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EMPRESAS

“Salimos de Veterinaria con poca formación en radiología”

A pesar de que las radiografías son muy utilizadas en las clínicas veterinarias, los estudiantes de veterinaria terminan sus estudios con escasa formación en radiología, por lo que muchos optan por ampliar sus conocimientos en esta materia

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Raquel Huete, becaria de formación especializada en el servicio de Hospitalización y UCI del Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Complutense de Madrid.

“Salimos de Veterinaria con poca formación en radiología”

A pesar de que las radiografías son muy utilizadas en las clínicas veterinarias, los estudiantes de veterinaria terminan sus estudios con escasa formación en radiología, por lo que muchos optan por ampliar sus conocimientos en esta materia

Jorge Jiménez - 20-09-2019 - 14:18 H

El sector de los animales de compañía está demostrando un crecimiento cada vez mayor. Sin ir más lejos, en España, las clínicas veterinarias han registrado un incremento en los ingresos del 3,7%. Esta situación está motivada, entre otros factores, por el aumento de la concienciación con la salud y el bienestar de los animales de compañía, hecho que ha propiciado que cada vez más propietarios exijan estándares de atención veterinaria más altos para sus mascotas.

En este sentido, el aumento de la calidad de la atención veterinaria está relacionado con la mejora en la formación de los profesionales. Sin embargo, según explica Raquel Huete, becaria de formación especializada en el servicio de Hospitalización y UCI del Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), los estudiantes de veterinaria terminan la carrera con “poca formación en radiología”, una técnica que los veterinarios utilizan a diario en las clínicas de pequeños animales y cada vez más necesaria en el diagnóstico por su precisión.

Precisamente fue este déficit formativo lo que llevó a Raquel a realizar el curso online de interpretación radiológica en pequeños animales que ofrece el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (Colvema). En este sentido, en vista del constante uso de técnicas como la radiografía en la práctica diaria y aumento de la exigencia de los propietarios, Raquel decidió ampliar la formación que había recibido durante sus años de Universidad.

“En mi caso, realicé el curso por incrementar la calidad del servicio que puedo ofrecer y por el bienestar de los animales a los que atiendo”, apunta Raquel, y señala que un mayor conocimiento en radiología “ayuda a diagnosticar mucho mejor y a no cometer errores, porque hay que tener claro que hay vidas en juego”.

Durante el tiempo que realizó el curso interpretación radiológica de Colvema, Raquel tuvo que compaginar la formación con su trabajo como veterinaria clínica. “Al ser un curso online, es más fácil organizarte en función de tus horas de trabajo o combinarlo incluso con otras cosas que puedas estar estudiando”, indica Raquel.

Respecto a los conocimientos adquiridos, la veterinaria se muestra “muy satisfecha”, ya que no solo ha aprendido a diagnosticar correctamente los casos que llegan habitualmente a las clínicas, sino a distinguir posibles patologías de casos en los que realmente no lo son, así como “detalles fundamentales que se pueden pasar por alto porque una radiografía no esté bien hecha”.

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    Veterinaria del Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Complutense de Madrid realizando una radiografía a un perro

LOS PROPIETARIOS VALORAN CADA VEZ MÁS EL SERVICIO

Toda esta formación que los veterinarios adquieren es lo que, para Raquel, da valor al servicio prestado en las clínicas. En este sentido, aunque está de acuerdo con que los propietarios cada vez priman más la calidad en las clínicas veterinarias que el precio de los servicios, señala haber vivido situaciones complicadas, sobre todo con animales exóticos.

“Algún propietario de exóticos me ha llegado a decir que valían más las pruebas que le iba a hacer al animal que lo que le había costado comprarlo”, señala Raquel. Sin embargo, la veterinaria insiste en que afortundamente estos casos son aislados y que los profesionales deben reconducir la situación y explicarle al propietario “la importancia de un diagnóstico preciso que permita un tratamiento adecuado, porque, por ejemplo, con el caso de los antimicrobianos, las resistencias son un problema para la salud pública y pueden llegar a salpicar a los humanos”.

Y es que la realización correcta de pruebas ayuda al veterinario a observar determinados casos en los que los signos clínicos no se corresponden con el resultado de las radiografías. En este sentido, Raquel recuerda emocionada el paciente que más le “impactó” y que acudió a la clínica presentando falta de apetito y dificultad para respirar.

“Gracias a la radiografía vi que tenía un derrame pleural horrible y todo el parénquima pulmonar invadido por una metástasis que era alucinante, apenas había pulmón sano, lo que hacía casi inexplicable cómo podía seguir vivo el animal”, explica Raquel.

Por último, sobre las medidas de protección contra la radiación que los veterinarios deben adoptar al manipular equipos de radiografía, Raquel asegura que se suelen cumplir como norma general en las clínicas veterinarias. Sin embargo, señala que los protocolos de protección están “en continua actualización” ya que cada vez se va descubriendo qué órganos son más sensibles a la radiación, y aplicando medidas para proteger la salud de los veterinarios.

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