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Dos hospitales veterinarios de Sevilla realizan una compleja cirugía vertebral en un perro

La perra Leia llegó al hospital veterinario con una fractura del cuerpo vertebral L7 y una dislocación de la articulación de la cadera

Imagen radiografía postquirúrgica.
Imagen radiografía postquirúrgica.

Dos hospitales veterinarios de Sevilla realizan una compleja cirugía vertebral en un perro

La perra Leia llegó al hospital veterinario con una fractura del cuerpo vertebral L7 y una dislocación de la articulación de la cadera

Redacción - 21-11-2022 - 00:00 H - min.

Las cirugías de fracturas y luxaciones vertebrales siempre conllevan un riesgo elevado, debido a la posibilidad de complicaciones neurológicas, sobre todo en los casos de lesiones medulares.

Un traumatismo de este tipo genera mucho dolor en el paciente, y puede llegar a convertirse en crónico. Además, una mala alineación del esqueleto puede hacer adoptar posturas anómalas y cambiar la biomecánica del movimiento, por lo que otras partes del cuerpo pueden sufrir, a la larga, procesos degenerativos tempranos, ocasionando más dolor y más alteración del movimiento en la mascota.

Es el caso de Leia, una hembra de raza pinscher de año y medio que llegó al hospital veterinario AniCura Guadiamar con una fractura del cuerpo vertebral L7 y una dislocación de la articulación de la cadera (luxación coxofemoral izquierda).

Araceli Gamito, responsable del Servicio de Neurología y Neurocirugía del hospital, comenta que “aunque se tratara de una lesión caudal (L7S1) y no afectase a la médula espinal ni a raíces nerviosas implicadas en el movimiento de miembros pélvicos, lo más probable es que la lesión derivase en una incontinencia urinaria y fecal, un motivo que supone una alta tasa de eutanasia debido al deterioro de la calidad de vida del animal”.

Tras un segundo examen diagnóstico a través de un TAC simple de la columna completa para descartar otras lesiones, los cirujanos procedieron a la estabilización vertebral mediante agujas roscadas de perfil positivo y cemento óseo, en concreto, dos agujas transarticulares L7S1, cuatro agujas en el cuerpo vertebral L6, y dos agujas en los pedículos de S1.

“Una vez realizada la cirugía, se aseguró la estabilidad a través de reposo estricto y rehabilitación pasiva a las 24 horas del procedimiento. El tiempo total de hospitalización fue de 72 horas, implicando la administración de analgesia de uso intrahospitalario, una sonda Foley para evitar atonía vesical y el control de posibles complicaciones postquirúrgicas”, explica Carlos Martín, jefe del Servicio de Cirugía y director médico de AniCura Lepanto Referencia Veterinaria y colaborador en la intervención.

Leia mejorará significativamente gracias a esta cirugía, que ha evitado el proceso degenerativo causado por la postura derivada de la lesión y la eutanasia por la reducción de calidad de vida debido a la incontinencia.

Los veterinarios destacan la importancia de la detección precoz para una pronta instauración del tratamiento adecuado, que siempre va a mejorar el pronóstico de recuperación y evitar problemas que pueden suponer una gran merma de la calidad de vida de las mascotas.

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