La actuación de los peritos veterinarios adquiere una relevancia creciente en la valoración técnica de lesiones, signos de negligencia, sufrimiento evitable y pruebas clínicas en diferentes procedimientos
“El peritaje veterinario en casos de maltrato animal se ha consolidado como una de las áreas más sensibles de la medicina veterinaria legal”
La actuación de los peritos veterinarios adquiere una relevancia creciente en la valoración técnica de lesiones, signos de negligencia, sufrimiento evitable y pruebas clínicas en diferentes procedimientos
Redacción -
08-07-2026 - 11:45 H -
min.
Desde Perivet, gabinete nacional de referencia en peritaje veterinario, señalan que "el peritaje veterinario en casos de maltrato animal se ha consolidado como una de las áreas más sensibles de la medicina veterinaria legal".
“La intervención de peritos veterinarios permite valorar lesiones, documentar signos compatibles con negligencia o violencia y aportar una opinión técnica independiente en procedimientos administrativos, civiles o penales”, apuntan.
Y es que, remarcan que el maltrato no siempre se manifiesta mediante una agresión física evidente. También puede aparecer como abandono, falta de alimentación, ausencia de asistencia veterinaria, condiciones higiénicas deficientes, confinamiento prolongado o exposición a temperaturas extremas.
“Por ello, el análisis pericial debe integrar la exploración clínica, el estado nutricional, la presencia de dolor, alteraciones de conducta y cualquier indicador de sufrimiento evitable”, insisten.
De esta manera, la documentación fotográfica, las pruebas complementarias y la correcta descripción anatómica de las lesiones resultan esenciales. Radiografías, analíticas, ecografías, citologías o estudios toxicológicos pueden ayudar a diferenciar lesiones accidentales de hallazgos compatibles con maltrato continuado. “La existencia de heridas en distintas fases de cicatrización, fracturas antiguas o traumatismos repetidos puede ser determinante”, explican.
Así, subrayan que “la labor de los peritos veterinarios no consiste en acusar ni defender, sino en ordenar los datos clínicos, diferenciar hechos observados de datos referidos por terceros y explicar de forma comprensible sus conclusiones”.
“Un informe claro, objetivo y técnicamente fundamentado puede ser decisivo para que jueces, abogados o autoridades administrativas comprendan el alcance real del daño sufrido por el animal”, aseguran desde Perivet.
Asimismo, explican que, en los casos de maltrato, la valoración del sufrimiento tiene una dimensión especialmente delicada. “No basta con observar una herida: hay que analizar estado corporal, hidratación, dolor, conducta, evolución temporal y posible ausencia de cuidados. Esta lectura integral ayuda a distinguir entre enfermedad, accidente, negligencia o violencia continuada”, señalan.
“Desde una perspectiva técnica, la clave no está únicamente en describir el daño, sino en reconstruir el proceso que lo ha generado”, indican, y aclaran que, para ello, los peritos veterinarios deben revisar antecedentes, documentación clínica o administrativa, registros disponibles, fotografías, comunicaciones entre las partes y cualquier prueba que permita ordenar cronológicamente los hechos.
“Esta metodología ayuda a diferenciar entre una sospecha razonable, una hipótesis probable y una conclusión técnicamente acreditada”, concluyen desde Perivet.