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Cómo elaborar un plan nutricional completo para gatos y perros con enfermedad renal crónica

La veterinaria experta en nutrición de Royal Canin Gemma Baciero sostiene que el manejo dietético es clave en el tratamiento de la enfermedad renal crónica en mascotas y explica como diseñar un plan nutricional completo con una dieta específica

Gemma Baciero, DVM acreditada por el grupo de Nutrición Clínica de Avepa y miembro del Departamento de Comunicación Científica de Royal Canin.
Gemma Baciero, DVM acreditada por el grupo de Nutrición Clínica de Avepa y miembro del Departamento de Comunicación Científica de Royal Canin.

Cómo elaborar un plan nutricional completo para gatos y perros con enfermedad renal crónica

La veterinaria experta en nutrición de Royal Canin Gemma Baciero sostiene que el manejo dietético es clave en el tratamiento de la enfermedad renal crónica en mascotas y explica como diseñar un plan nutricional completo con una dieta específica

Redacción - 29-11-2022 - 09:30 H - min.

El manejo dietético es una parte clave del tratamiento a largo plazo de la enfermedad renal crónica (ERC) en animales de compañía. Por ello, la veterinaria Gemma Baciero, acreditada en Nutrición Clínica Veterinaria por Avepa y encargada de comunicación científica de Royal Canin, da las claves para diseñar un plan nutricional completo para estos animales con una dieta específica.

La veterinaria explica que existen varios estudios que confirman que la utilización de dietas específicas para este propósito ayudan a mejorar la calidad de vida y a prolongar la supervivencia en gatos y perros.

En este sentido, destaca que las "dietas renales” se caracterizan por un enfoque nutricional concreto con el objetivo de mejorar los signos clínicos y frenar la progresión de la enfermedad. Este enfoque establece una serie de recomendaciones, como la restricción de fósforo, el contenido proteico moderado, prestar atención al sodio y favorecer la presencia de EPA y DHA o antioxidantes.

Respecto a la restricción de fósforo, Baciero remarca que esta es la medida nutricional más importante para frenar la progresión de la enfermedad renal, y así lo indica la Sociedad Internacional de Interés Renal (IRIS), que aconseja la restricción dietética como primera acción para manejar el fósforo sérico, seguida del uso de quelantes de fósforo si la dieta no puede conseguir los objetivos por sí sola en cada una de las fases de ERC.

Concretamente, la Federación Europea de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (Fediaf) fija el contenido de fósforo recomendado en el 0,4% de la materia seca (MS) para perros y en el 0,5% para gatos.

En cuanto al contenido proteico moderado, la veterinaria enfatiza que las dietas renales se caracterizan por un contenido proteico menor que los alimentos de mantenimiento, con el fin de reducir los productos de desecho nitrogenados que se acumulan en los fluidos corporales cuando la capacidad de excreción renal se ve disminuida. Otra razón que esgrime para moderar los niveles de proteína en las dietas para ERC es que los ingredientes ricos en proteína suelen ser ricos en fósforo.

“En cualquier caso, las dietas específicas para ERC aportan un nivel de proteína por encima de los requerimientos mínimos establecidos por el National Reseach Council (NRC). Por otro lado, es vital cubrir las necesidades energéticas del paciente para que su organismo no se vea obligado a catabolizar las proteínas de la dieta ni de su organismo para obtener energía”, advierte.

SODIO, ÁCIDOS GRASOS POLIINSATURADOS Y ANTIOXIDANTES

Respecto a la sal, Baciero recuerda que los pacientes con ERC pueden tener hipertensión y, aunque admite que no hay muchos estudios sobre el efecto de la sal de la dieta sobre la presión arterial en perros y gatos con ERC, la mayoría de las dietas renales tienes niveles de sodio por debajo de la media de las dietas de mantenimiento.

En lo referente al potasio, explica que es justo lo contrario, pues “tanto gatos como perros con ERC pueden presentar hipopotasemia, por lo que las dietas para ERC tienen contenidos de potasio normales o elevados (lo último es más común en gatos)”.

Asimismo, justifica incluir en estas dietas ácidos grasos poliinsaturados como el ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA). “La mayoría de los estudios demuestran que el EPA y el DHA tienen un efecto beneficioso ralentizando el deterioro de la función renal, y aunque estos estudios se han realizado en ratas y perros, no hay un motivo para pensar que esto no se pueda extrapolar al gato”, defiende.

También cita un estudio sobre los beneficios de los antioxidantes, que demostró que, al igual que ocurre en personas, el estrés oxidativo está presente en gatos con ERC. “Se cree que el daño oxidativo desempeña un papel importante en la progresión de la enfermedad renal, favoreciendo la glomeruloesclerosis y la fibrosis intersticial”, recalca.

En la misma línea, los radicales libres pueden generarse por la hiperfiltración glomerular y por el hipermetabolismo tubular como consecuencia de la pérdida de nefronas funcionales, “de ahí que las dietas renales se suplementen con antioxidantes”.

EL PLAN NUTRICIONAL NO SE LIMITA A LA DIETA

Teniendo esto en cuenta, la veterinaria aboga por un plan nutricional completo para la enfermedad renal crónica. Y es que, opina que el manejo dietético en la ERC no se limita a la elección de una dieta renal, sino que es muy importante comenzar por una evaluación nutricional, establecer la ración diaria y el método de alimentación, así como mantener un adecuado seguimiento.

De esta manera, señala que antes de comenzar con la dieta hay que realizar una evaluación nutricional detallada que incluya peso, puntuación de la condición corporal (PCC), índice de condición muscular (ICM) y una completa historia dietética.

Una vez que se pasa a la selección de la dieta, hay que sopesar las opciones. “Existen diversas dietas comerciales formuladas para la enfermedad renal, disponibles en diferentes presentaciones: seca, mousse, trozos en salsa, etc.”, enumera.

“Aunque las dietas renales cumplen una serie de características comunes, como el contenido reducido en proteínas y fósforo respecto a los alimentos de mantenimiento, el nivel de restricción de estos nutrientes y la palatabilidad varían, así como otros factores nutricionales que pueden ser importantes para el paciente, como la grasa, si hay una historia de pancreatitis, por ejemplo, o la fibra, etc.”, aclara.

La veterinaria subraya que es importante elegir la dieta en función de la fase de ERC, ya que en las fases iniciales puede no ser necesario el mismo nivel de restricción que en fases avanzadas. En este punto, Royal Canin dispone de Early Renal para las primeras fases y Renal para los casos en los que la enfermedad está más avanzada.

Otro aspecto a tener en cuenta es el cálculo de la ración diaria. El objetivo es proporcionar las calorías suficientes para que el animal mantenga una condición corporal óptima, es decir una puntuación de la condición corporal de 5/9.

Para ello, se pueden seguir las instrucciones del envase o calcular los requisitos de energía utilizando fórmulas para calcular el aporte calórico diario necesario. “Son útiles como punto de partida inicial pero esta asignación calórica debe revisarse y ajustar la ración con regularidad en función de los cambios de la condición corporal y del peso, ya que las necesidades energéticas pueden variar”, añade.

MÉTODO DE ALIMENTACIÓN Y SEGUIMIENTO

Baciero considera que hay que prestar atención al método de alimentación, pues es frecuente que los enfermos renales tengan poco apetito, por lo que puede ser adecuada una alimentación a libre disposición o varias pequeñas tomas al día, eligiendo aquellas dietas que les resulten más apetecibles y alternando cuando empiecen a perder interés por alguna de ellas.

“Disponer de distintas opciones de fórmulas, texturas y perfiles aromáticos nos da la posibilidad de poder ofrecer alguna dieta apetecible a lo largo del tiempo”, sugiere la veterinaria.

Para contar con varias opciones, Royal Canin tiene una amplia gama de dietas renales con diferentes texturas y perfiles aromáticos para adaptarse a las preferencias de cada paciente y a lo largo de la enfermedad, desde las fases más iniciales a las más avanzadas.

Respecto a la condición corporal de los animales, Baciero admite que, en fases iniciales, sobre todo, puede darse el caso de animales con exceso de peso o tendencia a comer demasiado. “La recomendación para ellos será una ración controlada adaptando el reparto de las tomas a las preferencias del animal y las posibilidades del propietario”, resalta.

Además, expone que la alimentación enteral asistida se debe considerar cuando exista una pérdida de peso continua, con más urgencia en gatos delgados, y cuando los intentos de ofrecer distintas dietas renales hayan fracasado.

“Se puede recurrir a las sondas de alimentación nasoesofágicas, de esofagostomía o de gastrostomía por las que se puede administrar una dieta renal, preferiblemente en presentación líquida”, recomienda.

Desde Royal Canin hacen un inciso en este punto, e indican que ofrecen opciones en presentación líquida especial para administrar por sonda que cuentan con todos los requisitos de una dieta renal.

Por último, Baciero aborda el seguimiento del plan dietético; algo que debe hacerse para reajustar el tratamiento médico y nutricional según sea necesario y para garantizar el cumplimiento por parte del propietario. 

“El seguimiento debería incluir la evaluación nutricional (peso, PCC, ICM, historia dietética) análisis de sangre, análisis de orina y valoración de los signos clínicos”, concluye.

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