROPAGACIÓN DE LA FIEBRE AFTOSA

Desde febrero de 2026, la Omsa ha seguido con especial atención la propagación del serotipo SAT 1 de la fiebre aftosa.

A comienzos de año, se notificó un aumento de brotes en Sudáfrica, mientras que Botsuana, Esuatini, Lesoto, Zambia y Zimbabue comenzaron a presentar nuevas notificaciones. En algunos casos, los brotes afectaron zonas reconocidas oficialmente como libres de fiebre aftosa y recibieron una importante cobertura mediática local debido a su impacto sobre los movimientos de animales y la producción ganadera.

Aunque preocupante, la presencia de este serotipo en la región no era inesperada, dado su vínculo histórico con el África austral.

La situación era diferente en otras regiones. Según los datos oficiales comunicados por los miembros de la OMSA a través del Sistema Mundial de Información Zoosanitaria (Wahis, por sus siglas en inglés), Israel, Chipre, Palestina, China y Mongolia notificaron su primera aparición del serotipo SAT 1 de la fiebre aftosa en 2026, en ese orden cronológico.

El mismo serotipo ya había sido notificado por primera vez en Iraq, Kuwait, Egipto y Azerbaiyán en 2025, también siguiendo el orden cronológico de notificación oficial a la Omsa.

Además, tras 70 años de ausencia, el serotipo SAT 1 volvió a ser notificado a través de WAHIS en Turquía, Líbano y Grecia entre 2025 y 2026. Estos datos desempeñan un papel fundamental para comprender la magnitud de la amenaza y ayudar a los países y territorios a prepararse para posibles incursiones de la fiebre aftosa.

Puede ponerse en marcha una amplia gama de medidas preventivas, entre ellas el refuerzo de la bioseguridad, la vacunación, los controles de movimiento y la vigilancia fronteriza. Sin embargo, todas estas acciones requieren recursos, y el acceso a datos sólidos y fiables facilita que los gobiernos y las autoridades de sanidad animal justifiquen y movilicen dichos recursos a tiempo.

EL IMPACTO DE LA FIEBRE AFTOSA EN LOS ANIMALES, LAS PERSONAS Y LAS ECONOMÍAS

La fiebre aftosa afecta al ganado bovino, porcino, ovino y caprino, así como a otros animales de pezuña hendida, sin distinguir entre poblaciones domésticas y silvestres.

Una vez que la enfermedad se detecta en una zona, el comercio de animales y productos de origen animal queda sujeto a severas restricciones. Dado que la fiebre aftosa es altamente contagiosa, prevenir una mayor propagación se convierte en una prioridad inmediata.

Esto puede tener consecuencias significativas para los ganaderos y sus medios de vida. Sin embargo, el impacto de la fiebre aftosa no es el mismo en todos los países.

Una reciente evaluación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) puso de relieve que la vulnerabilidad económica asociada a la incursión del serotipo SAT 1 de la fiebre aftosa en Asia y el Pacífico se distribuye de manera desigual.

Mientras que, por lo general, se espera que las economías grandes y diversificadas absorban los choques macroeconómicos resultantes, las economías más pequeñas y dependientes de la ganadería son mucho más vulnerables.

En estos países, las pérdidas podrían alcanzar hasta el 1% del PIB, mientras que las perturbaciones comerciales podrían generar costes equivalentes o incluso superiores a las pérdidas directas de producción. Por lo tanto, en caso de un brote de fiebre aftosa, las consecuencias podrían extenderse más allá del sector ganadero y convertirse en una crisis que afecte al conjunto de la economía.

INVERTIR AHORA PARA EVITAR LO PEOR

La OMSA ha seguido de cerca la propagación del serotipo SAT 1 de la fiebre aftosa porque constituye un claro ejemplo de cómo la sanidad animal está estrechamente vinculada a los medios de vida, las economías y la seguridad alimentaria.

Ya en mayo de 2026, la fiebre aftosa era una de las principales preocupaciones de muchos expertos en sanidad animal que asistieron a la Sesión General de la OMSA en París, dedicada a la importancia de invertir en la sanidad animal.

En esa ocasión, Franck C.J. Berthe, especialista sénior en agricultura para África Occidental y Central del Banco Mundial, destacó la necesidad de invertir en la sanidad animal.

“Se estima que la fiebre aftosa cuesta a los ganaderos hasta 21.000 millones de dólares al año en todo el mundo. Sin embargo, es una enfermedad que, en teoría, sabemos cómo controlar. Y no digo que sea fácil, pero contamos con ese conocimiento. Las herramientas existen, la estructura financiera existe; lo que falta es la voluntad política para ampliar la aplicación del conocimiento y las soluciones”, señaló.

La reciente aparición del serotipo SAT 1 de la fiebre aftosa es motivo de preocupación, pero puede gestionarse. Según destaca la OMSA, con las medidas preventivas adecuadas y una inversión sostenida en los sistemas de sanidad animal, su impacto puede mitigarse.

Como señaló Franck C. J. Berthe: “La próxima gran crisis podría surgir de un sistema ganadero cuya salud hemos decidido no financiar”.

ESPAÑA MANTIENE REFORZADA LA PREVENCIÓN FRENTE A LA FIEBRE AFTOSA

La preocupación expresada ahora por la Omsa se produce en un contexto de inestabilidad epidemiológica internacional de la fiebre aftosa sobre el que Animal’s Health ha venido informando en los últimos meses.

Como ya informó este medio, el Gobierno español ha explicado que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) mantiene un “constante seguimiento” de la situación epidemiológica de la fiebre aftosa a nivel mundial y en el entorno geográfico de España, evaluando el riesgo cambiante que supone para el país.

Durante el último año, el Ejecutivo asegura que se han mantenido y reforzado las medidas preventivas ante la circulación de fiebre aftosa en el norte de África, especialmente en Argelia, Libia y Túnez, y los brotes registrados en Europa.

A esta situación se suma precisamente la presencia del serotipo SAT 1, detectado en Grecia y Chipre dentro de la Unión Europea, además de su presencia en Turquía.

El Gobierno ha señalado que estas medidas preventivas se mantendrán mientras la situación epidemiológica siga siendo inestable y hasta que los países afectados demuestren, mediante programas de vigilancia conformes con los estándares de la OMSA, la ausencia de circulación viral.

Asimismo, Animal’s Health informó recientemente de los resultados de un estudio de desafío heterólogo realizado por Wageningen Bioveterinary Research que validó que Bioaftogen SAT1, vacuna producida por Biogénesis Bagó, proporciona un 100% de protección frente a la cepa SAT1 topotipo III cuando se administra en un esquema de dos dosis y un 86% de protección con una sola dosis.

El resultado constituye, según la información difundida, la primera validación global independiente de protección cruzada frente a la variante SAT1 topotipo III que actualmente circula en múltiples regiones del mundo.

Los hallazgos resultan especialmente relevantes porque la vacuna fue evaluada frente a la cepa SAT1/LEB/8/2025 (topotipo III), una variante viral diferente de la utilizada en su fabricación.

Por su parte, España mantiene el estatus de país libre de fiebre aftosa sin vacunación desde 1989, después de que el último foco de la enfermedad se detectara en una explotación de ganado bovino de la comarca de Talavera de la Reina en junio de 1986.

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