Enfermedades, lesiones, errores de manejo, accidentes o incumplimientos contractuales pueden reducir el rendimiento de una explotación y generar reclamaciones, situaciones que puede valorar el perito veterinario
El peritaje veterinario permite valorar el impacto productivo y económico de los daños en animales de producción
Enfermedades, lesiones, errores de manejo, accidentes o incumplimientos contractuales pueden reducir el rendimiento de una explotación y generar reclamaciones, situaciones que puede valorar el perito veterinario
Redacción -
18-08-2026 - 07:19 H -
min.
El peritaje veterinario en grandes animales por pérdida de aptitud productiva tiene una relevancia económica y jurídica en las explotaciones ganaderas. Enfermedades, lesiones, errores de manejo, accidentes o incumplimientos contractuales pueden reducir el rendimiento de animales de producción y generar reclamaciones entre ganaderos, aseguradoras, transportistas, veterinarios, proveedores o compradores.
En estos casos, la función del perito veterinario es valorar el daño sufrido, establecer su causa probable y estimar sus consecuencias productivas y económicas. Para ello, el análisis debe adaptarse a la especie, la orientación productiva y el sistema de manejo.
Desde la plataforma de peritaje veterinario Perivet explican que la aptitud productiva es la capacidad del animal para cumplir la función para la que se mantiene en una explotación. En vacuno lechero puede estar relacionada con la producción de leche, la fertilidad, la longevidad y la calidad sanitaria, mientras que en animales de carne puede vincularse al crecimiento, la ganancia media diaria, la conversión alimenticia y la conformación.
En los animales reproductores, la valoración puede centrarse en aspectos como la capacidad fecundante, la gestación, el parto y la viabilidad de la descendencia. Por ello, el informe pericial debe tener en cuenta las características concretas de cada explotación y orientación productiva.
Uno de los casos que puede ser objeto de peritaje es la pérdida de producción lechera después de una enfermedad, situación de estrés, intoxicación, mamitis, deficiencia alimentaria o problema relacionado con las instalaciones.
Para analizar estas situaciones, el perito veterinario puede revisar los registros de producción anteriores y posteriores al hecho, el historial sanitario, los tratamientos, los análisis de leche, los recuentos celulares, los datos reproductivos y las condiciones de manejo.
Una reducción de la producción, por sí sola, no permite establecer la existencia de un daño atribuible al hecho reclamado. El peritaje debe analizar el posible nexo causal y descartar otros factores que puedan haber influido, como la fase de lactación, el calor, la alimentación o la presencia de enfermedades concurrentes.
En animales destinados a producción cárnica pueden valorarse retrasos de crecimiento, decomisos en matadero, cojeras, lesiones traumáticas, problemas respiratorios o digestivos y mortalidad.
Cuando la reclamación afecta a un lote, la comparación estadística y productiva adquiere especial relevancia, ya que el daño puede afectar al rendimiento colectivo de la explotación y no únicamente a un animal individual.
La reproducción constituye otra de las áreas en las que pueden surgir conflictos susceptibles de valoración pericial. En sementales, toros, verracos o machos cabríos pueden plantearse reclamaciones relacionadas con infertilidad, baja calidad seminal, lesiones genitales o enfermedades transmisibles.
En las hembras reproductoras, el análisis puede abordar abortos, infertilidad, metritis, problemas de parto o pérdida de crías. En estos casos, el peritaje debe valorar si existía una alteración previa, si se produjeron fallos en los protocolos sanitarios o de bioseguridad o si intervino una causa infecciosa, nutricional o ambiental.
La valoración económica del daño debe realizarse de forma prudente y documentada. Entre los elementos que pueden tenerse en cuenta se encuentran la pérdida de producción, la reducción del valor del animal, los gastos veterinarios, la mortalidad, la reposición, la pérdida genética, los retrasos reproductivos, el tiempo improductivo o las penalizaciones comerciales.
Para realizar esta valoración, el perito puede apoyarse en datos de mercado, registros de la explotación y parámetros productivos objetivos.
La metodología del peritaje veterinario debe diferenciar los hechos constatados, los datos referidos por terceros, la documentación revisada y la opinión profesional del perito. El dictamen no sustituye al criterio judicial o administrativo, sino que aporta conocimiento técnico para facilitar una decisión basada en elementos objetivos.
En este sentido, el trabajo pericial puede requerir la revisión de antecedentes, informes clínicos, fotografías, pruebas complementarias, comunicaciones entre las partes, facturas, protocolos, consentimientos informados, registros de explotación y otros documentos que permitan reconstruir los hechos.
El análisis no debe limitarse a describir una lesión o una pérdida, sino que debe abordar la causalidad, la temporalidad, la compatibilidad con el relato ofrecido, los posibles factores concurrentes y la repercusión real del daño.
La claridad de las conclusiones también constituye un elemento relevante del informe, especialmente porque sus destinatarios pueden no tener formación veterinaria. Abogados, jueces, aseguradoras, administraciones, propietarios, ganaderos o empresas necesitan comprender qué se ha encontrado, cuál es su significado y qué grado de certeza puede atribuirse a cada conclusión.
Por ello, el lenguaje técnico debe ser preciso y accesible, mientras que las conclusiones deben formularse con prudencia, diferenciando entre hechos confirmados, hechos probables, situaciones compatibles o aspectos que no pueden demostrarse con los datos disponibles.
El peritaje de estos casos requiere conocimientos de clínica, producción, economía ganadera, bienestar animal y legislación. El análisis no se limita al animal enfermo o lesionado, sino que tiene en cuenta el contexto completo de la explotación, dado que la rentabilidad depende de múltiples factores interrelacionados.
Los informes de Perivet, gabinete nacional de peritaje veterinario, cuentan con peritos veterinarios con experiencia en valoración clínica, análisis documental, nexo causal y defensa de dictámenes. Su ámbito de trabajo permite abordar este tipo de informes con criterios homogéneos en todo el territorio y prestar apoyo a aseguradoras, despachos de abogados, empresas, administraciones, clínicas y particulares.
En este contexto, la trazabilidad de la información constituye un elemento relevante del valor probatorio del dictamen. La documentación debe integrarse en una secuencia lógica de acontecimientos, explicando su relevancia, su relación con los hechos y sus posibles limitaciones.
Así, una fotografía sin fecha, una factura sin informe clínico o una prueba aislada pueden resultar insuficientes si no se integran con el resto de la información disponible.
Los asuntos relacionados con daños en animales y explotaciones pueden desarrollarse en contextos de elevada carga económica o emocional. Ante estas situaciones, el perito veterinario debe mantener independencia, objetividad y distancia técnica.
Su función consiste en ordenar los datos, identificar las cuestiones relevantes y ofrecer una valoración profesional que pueda ser sometida a contradicción, sin sustituir la decisión que corresponda adoptar en el ámbito judicial, administrativo o extrajudicial.