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El norte de España pone en marcha planes para combatir la fiebre Q

El Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (SERIDA) de Asturias y el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario (NEIKER) del País Vasco han recibido financiación para prevenir esta enfermedad

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La bacteria que causa la fiebre Q muestra una prevalencia del 18,4% en las vacas asturianas.

El norte de España pone en marcha planes para combatir la fiebre Q

El Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (SERIDA) de Asturias y el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario (NEIKER) del País Vasco han recibido financiación para prevenir esta enfermedad

Francisco Ramón López - 28-08-2019 - 14:03 H

La fiebre Q es una zoonosis causada por la bacteria Coxiella burnetii, que está presente en todo el mundo. Según los últimos datos proporcionados por el Instituto de Salud Carlos III, referentes a 2017, en España se reportaron 449 casos de esta enfermedad en humanos.

Alberto Espí Felgueroso, veterinario del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (SERIDA) de Asturias, explica que la coxiella se mantiene en la naturaleza a través de dos ciclos: el ciclo doméstico del que forman parte los animales de granja, especialmente los rumiantes, y los animales de compañía (perros, gatos), y el ciclo salvaje en el que están implicados los animales silvestres y las garrapatas.

La vía de contagio aerógena es la más importante en la transmisión a las personas y se produce por inhalación de aerosoles contaminados procedentes de establecimientos donde se manejan animales, a través del polvo contaminado por tejidos placentarios, líquidos del parto y heces de animales infectados.

El experto apunta que la fiebre Q en la población del norte de España cursa con cuadros de fiebre y neumonía, a diferencia de lo que ocurre en otras zonas del país en las que predominan los cuadros de fiebre y hepatitis.

Felgueroso explica que desde 2015 la fiebre Q en humanos es de declaración obligatoria en España, lo que ha dado lugar a un aumento de las declaraciones de casos y brotes. Además, apunta que las autoridades de Salud Pública están haciendo notar este hecho a las autoridades competentes en Sanidad Animal para reducir la incidencia de la infección.

En España, en la actualidad, se considera que la infección por C. burnetii “tiene un gran impacto y prevalencia”. El investigador admite que en Asturias, la información al respecto es limitada, aunque ya en los años 1999 y 2000, se detectó en ovino una seroprevalencia cercana al 5%, aunque Felgueroso considera que esto se debe al tipo de prueba utilizada y que podría ser más.

De hecho, en un estudio reciente llevado a cabo por el SERIDA en colaboración con el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario (NEIKER) se han detectado anticuerpos frente a Coxiella burnetii en todas las especies domésticas estudiadas en Asturias. Las prevalencias obtenidas han sido del 8,44% (13/154) en el ovino, 24,44% (33/135) en el caprino y 18,40% para el vacuno (30/163).

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

En 2017 se aprobó un proyecto para el estudio de la fiebre Q en Asturias y País Vasco en coordinación con NEIKER, que también incluía la creación de estrategias de prevención.

Estas estrategias están centradas en la reducción de la infección por vía aerógena y consisten en tomar medidas como evitar la salida del estiércol de la explotación para ser utilizado como abono antes de tener la completa seguridad de que la bacteria se encuentra inactivada, lo que suele ser un mínimo de un mes tras los partos.

Entre las medidas se encuentran realizar labores de limpieza y desinfección de las instalaciones con productos que inactiven la bacteria, evitar los partos fuera de las instalaciones, realizando una retirada rápida y destrucción de fetos y placentas, así como un aislamiento de los animales que han abortado.

Asimismo, otras acciones preventivas son la prohibición de acceso a la explotación de personal ajeno a la misma y el uso por parte del personal de la explotación de guantes, botas y ropa de uso exclusivo dentro de la explotación.

Además, el investigador recuerda que el tratamiento antibiótico no es eficaz  y que la vacunación es una opción para proteger frente al aborto y reducir —pero no eliminar totalmente— la excreción de la bacteria al medio.

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