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EMPRESAS

La torasemida facilita el tratamiento de la insuficiencia cardíaca congestiva en perros

Este medicamento diurético puede administrarse una sola vez al día y facilita seguir el tratamiento por parte de los propietarios, favoreciendo la adhesión

El hecho de que un fármaco se pueda administrar con menor frecuencia mejora la adhesión al tratamiento por parte de los propietarios.
El hecho de que un fármaco se pueda administrar con menor frecuencia mejora la adhesión al tratamiento por parte de los propietarios.

La torasemida facilita el tratamiento de la insuficiencia cardíaca congestiva en perros

Este medicamento diurético puede administrarse una sola vez al día y facilita seguir el tratamiento por parte de los propietarios, favoreciendo la adhesión

Jorge Jiménez - 22-02-2022 - 09:02 H - min.

La utilización de diuréticos en veterinaria es una práctica común para controlar y prevenir la aparición de los signos clínicos del fallo cardíaco congestivo. Y es que cuando se instaura el fallo congestivo, se identifican signos clínicos asociados a la retención de líquidos, como edemas y derrames.

Un estudio publicado recientemente por investigadores de la Universidad de Bristol ha evaluado el uso de diferentes diuréticos en perros con insuficiencia cardíaca congestiva. En concreto, se analizó la torasemida y la furosemida como tratamientos diuréticos de primera línea.

Y es que, según destacan los investigadores, en el ámbito de la medicina humana, hay estudios que demuestran que, en comparación con la furosemida, la torasemida puede reducir la morbilidad y la mortalidad asociadas al fallo con insuficiencia cardiaca congestiva, por lo que indican que sería beneficioso contar con más investigación al respecto para el tratamiento de animales.

En este sentido, desde la compañía farmacéutica veterinaria Vetoquinol ya abordaron la utilización de diuréticos en el manejo del fallo cardíaco congestivo en perros y gatos en un artículo sobre cardiología elaborado por diferentes expertos en la materia.

Estos expertos explican que el fallo cardíaco congestivo se produce como consecuencia de alteraciones estructurales o funcionales en la fase diastólica ventricular o bien durante la sístole. Estas disfunciones sistólicas y/o diastólicas pueden aparecer a partir de diferentes cardiopatías.

“La degeneración mixomatosa valvular de la válvula mitral es la enfermedad cardíaca de mayor prevalencia entre perros de razas pequeñas. En cambio, en perros de razas grandes una de las principales causas de fallo congestivo es la cardiomiopatía dilatada. En gatos, el principal motivo de fallo congestivo son las diferentes cardiomiopatías (hipertrófica, restrictiva y dilatada)”, indica el artículo.

En el fallo congestivo, se identifican signos clínicos derivados de la retención de líquidos. Si se trata de un fallo congestivo izquierdo el paciente suele tener disnea, taquipnea, ortopnea, tos, intolerancia al ejercicio, fatiga, cianosis y síncopes, entre otros, debido a la presencia de edema pulmonar; mientras que en pacientes con fallo congestivo derecho suele haber ascitis, alteraciones en la consistencia de las heces, edema de extremidades, debilidad, etc.

Según el Consensus Statement acordado por el American College of Veterinary Internal Medicine en el ACVIM Forum de 2009, y recientemente actualizado en 2019, la utilización de diuréticos es fundamental para controlar y prevenir la aparición de signos clínicos asociados al fallo cardíaco congestivo.

Ascitis en un perro con insuficiencia cardíaca congestiva derecha secundaria a una cardiomiopatía dilatada

TRATAMIENTO CONTRA LA INSUFICIENCIA CARDÍACA CONGESTIVA

La insuficiencia cardíaca congestiva normalmente es el resultado de una cardiopatía en estado avanzado. Se trata de una condición crónica que no puede curarse pero que, con medicación, es posible controlar a pesar de que la enfermedad sigue su curso y gradualmente empeora. “Dicho tratamiento consiste en la combinación de diuréticos, pimobendan, IECAs y/o antiarrítmicos según las necesidades de cada paciente”, detallan en el artículo.

Respecto a los tipos de diuréticos, se señala que existen diferentes en función de su mecanismo de acción. Todos ellos actúan interfiriendo en los canales de iones. Esta acción se consigue alterando la entrada de iones a nivel intracelular, bloqueando la producción de energía para transportar los iones, o bien interfiriendo en la transferencia de iones desde la célula hacia los capilares peritubulares extracelulares.

Entre los diferentes tipos de diuréticos, en el artículo se destacan los denominados como “de asa”, que son aquellos que tienen un efecto diurético más potente. Su mecanismo de acción consiste en interferir en el cotransporte de sodio-potasio-cloro de los canales que están localizados en la rama ascendente del asa de Henle. Esta parte de la nefrona es capaz de reabsorber hasta el 25% de los iones filtrados y gran cantidad de agua.

A su vez, dentro de los diuréticos de asa están englobados la furosemida y la torasemida. Respecto a la furosemida, es el diurético de asa más comúnmente utilizado debido a su elevada potencia y rápido inicio de acción.

Si se administra por vía intravenosa o intramuscular, la furosemida incrementa de forma aguda la capacidad venosa debido al efecto vasodilatador que produce la liberación de prostaglandinas.

Esta vasodilatación aparece dentro de los primeros 20 minutos tras la administración, y el efecto diurético máximo a los 30-45 minutos. En cambio, si se administra por vía oral, el efecto pico se detecta entre los 30 minutos y las dos horas.

En el artículo, los expertos apuntan que la furosemida es eficaz, actúa rápidamente, tiene un potente efecto diurético, es relativamente económica y se trata de una molécula que el clínico conoce bien. “Sin embargo, tiene algunos inconvenientes, como el corto periodo de acción —hecho que implica el tener que administrar más dosis diarias— y una mayor tasa de resistencia farmacológica”, advierten.

LA TORASEMIDA, UNA ALTERNATIVA PARA LOS VETERINARIOS

“Para intentar evitar estos inconvenientes se puede usar como alternativa la torasemida”, recomiendan en el artículo. Y es que, la absorción oral de la torasemida es constante, no está condicionada por la ingesta de comida y su biodisponibilidad es superior (80-100%) a la de la furosemida. "En perros, la semivida plasmática de la torasemida es de aproximadamente siete horas, lo que supone más del doble respecto a la furosemida", indican.

Por lo tanto, según explican en el artículo, el efecto diurético de la torasemida es más duradero (entre diez y doce horas) y permite ser administrada cada 24 horas en circunstancias normales. Su elevada semivida permite mantener de forma más constante los niveles plasmáticos y la excreción renal. Esta estabilidad y el hecho de que no se produzcan varios picos de acción evita que se estimule la activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona.

Asimismo, el artículo destaca que la potencia de la torasemida es 20 veces superior a la de la furosemida. Es decir, una dosis de 0,2 mg/kg de torasemida administrada una vez al día tiene el mismo efecto diurético que una dosis de 2 mg/kg de furosemida administrada dos veces al día. Por lo tanto, esta diferencia de potencia debe tenerse en cuenta cuando se cambia de furosemida a torasemida en el tratamiento del fallo cardiaco congestivo.

“En pacientes crónicamente estables, o bien en aquéllos que han padecido recientemente un edema pulmonar, si la torasemida se administra cada 24 horas provoca un efecto similar al de la furosemida cada 12 horas en relación con la mejora radiográfica y la prevención de recidivas”, señalan los expertos.

MÁS FACILIDADES PARA EL TRATAMIENTO

El hecho de que un fármaco se pueda administrar con menor frecuencia mejora la adhesión al tratamiento por parte de los propietarios de perros y gatos entre un 39% y un 61%, según algunos estudios.

Algo que facilita UpCard de Vetoquinol, indicado para el tratamiento de los signos clínicos, incluyendo edema y derrame relacionados con la insuficiencia cardíaca congestiva en perros. El fármaco está disponible en comprimidos palatables de torasemida y en presentaciones 0,75 mg, 3 mg y 7,5 mg.

UpCard, señala Vetoquinol, es el primer diurético veterinario registrado para uso una vez al día, eficaz en todas las fases de la enfermedad cardiaca.

En este sentido, según resaltan desde la compañía veterinaria “la rutina diaria con la medicación de perros y gatos que padecen insuficiencia cardíaca es complicada e influye en la jornada de los propietarios de una forma importante”.

Por eso, subrayan que “la administración una vez al día de un fármaco facilita el tratamiento porque el propietario puede decidir la hora y adaptarla a su jornada diaria”. Además, al ser una sola toma al día, con UpCard se reduce el número de comprimidos administrados.

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