Lucia Santo Tomás, veterinaria y colaboradora en Natura Diet, comparte algunas recomendaciones a tener en cuenta con el regreso de las alertas por temporales
Protección de animales callejeros en temporada de lluvias: Los consejos de una veterinaria
Lucia Santo Tomás, veterinaria y colaboradora en Natura Diet, comparte algunas recomendaciones a tener en cuenta con el regreso de las alertas por temporales
Redacción -
15-10-2025 - 09:00 H -
min.
La temporada de lluvias ha dado comienzo y, con ella, regresan las alertas por temporales. Estas lluvias torrenciales, tan propias de la temporada otoñal, no suponen un riesgo únicamente para las personas.
Y es que, muchos animales que no disponen de un lugar donde resguardarse sufren las consecuencias de estos fenómenos, que atentan contra su bienestar e implican un peligro real para ellos.
Con el objetivo de poder poner en práctica medidas que ayuden a prevenir estas situaciones y salvaguardar el bienestar de estos animales, Lucia Santo Tomás, veterinaria y colaboradora en Natura Diet, comparte algunas recomendaciones que se pueden llevar a cabo.
En primer lugar, Santo Tomás aconseja evitar que los animales estén expuestos a la intemperie. Lo ideal es que dispongan de un lugar resguardado del clima, preferiblemente en el interior de una edificación. Este espacio debe proporcionar protección tanto contra las temperaturas bajas como frente a lluvias, viento u otras amenazas propias de un clima extremo.
En casos donde el espacio interior sea limitado, es importante dar prioridad a los animales con un sistema inmune más delicado, como los gatos y perros mayores, las hembras gestantes, los animales enfermos y las crías. Aquellos con problemas articulares también deben considerarse prioritarios, ya que el frío y la humedad pueden afectarles de manera especialmente negativa.
“En situaciones donde no sea posible alojar a los animales en el interior, es imprescindible revisar las condiciones de las instalaciones exteriores para asegurarse de que no representen un riesgo para su salud o calidad de vida. Los refugios deben estar construidos con materiales impermeables y resistentes al agua, con el objetivo de evitar filtraciones y mantener una adecuada sensación térmica”, apunta la experta.
También recuerda que las cubiertas de madera o las lonas no son recomendables, ya que se deterioran fácilmente a la intemperie. “Tampoco es aconsejable reutilizar estructuras o casetas deterioradas. Proteger la entrada del refugio para minimizar el efecto del viento es otra medida útil”, añade.
Además, se debe comprobar que la zona de descanso no se encuentra en una caída natural de aguas. La ubicación ideal para la caseta o espacio protegido es en un lugar elevado, lo que ayuda a prevenir filtraciones o problemas mayores, como inundaciones.
En cuanto al aislamiento térmico, es recomendable emplear materiales que eviten el contacto directo con el suelo. Si los animales están en el exterior, se deben evitar mantas o toallas, ya que, si se mojan, pueden agravar la pérdida de calor. También deben evitarse superficies que retengan la humedad, como la madera, por el riesgo de moho y la dificultad de secado, lo cual complica las tareas de higiene y desinfección.
La limpieza del refugio debe realizarse con frecuencia, idealmente cada dos o tres días. Es importante levantar mantas, cunas y otras superficies móviles para comprobar que estén secas, limpias y libres de insectos. Los días soleados deben aprovecharse para hacer una limpieza y desinfección profunda, lo que facilita el secado de las superficies que hayan sido higienizadas y aclaradas.
“Durante los meses fríos y húmedos, los animales requieren más energía para mantener su temperatura corporal. Por ello, se debe priorizar una alimentación equilibrada, rica en energía y nutrientes asimilables, que no solo les aporte calorías, sino que también contribuya al mantenimiento de un pelaje denso y saludable”, detalla.
Respecto a los alimentos húmedos, se debe tener especial cuidado. Su alto contenido en agua los hace más propensos a la contaminación por microorganismos si no se mantiene una higiene adecuada. Por ello, es fundamental no dejar restos de comida en el comedero durante mucho tiempo, especialmente en exteriores, donde el riesgo de contaminación es mayor. La limpieza de los comederos debe realizarse con rigurosidad, independientemente del tipo de alimento ofrecido.
El acceso a agua limpia también es esencial. Aquí, se recomienda el uso de recipientes pesados o antivuelco y colocarlos bajo techo para evitar la contaminación del agua. “Los bebederos, preferiblemente más de uno, deben ubicarse fuera del refugio, para que en caso de derrame no se moje la zona de descanso. El agua debe cambiarse con frecuencia, preferiblemente cada día”, explica.
Santo Tomás también recuerda que es importante prestar atención a posibles signos de alarma. “Tos, estornudos, dificultad respiratoria, temblores, secreción ocular y nasal, apatía o cojera pueden ser síntomas preocupantes que requieren atención veterinaria”, apunta.
“La vigilancia del estado del pelaje y la piel debe ser constante. Es recomendable mantener el pelaje seco y secarlo adecuadamente si se encuentra húmedo. Un buen cepillado rutinario contribuye a eliminar pelo muerto y estimula la circulación sanguínea en la piel, lo que favorece su salud”, apunta.
En caso de observar heridas superficiales, se debe realizar una limpieza minuciosa con agua y jabón, y aplicar clorhexidina una o dos veces al día, evitando zonas sensibles como mucosas, ojos y orificios. Si las lesiones son profundas, están húmedas, presentan secreción o mal olor, es necesario acudir al veterinario, ya que podrían estar infectadas y complicarse.
También se debe tener en cuenta la posible presencia de parásitos. Y es que, según la experta, la combinación de humedad y temperaturas no extremadamente frías puede favorecer la proliferación de pulgas, garrapatas y mosquitos.
Estas condiciones suelen darse en refugios con humedad elevada, falta de ventilación y temperaturas moderadas. “Es fundamental realizar un control continuo tanto del animal como de sus zonas de descanso, y consultar con el veterinario para establecer un protocolo de desparasitación adecuado”, señala.
Además del cuidado directo, se recomienda colaborar con entidades especializadas. “Ante la detección de animales en situación crítica o desatendidos, se debe notificar a protectoras locales o a los servicios veterinarios municipales. Es importante estar atentos a aquellos que puedan encontrarse en lugares de riesgo o que no parezcan contar con un refugio adecuado”, subraya.
En caso de encontrar un animal herido o con signos de enfermedad, es fundamental no administrarle medicación por cuenta propia. Cada especie y peso requieren tratamientos específicos, por lo que siempre se debe buscar la asistencia de un profesional veterinario.
“Alojar a un animal en casa, cuando no somos sus tutores legales y no están acostumbrados a nuestra presencia, puede ser una opción muy loable en épocas de lluvias y climatología extremas, pero debemos de ser cautos y estar preparados. Lo ideal sería que esta decisión se haya tomado de la mano de alguna protectora u organismo al que podamos recurrir en caso de alguna duda”, remarca Santo Tomás.
Asimismo, indica que, “si se diera esa acogida temporal, es recomendable consultar con un veterinario la mejor manera de ayudar a ese animal, sin poner en riesgo al propio animal acogido, a uno mismo o a otros animales que puedan estar viviendo en nuestros hogares”. Esto pasa por proporcionar un espacio muy tranquilo, sin “amenazas”, con comida, una temperatura adecuada y agua constante.
“También se puede ayudar a crear ese espacio en el exterior, si el animal no acepta el contacto humano. Cuando el riesgo climatológico haya pasado, puedes contactar con una protectora para iniciar el proceso de adopción o el retorno a su lugar de origen, siempre supervisado y validado por las autoridades competentes”, concluye la veterinaria”, concluye.