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EMPRESAS

La anestesia casi trunca un implante de marcapasos en un perro

Las complicaciones a la hora de implantar un marcapasos en un beagle de 7 años de edad, provocaron que pasara demasiado tiempo bajo anestesia y que tardara también más tiempo de lo previsto en despertarse e inflar los pulmones

La operación del beagle necesitó de un equipo multidisciplinar.
La operación del beagle necesitó de un equipo multidisciplinar.

La anestesia casi trunca un implante de marcapasos en un perro

Las complicaciones a la hora de implantar un marcapasos en un beagle de 7 años de edad, provocaron que pasara demasiado tiempo bajo anestesia y que tardara también más tiempo de lo previsto en despertarse e inflar los pulmones

Redacción - 17-06-2020 - 11:58 H

La cardióloga veterinaria Ashley Saunders, profesora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas (CVM) de la Universidad Texas A&M, es especialista en implantar marcapasos caninos. Aun dedicándose regularmente a este tipo de operaciones, recientemente ha compartido un caso complicado de cirugía, que se alargó más de lo planeado y generó problemas derivados con la anestesia.

Debido a su dilatada experiencia, cuando el beagle Birdie llegó al Hospital de Pequeños Animales de la mencionada universidad estadounidense con una frecuencia cardíaca anormalmente baja, supo que era necesaria una acción inmediata para salvar al perro de 7 años de edad.

Los casos de arritmia o de latidos cardíacos lentos e irregulares, si se detectan a tiempo, tienen solución con un procedimiento que ya es una rutina para Saunders, pero que en ocasiones es una sorpresa para el público general: implantar un marcapasos.

Estas cirugías generalmente son mínimamente invasivas con un tiempo de recuperación rápido pero, en el caso de Birdie, se necesitó el trabajo de un equipo de especialistas una noche entera para sanar su corazón.

EL MARCAPASOS, UNA OPERACIÓN RUTINARIA QUE SE COMPLICÓ

En mayo de 2019, la propietaria de Birdie, Katherine McLeod, notó que su mascota actuaba de manera anormal y se movía más lento. Además, “era como si estuviera de mal humor”, en palabras de la propietaria, que explica que el animal empezó a sumirse en un estado letárgico.

El veterinario local de McLeod descubrió que Birdie tenía un latido cardíaco anormalmente lento y recomendó un medicamento para el tratamiento. Sin embargo, la medicina solo ayudó durante unos días, por lo que cuando volvió el letargo, McLeod puso el caso en manos del Hospital de Pequeños Animales de Texas A&M.

"Birdie tenía una frecuencia cardíaca realmente baja, llamada bloqueo auriculoventricular de tercer grado", ha señalado Saunders, quien ha explicado que "la parte media del corazón dejó de funcionar, por lo que la parte superior e inferior no podían comunicarse bien".

Esta falta de comunicación contribuyó al latido cardíaco lento de Birdie, al letargo y al sentimiento general de malestar. Casi inmediatamente después del diagnóstico, Saunders y su equipo comenzaron a prepararse para implantar el marcapasos de Birdie.

"Por lo general, siempre se intenta colocar el marcapasos a través de la vena yugular en el cuello. Esa es la forma ideal de hacerlo. Entonces, la preparamos para realizar la operación, pero el marcapasos no se fijó automaticamente al corazón. Esto puede suceder en casos raros, y tenemos que adaptarnos rápidamente”, ha explicado la cardióloga veterinaria.

LA IMPORTANCIA DE LA ANESTESIA EN LA OPERACIÓN DE BIRDIE

Posteriormente, Saunders pasó a la siguiente opción, que consistía en atornillar quirúrgicamente el marcapasos en el corazón de Birdie a través de su pecho. Finalmente lograron conectar el marcapasos y que funcionara correctamente, sin embargo, debido a problemas inesperados, Birdie permaneció bajo anestesia por más tiempo de lo que inicialmente estaba planteado y comenzaron a surgir más complicaciones.

La anestesia veterinaria es una disciplina que, al igual que en medicina humana, entraña peligros y, aunque es fundamental para realizar algunas operaciones, necesita una buena monitorización de los signos vitales del paciente, para comprobar que no se estén dando complicaciones.

Y es que una de las complicaciones anestésicas más habituales es la depresión ventilatoria del paciente, que, en términos generales, da lugar a un intercambio gaseoso inadecuado, que se traduce tanto en un inadecuado aporte de oxígeno a los tejidos como en una inadecuada eliminación de CO2 del organismo.

Así, el uso de ventilación mecánica durante la anestesia general resulta de gran utilidad en muchas ocasiones, siendo incluso de uso casi obligado en determinado tipo de intervenciones como cirugías torácicas y laparoscópicas

Afortunadamente, en el mercado veterinario español existen equipos específicos de veterinaria que facilitan el proceso anestésico, como la gama de máquinas de anestesia Mindray, distribuidas por Quiruvet, que incluyen, entre otras características, un circuito de paciente con calefacción activa para evitar la condensación de agua y una pantalla con monitorización continua

Además, este equipo incluye ventilación mecánica, capaz de trabajar a volúmenes mínimos, permitiendo ventilar animales de muy bajo peso.

Saunders ha explicado que la cirugía les llevó toda la noche y que el anestesiólogo veterinario Bradley Simon estuvo presente todo el tiempo. “Terminamos teniendo que pasar aún más tiempo intentando que se despertara después de los procedimientos quirúrgicos porque sus pulmones tardaron en volver a inflarse”, apunta.

Finalmente, Birdie mejoró. Al día siguiente, el marcapasos había devuelto el ritmo cardíaco del Beagle a la velocidad normal y pudo volver a su casa con su familia.

  • GALERIA

    Ashley Saunders y Birdie

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