Desde Perivet han subrayado el peligro de las intoxicaciones para los animales de compañía con la llegada de la Navidad y han analizado este problema desde el punto de vista legal y el peritaje veterinario
Las intoxicaciones de mascotas en Navidad pueden derivar en reclamaciones legales
Desde Perivet han subrayado el peligro de las intoxicaciones para los animales de compañía con la llegada de la Navidad y han analizado este problema desde el punto de vista legal y el peritaje veterinario
Redacción -
12-12-2025 - 08:34 H -
min.
Perivet, la primera plataforma integral de peritaje veterinario en España, han querido destacar el creciente peligro de intoxicaciones en mascotas durante la Navidad, una época en la que los dulces típicos se convierten en protagonistas de las mesas españolas y, a la vez, en una amenaza silenciosa para perros y gatos.
Y es que, aunque para las personas el consumo de turrones, mazapanes, polvorones, roscones y chocolates es sinónimo de celebración, para los animales puede resultar altamente tóxico. La realidad demuestra que los dulces navideños y las mascotas no siempre son una combinación segura.
Según explica Perivet, cada año se incrementan las urgencias veterinarias por la ingesta accidental de este tipo de productos. A veces el episodio queda en un susto, pero en otros casos puede desencadenar intoxicaciones graves con consecuencias veterinarias, económicas y legales.
Cuando el tutor necesita acreditar el origen del daño —ya sea por un producto defectuoso, un alimento contaminado o una mala praxis en el manejo clínico—, desde Perivet apuntan que la figura del perito veterinario se vuelve esencial.
Con la llegada de las fiestas también aumentan las consultas sobre cómo actuar, cómo documentar un posible caso y qué se requiere realmente para iniciar una reclamación.
Según señalan desde Perivet, los ingredientes más problemáticos para los animales suelen estar presentes en multitud de productos festivos. El chocolate, tóxico por su contenido en teobromina, es uno de los más peligrosos.
El xilitol, un edulcorante habitual en chicles, caramelos y dulces “sin azúcar”, provoca hipoglucemias fulminantes. Las uvas pasas y frutas deshidratadas, muy comunes en roscones y panettones, pueden causar fallo renal.
También, remarcan, suponen un riesgo el alcohol en postres o masas fermentadas, las nueces de macadamia y las altísimas cantidades de azúcar y grasa, capaces de desencadenar pancreatitis.
En resumen, explican que, aunque pequeñas cantidades pueden pasar inadvertidas, cada animal metaboliza estos tóxicos de manera distinta, y los perros pequeños, los cachorros y los gatos son especialmente vulnerables.
Por otro lado, Perivet detalla que los síntomas generales que deben activar las alarmas incluyen vómitos o diarrea repentinos, jadeo excesivo, temblores, nerviosismo o letargo, taquicardia, salivación anormal y falta de coordinación.
Existen también señales específicas según el tóxico implicado. De esta manera, apuntan que el chocolate puede causar hiperactividad seguida de debilidad, convulsiones y arritmias; el xilitol provoca vómitos bruscos, desorientación y convulsiones por bajada de glucosa; y las uvas pasas generan apatía, falta de apetito, dolor abdominal y disminución de la micción. La mayoría de las intoxicaciones requieren atención veterinaria inmediata, idealmente en menos de dos horas.
La recomendación principal que indican es no esperar a que aparezcan los síntomas y llamar de inmediato al veterinario o a un servicio de urgencias 24 h.
Eso sí, desde Perivet advierten que no se debe inducir el vómito sin indicación profesional. También, remarcan que es importante proporcionar toda la información posible: qué dulce era, la cantidad aproximada, la hora de la ingesta y los datos de la mascota (tamaño, peso y raza).
Guardar el envoltorio o los restos del producto es clave, especialmente si más adelante se debe investigar la composición o el etiquetado. La rapidez de actuación mejora enormemente el pronóstico.
Perivet recuerda que existen situaciones en las que el tutor podría plantear una reclamación formal.
Entre ellas, un producto mal etiquetado o engañoso, especialmente si contenía xilitol u otro ingrediente peligroso no declarado; casos de contaminación o lotes defectuosos que provoquen daños incluso en pequeñas cantidades; negligencia de terceros, como residencias, cuidadores o establecimientos donde el animal tuvo acceso a alimentos inapropiados; o mala praxis clínica, ya sea por un diagnóstico tardío, protocolos incorrectos o un tratamiento inadecuado que empeore el estado del animal.
Según Perivet, es fundamental conservar evidencias de la ingesta, como fotografías del producto, restos o envoltorios, información del lote y fecha de caducidad, así como factura o ticket de compra si existiera.
También se debe recopilar documentación clínica completa: informes de urgencias, resultados analíticos, radiografías o ecografías, y el informe del tratamiento y evolución.
Finalmente, resultan relevantes los testimonios o circunstancias del caso: dónde y cómo ocurrió la ingesta, si existía supervisión o si el alimento estaba accesible por negligencia de un tercero. Con todo ello se podrá determinar si existe base jurídica para reclamar daños y perjuicios.
Aquí, apuntan desde Perivet, entra en juego el perito veterinario, un profesional especializado en analizar de forma objetiva un caso y emitir un informe técnico que sirve como prueba pericial en procedimientos judiciales o extrajudiciales.
Entre sus funciones están determinar si el producto ingerido pudo causar el daño, valorar si el etiquetado era correcto, evaluar la actuación clínica, cuantificar los daños sufridos —tratamientos, secuelas e impacto económico— y emitir un informe riguroso y defendible. Sin este profesional, demostrar la relación causa-efecto entre el dulce y el daño resulta extremadamente difícil.
Para evitar riesgos, Perivet recomienda mantener los dulces fuera del alcance de los animales, informar a familiares y visitas de que no deben ofrecer nada sin consultar, educar a la mascota para evitar robos de comida en la mesa y tener a mano el teléfono de urgencias veterinarias.
Los dulces navideños y las mascotas no son compatibles y pueden suponer un riesgo serio para los animales. Por último, desde Perivet subrayan que la detección precoz es vital y, cuando existe un perjuicio económico o clínico, contar con la documentación adecuada y con un perito veterinario especializado puede marcar la diferencia entre una reclamación viable y un caso desestimado.