El análisis de datos en Estados Unidos, Brasil y Europa pone de manifiesto la urgente necesidad de un control parasitario integrado y específico para cada región
Una nueva investigación revela que las infecciones parasitarias ocultas cuestan miles de millones a la industria láctea mundial cada año
El análisis de datos en Estados Unidos, Brasil y Europa pone de manifiesto la urgente necesidad de un control parasitario integrado y específico para cada región
Redacción -
04-06-2026 - 16:05 H -
min.
MSD Animal Health ha publicado una revisión científica exhaustiva sobre parásitos del ganado lechero que ha revelado que las infecciones “ocultas” le cuestan a la industria ganadera mundial miles de millones de dólares cada año.
La publicación, que reúne datos de Estados Unidos, Brasil, Europa y otras regiones clave productoras de ganado, describe las diferencias regionales en la prevalencia de parásitos y los mejores métodos para su control, destacando que los parásitos internos y externos siguen siendo una de las amenazas más costosas y, a la vez, menos reconocidas para la producción lechera moderna.
Específicamente, los parásitos causan enfermedades y muerte, reducen la producción de leche, ralentizan el aumento de peso y perjudican la calidad de la canal, con pérdidas de productividad que superan con creces el costo directo del tratamiento.
Publicado en Parasites & Vectors , el artículo titulado ‘El impacto económico de los endo- y ectoparásitos en el ganado lechero’ muestra que más del 80 % de la carga económica total asociada a los parásitos en el ganado lechero está relacionada con una disminución del rendimiento.
Esto subraya cómo incluso reducciones modestas y continuas en la producción de leche pueden acumularse hasta convertirse en importantes pérdidas financieras a nivel de rebaño, regional y nacional.
“Los parásitos son un problema global que pasa desapercibido. A menudo son invisibles en la gestión diaria de la explotación, pero su impacto negativo en la producción de leche, la fertilidad y la salud animal es enorme”, ha señalado Robert P. Lavan, MS, MPVM, DVM, DACVPM, autor del estudio.
“Nuestro análisis demuestra que estrategias de control más inteligentes e integradas podrían generar importantes aumentos de productividad y ayudar a proteger la eficacia a largo plazo de los tratamientos existentes”, ha añadido.
Si bien el daño económico general es similar en todas las regiones, los principales responsables de las pérdidas varían significativamente según la geografía, el clima y el sistema de producción.
En Estados Unidos, los gusanos internos dominan las pérdidas. Y es que los nematodos gastrointestinales (GI) son el principal problema parasitario. Estos gusanos internos reducen silenciosamente la producción de leche, ralentizan el crecimiento de las novillas de reemplazo y afectan la fertilidad.
Así, se estima que, en todo el hato ganadero nacional, solo los nematodos GI causan pérdidas de más de 3 mil millones de dólares cada año. Las infecciones subclínicas suelen reducir la producción de leche en un estimado de 0,3 a 1 litro por vaca por día, lo que significa que muchas granjas están perdiendo ingresos sin signos clínicos evidentes de enfermedad.
Los hallazgos de una encuesta de investigación de mercado de 2025 realizada por MSD Animal Health muestran además que incluso pérdidas de producción modestas y sostenidas vinculadas a parásitos internos pueden acumularse en impactos económicos sustanciales a nivel de hato y nacional.
Por su parte, en Brasil, las garrapatas y las enfermedades transmitidas por garrapatas imponen una carga significativa. A este respecto, hay que destacar que Brasil es uno de los mayores productores de ganado del mundo y que enfrenta una de las mayores cargas económicas relacionadas con parásitos en el sector lácteo mundial.
De esta manera, los nematodos gastrointestinales son un desafío principal, pero las garrapatas y las enfermedades transmitidas por garrapatas también imponen una carga económica significativa, con impactos anuales en el rango de miles de millones de dólares.
La garrapata de un solo huésped Rhipicephalus (Boophilus) microplus y los patógenos que transmite (Babesia, Anaplasma) causan pérdidas sustanciales en la producción de leche, el aumento de peso y la supervivencia animal.
El pastoreo durante todo el año en condiciones cálidas y húmedas crea una presión parasitaria constante, y el ganado a menudo está expuesto simultáneamente a garrapatas, gusanos internos y trematodos hepáticos. Las condiciones climáticas y la creciente resistencia a los tratamientos antiparasitarios hacen que el control efectivo sea más difícil.
Por último, respecto a Europa y otras regiones templadas, los gusanos y trematodos hepáticos se sitúan en vanguardia.
Los investigadores subrayan así que en Europa y otras regiones templadas, los nematodos gastrointestinales y los trematodos hepáticos causan el mayor impacto económico en la producción láctea.
En los rumiantes europeos, se estima que los endoparásitos cuestan alrededor de 2070 millones de dólares anuales, de los cuales aproximadamente 1.080 millones corresponden a helmintos en animales de granjas lecheras.
La fasciolosis hepática afecta a más de 600 millones de animales en todo el mundo, generando pérdidas estimadas entre 2.000 y 3.000 millones de dólares anuales, debido principalmente a la reducción de la productividad y al decomiso de hígados en el matadero.
La revisión subraya cómo el clima y los sistemas de producción influyen notablemente en los perfiles parasitarios y las opciones de control. Por ejemplo, en Estados Unidos y Europa, muchos rebaños lecheros se crían o gestionan en sistemas semiintensivos con temporadas de pastoreo definidas.
Los inviernos fríos reducen de forma natural la supervivencia de los parásitos en los pastos y crean momentos ideales para tratamientos estratégicos y la rotación de pastos.
En Brasil y otras regiones tropicales y subtropicales, las altas temperaturas y la humedad permiten que los parásitos, especialmente las garrapatas y los nematodos gastrointestinales, proliferen casi todo el año.
Esto complica el control de parásitos, aumentando la frecuencia y los costos de los tratamientos. Los resultados de estudios de mercado realizados por Merck Animal Health también sugieren que estos factores pueden acelerar el desarrollo de resistencia cuando el control de parásitos depende en gran medida de tratamientos frecuentes y no específicos.
“No se puede simplemente copiar el mismo manual de control de parásitos de una región a otra”, afirma Tiago Arantes, vicepresidente asociado y director del negocio de rumiantes de Merck Animal Health. “Las estrategias eficaces deben adaptarse al clima local, al sistema de producción y a las principales amenazas parasitarias”, asegura.
La revisión aboga por un cambio de enfoque, pasando de la desparasitacionrutinaria basada en calendarios a estrategias más integradas que combinen diagnósticos, tratamientos específicos y mejores prácticas de manejo, lo que refleja la creciente preocupación por la resistencia y la disminución de la eficacia del control.
Las recomendaciones clave incluyen intervenciones específicas y selectivas centradas en períodos de alto riesgo, como el parto de los animales, el pastoreo o las principales temporadas de fascioliasis, y en los animales o grupos con más probabilidades de beneficiarse, en lugar de un tratamiento generalizado de rebaños enteros en épocas fijas del año.
Asimismo, instan a un uso ampliado de métodos de diagnóstico para orientar los tratamientos y controlar su eficacia, incluidos los recuentos rutinarios de huevos en heces (FEC), las pruebas de reducción del recuento de huevos en heces (FECRT) y los análisis basados en sangre o leche.
Por otro lado, se aconseja la mejora de los pastos, las instalaciones y la gestión ambiental, incluyendo la rotación de pastos, el drenaje, la higiene y el control integrado de plagas para moscas y garrapatas.
Además, llaman a una mayor adopción de enfoques de control complementarios, como las vacunas contra las garrapatas y la selección genética de ganado más resistente a los parásitos en regiones con una presión parasitaria sostenida.
Por último, insisten en la importancia de una mayor formación y concienciación de los productores sobre el parasitismo subclínico, los riesgos de resistencia y el valor económico de la toma de decisiones basada en el diagnóstico.
Asimismo, remarcan que los estudios de mercado que respaldan esta conclusión la confirman, demostrando que las pérdidas relacionadas con parásitos se deben principalmente a impactos ocultos en la productividad y a la variabilidad de la presión parasitaria.
Por otro lado, las opiniones de productores y veterinarios también resaltan que los tratamientos repetidos y no selectivos a menudo no brindan beneficios duraderos, a la vez que contribuyen a la creciente preocupación por la resistencia, en particular en moscas y gusanos intestinales.
“Ya contamos con muchas de las herramientas necesarias para reducir significativamente las pérdidas por parásitos en los sistemas lecheros”, asegura Arantes. “El reto consiste en aplicarlas de forma más estratégica y adaptada a cada región, e invertir en nuevas soluciones allí donde la resistencia ha mermado las opciones existentes”, concluye.