Las herramientas de Provet Cloud, el software líder en gestión de centros veterinarios, están ganando popularidad entre las clínicas
Provet Cloud da las claves a los veterinarios para usar su herramienta de inteligencia artificial AI Scribe
Las herramientas de Provet Cloud, el software líder en gestión de centros veterinarios, están ganando popularidad entre las clínicas
Chema Muñoz -
10-10-2025 - 09:56 H -
min.
Recientemente, desde Provet Cloud, el software líder en gestión de centros veterinarios de Nordhealth, anunciaban la llegada de su nueva inteligencia artificial, entre la que se encontraba la herramienta AI Scribe.
Diseñada para reducir la carga de la documentación clínica y optimizar los flujos de trabajo en las consultas veterinarias, la herramienta surge como respuesta a una realidad cotidiana: “una mano sobre un paciente inquieto, un dueño ansioso con preguntas y el reloj corriendo, mientras el veterinario debe decidir entre tomar notas o mantener el contacto visual con el cliente”.
“La documentación es esencial, pero también agotadora, y se ha convertido en una de las principales causas de burnout profesional”, afirman desde Provet Cloud. Así, las herramientas de AI Scribe están ganando popularidad en medicina veterinaria porque, “en lugar de escribir mientras se trabaja, escuchan la consulta, capturan los detalles importantes y generan una nota médica utilizable”. “Esto permite dedicar menos tiempo a los registros y más a la atención al paciente y a la conexión con el cliente”, afirman.
AI Scribe se ha diseñado específicamente para los flujos de trabajo veterinarios. No solo transcribe, sino que organiza las conversaciones en notas SOAP —documento que sigue y registra la evolución de un paciente a lo largo del tiempo—, captura la terminología con precisión y asegura que nada crítico se pierda. El profesional siempre mantiene el control, ya que el resumen generado por la IA es únicamente un borrador hasta que se revise y apruebe.
Para facilitar su implementación, desde Provet Cloud han recopilado ocho pasos prácticos basados en la experiencia de clínicas que ya utilizan AI Scribe en su día a día. El primero de ellos es empezar con un piloto, seleccionando uno o dos tipos de consulta donde tomar notas sea especialmente complejo, como la medicina interna o la dermatología. “Los primeros usuarios reportaron que los mayores ahorros de tiempo se dieron en visitas detalladas y con mucha narrativa, lo que permitió generar beneficios inmediatos y confianza en el equipo”, afirman.
El segundo paso es definir los límites. “Una de las preocupaciones más comunes entre los veterinarios es qué ocurre con las grabaciones y qué pasa si la IA comete errores”, explican desde el software de referencia en gestión de centros veterinarios de Nordhealth.
En este sentido, el resumen generado por AI Scribe es temporal por defecto y un banner recuerda que “este resumen solo existirá 24 horas” a menos que se agregue al historial.
De esta forma, nada se almacena permanentemente sin la aprobación del veterinario. Además, la seguridad y el cumplimiento normativo están garantizados con medidas de nivel empresarial que cumplen estándares como ISO 27001 y GDPR.
El tercer paso consiste en realizar un chequeo técnico antes de la primera consulta en vivo. Se recomienda probar el micrófono y los permisos del navegador, abrir un paciente de prueba y verificar que el sistema reconozca la voz de manera clara, así como seleccionar el formato preferido entre SOAP o narrativa.
Los usuarios de Provet Cloud han comprobado que, aunque los micrófonos integrados de los ordenadores suelen ser suficientes, los de tipo USB ofrecen una mejor calidad. “Los micrófonos o auriculares Bluetooth también son útiles, siempre que se prueben previamente. Un entorno tranquilo, aunque no insonorizado, contribuye a mejorar el resultado”, destacan desde Provet Cloud.
Otro de los pasos esenciales es narrar de forma clara e intencional. “La IA no interpreta pensamientos, por lo que la calidad del borrador depende de la manera en que se hable durante la consulta. Se recomienda documentar aspectos como el motivo de consulta, signos vitales, hallazgos del examen, diagnósticos diferenciales, pruebas, medicación y plan terapéutico. Los números y los fármacos deben mencionarse con especial claridad para evitar errores de interpretación, y si el veterinario piensa de forma natural en formato SOAP, verbalizar de esa manera genera notas más limpias”, afirman.
La implicación del cliente es otro elemento clave. Por ello, consideran que “obtener su consentimiento facilita la aceptación de la herramienta”. La mayoría de los titulares de mascotas responde de manera positiva cuando se les explica que el veterinario está usando un sistema que redacta notas mientras se concentra en su animal y que todo se revisará antes de guardarse. Entre las recomendaciones están colocar carteles en las salas de consulta o incluir un lenguaje de consentimiento en los recordatorios de cita, idealmente con firma digital.
La revisión final es un paso imprescindible. “La IA ahorra tiempo, pero no sustituye el criterio clínico, de modo que antes de guardar las notas se deben comprobar números y unidades como frecuencia cardiaca, tensión arterial, glucosa o temperatura, además de revisar la atribución de declaraciones para que las del cliente no aparezcan como propias. También es importante garantizar la continuidad de la información y verificar medicamentos, dosis y frecuencias. El flujo de trabajo está diseñado para revisión rápida, edición y aprobación en la propia pantalla de consulta”, subrayan desde el software de referencia en gestión de centros veterinarios de Nordhealth.
Los veterinarios que han incorporado AI Scribe a su rutina destacan los logros rápidos. Consultas complejas con múltiples problemas y antecedentes largos resultan más ágiles, las instrucciones de alta se generan de forma más clara y personalizada, y las llamadas de seguimiento pueden resumirse fácilmente en notas de comunicación. “Estos beneficios inmediatos ayudan a que el equipo adopte la herramienta con confianza y motivación”, subrayan desde Provet Cloud.
De la misma forma, recomiendan que, una vez consolidado el piloto, se “restandarice” y expanda su uso. Esto incluye definir un estilo interno entre SOAP y narrativa, consensuar la densidad de bullets o las abreviaturas aprobadas, crear plantillas para escenarios frecuentes como vacunas o recontroles y guardar ejemplos de notas modelo para nuevos miembros del equipo. De esta manera, la herramienta se integra en el flujo diario de la clínica de forma confiable y eficiente.
El mensaje general que tratan de trasladar desde Provet Cloud es que AI Scribe no es magia ni reemplaza la revisión clínica, pero con un buen micrófono, una conexión estable, políticas claras y entrenamiento adecuado puede reducir de forma significativa el tiempo invertido en registros médicos.
Esto se traduce en un mayor enfoque durante la consulta, menos horas extra frente al ordenador, notas de alta más claras y un menor riesgo de burnout. “No estás cediendo autoría, estás optimizando tu flujo de trabajo. Empieza poco a poco, mantén el control y deja que la IA escriba mientras tú miras al paciente”, sentencian.