Con motivo del Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular desde Livisto recuerdan que un diagnóstico precoz puede marcar la diferencia en el paciente veterinario
La importancia de una auscultación cardíaca cuidadosa en la consulta veterinaria
Con motivo del Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular desde Livisto recuerdan que un diagnóstico precoz puede marcar la diferencia en el paciente veterinario
Alfonso Neira de Urbina -
14-03-2025 - 11:48 H -
min.
Este 14 de marzo se celebra el Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular y, con motivo de esta efeméride, desde la compañía veterinaria Livisto han recordado la importancia de una auscultación cardíaca en la consulta veterinaria.
“Los soplos cardíacos pueden ser el primer indicio de una patología cardiovascular y su detección temprana puede marcar la diferencia en la vida de nuestros pacientes”, han remarcado desde la compañía veterinaria.
Tal y como explican desde Livisto, la auscultación es clave en la consulta veterinaria para detectar anomalías cardiovasculares, como los soplos cardíacos. En este sentido, definen los soplos como una serie prolongada de vibraciones auditivas que emanan del corazón o de los vasos sanguíneos, atribuibles en la mayoría de los casos a un flujo sanguíneo turbulento.
Su detección temprana reviste gran importancia, ya que los soplos pueden ser indicativos de enfermedad estructural cardíaca (congénita o adquirida), incompetencia valvular (regurgitación), obstrucción del flujo sanguíneo (estenosis fijas o dinámicas) o comunicación arterio-venosa (shunts).
Una vez determinado que existe un soplo, afirman desde Livisto, se deben describir tres aspectos principales. En primer lugar, el tiempo del ciclo cardíaco en el que se escuchan (soplo proto/meso/tele/holo o pam sistólico o diastólico; continuo).
También hay que describir la intensidad del soplo, grado I-VI, y el punto o área de máxima intensidad (localización).
Asimismo, desde la compañía veterinaria han compartido la graduación de los soplos. De esta forma, el Grado I está definido como solo auscultable en completo silencio y dedicando su tiempo a la auscultación.
En el caso del Grado II, se ausculta sin dificultad, pero no es intenso; en el Grado III, se da un soplo moderadamente intenso que se ausculta sin dificultad, y en el Grado IV, es intenso, pero sin frémito torácico (no palpable).
Por último, en el Grado V es intenso y con frémito torácico y en el Grado VI, muy intenso, con frémito torácico y el veterinario es capaz de auscultarlo hasta separando el fonendo de la pared torácica.
“Un diagnóstico precoz puede marcar la diferencia en la calidad y esperanza de vida del paciente”, concluyen desde Livisto.