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La fiebre aftosa en cerdos se transmite incluso sin signos clínicos

Un estudio del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ha detectado que esta enfermedad se expande de forma “mucho más agresiva” de lo que se pensaba

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La fiebre aftosa en cerdos se transmite incluso sin signos clínicos

Un estudio del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ha detectado que esta enfermedad se expande de forma “mucho más agresiva” de lo que se pensaba

Francisco Ramón López - 13-03-2019 - 10:54 H

La Fiebre Aftosa (FA) o Glosopeda es una enfermedad infecciosa que incluye 7 serotipos inmunológicamente distintos así como numerosos subtipos diferentes. Se trata de una de las enfermedades víricas de mayor importancia debido a su gran poder de difusión, al elevado número de especies a las que afecta y a las pérdidas en la producción que origina.

La morbilidad suele ser muy elevada debido a su alta transmisibilidad, si bien la mortalidad suele resultar baja, afectando principalmente a animales muy jóvenes. Debido a esto, el Servicio de Investigación Agraria (ARS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), cuenta con un equipo veterinario que estudia esta enfermedad en cerdos y que ha descubierto que puede transmitirse antes de mostrar signos clínicos.

El investigador jefe del equipo, Jonathan Artz, explica que antes de esta investigación, se creía que la transmisión del virus de la FA no se producía durante la fase preclínica, sin embargo, el USDA ha descubierto que los cerdos infectados son altamente contagiosos solo 24 horas después de la infección, mucho antes de mostrar signos clínicos de infección.

Los síntomas de la Fiebre Aftosa se caracterizan por originar lesiones de tipo vesicular como ampollas en mucosas y epitelio de los ungulados (especies con pezuñas hendidas), acompañadas de fiebre, tanto en especies domésticas como salvajes, afectando a animales de todas las edades.

Arzt explica que para valorar la importancia epidemiológica de este descubrimiento han actualizado los modelos que se utilizaban hasta el momento para predecir la expansión de la enfermedad e identificar objetivos críticos para el control, así como para predecir los impactos y estimar los recursos necesarios para atajar brotes de Fiebre Aftosa.

Los resultados obtenidos al introducir este período infeccioso preclínico de un día revelaron que aumentaría en un 40% el número de granjas de cerdos estadounidenses afectadas. Esto es 166 granjas adicionales y más de 664.000 cerdos sacrificados en comparación con los escenarios que se manejaban anteriormente.

“No tener en cuenta información como esta, puede marcar la diferencia entre un brote limitado y bien controlado de Fiebre Aftosa en los Estados Unidos con un costo de 3 millones de dólares (2,66 millones de euros) durante dos meses a desembocar en una epidemia nacional catastrófica con un costo de 20.000 millones de dólares (17.737 millones de euros) durante un año”, advierte Artz.

LA FIEBRE AFTOSA EN ESPAÑA

Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, España es un país libre de Fiebre Aftosa desde 1989 y el último brote registrado se remonta a 1986. A pesar de esto, debido a que la FA se encuentra distribuida de forma endémica por zonas próximas a España como Oriente Próximo, Asia Central y el norte de África, y  a que existe un intenso movimiento de personas y animales, es una enfermedad con potencial de entrar tanto en España como en Europa.

Ante la aparición de un foco de FA, la estrategia de control recomendada por las autoridades sanitarias españolas, así como por la normativa europea, es el vacío sanitario de las explotaciones afectadas, la implementación de estrictas medidas de bioseguridad, vigilancia sanitaria reforzada y control de movimientos para evitar la propagación de la enfermedad como marca la normativa comunitaria y nacional al respecto.

Sin embargo, en algunos casos, estas medidas pueden no ser suficientes para evitar que se propague la enfermedad y lograr su control. En estas situaciones, la vacunación —que debe ser aprobada tanto a nivel español como europeo— puede jugar un papel muy importante en el control y erradicación de la FA, ya que reduce de manera muy significativa la incidencia de casos clínicos, así como la capacidad infectiva de los animales afectados por la enfermedad.

En la Unión Europea el último foco de esta enfermedad se produjo en el año 2011 en Bulgaria. Aunque con anterioridad, en 2007, se declaró la enfermedad en el Reino Unido por un fallo de bioseguridad en el laboratorio de Pirbright que originó un escape del virus, y durante el año 2001 se produjo la mayor ola epizoótica de la enfermedad en Europa de los últimos decenios, afectando al Reino Unido, donde el brote produjo graves pérdidas económicas en Irlanda, Francia y Holanda.

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