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ANIMALADAS

Veterinarios británicos piden clasificar a perros peligrosos por comportamiento, no por raza

Dos asociaciones veterinarias de Reino Unido han hecho público un posicionamiento conjunto sobre la ley de perros peligrosos del país, y han pedido que se actualice para tener en cuenta su comportamiento y no su raza

Los veterinarios británicos abogan por tener en cuenta el comportamiento y no la raza para clasificar a un perro como peligroso.
Los veterinarios británicos abogan por tener en cuenta el comportamiento y no la raza para clasificar a un perro como peligroso.

Veterinarios británicos piden clasificar a perros peligrosos por comportamiento, no por raza

Dos asociaciones veterinarias de Reino Unido han hecho público un posicionamiento conjunto sobre la ley de perros peligrosos del país, y han pedido que se actualice para tener en cuenta su comportamiento y no su raza

Redacción - 29-06-2021 - 18:12 H

La Asociación Británica de Veterinarios (BVA) y la Asociación Británica de Veterinarios de Pequeños Animales (BSAVA) han instado al gobierno a adoptar un enfoque basado en evidencia de ‘comportamiento, no raza’ (deed not breed), para la legislación de control de perros.

Así, han incidido en su reivindicación de derogar la Sección 1 de la Ley de Perros Peligrosos (1991) y han actualizado su posicionamiento sobre esta normativa y sobre el control de perros en Reino Unido, de cara al 30 aniversario de la ley.

En España rige también una ley con varias décadas (1999), la de animales potencialmente peligrosos, que clasifica a los perros como peligrosos según su raza. Por ello, en estos momentos el Gobierno del país está trabajando en una actualización en línea con las reivindicaciones de los veterinarios británicos, para generar “mecanismos de validación de comportamiento de manera individual y no por razas”.

En el caso británico, los veterinarios señalan que las bases de su ley han sido “ampliamente desacreditadas”, y han instado al gobierno a adoptar un enfoque basado en la evidencia, que tenga en cuenta el comportamiento y no la raza para su legislación de control de perros, “por el bien de la seguridad pública y la salud y el bienestar de los animales”.

La BVA explica que la legislación de Reino Unido prohíbe la propiedad de ciertos tipos de razas que se perciben como un riesgo para la seguridad pública. Estos tipos de razas incluyen el pitbull, el Tosa Inu, el dogo argentino y el Fila brasileiro.

“Las investigaciones no han encontrado una reducción en la incidencia de incidentes de comportamiento agresivo y mordeduras de perros desde que se introdujo la ley, y a los veterinarios les preocupa que definir razas particulares como peligrosas pueda llevar a una falta de énfasis en el papel de la tenencia responsable en la prevención de agresiones de perros”, afirman.

UNA BASE DE DATOS DE MORDEDURAS DE PERROS

Por todo ello, los veterinarios británicos abogan, además de por la derogación, por la consolidación del control de perros de Reino Unido, estableciendo además una  base de datos centralizada de incidentes de mordeduras de perros. También consideran que se deberían promover pautas para interacciones seguras entre perros y humanos, y una propiedad responsable a través de programas de educación y campañas.

“Durante mucho tiempo hemos hecho campaña para una revisión total de la Ley de Perros Peligrosos de 1991 porque se dirige a razas específicas en lugar de hechos y da una falsa impresión de que los perros que no están en la lista prohibida son seguros”, afirma Daniella Dos Santos, vicepresidenta senior de la BVA.

En la misma línea, afirma que la evidencia recopilada como parte de la actualización de su posicionamiento “respalda aún más” su opinión de que la legislación específica de raza ha sido ineficaz en sus objetivos previstos y tampoco ha favorecido el bienestar de los perros.

Por su parte, Sheldon Middleton, presidente de la BSAVA,  defiende que los veterinarios ya son conscientes de que cualquier perro puede ser agresivo, independientemente de la raza. “La agresión de perros y los incidentes de mordeduras deben verse como problemas sociales y de salud pública complejos, que requieren una variedad de estrategias de prevención que incluyan investigaciones adicionales sobre la agresión”, señala.

“Además, nos gustaría ver un enfoque más centrado en el control de perros. La consolidación y racionalización de la legislación, que está fragmentada, facilitaría el progreso en esta área, junto con la asignación de recursos dedicados para apoyar el cumplimiento y la coordinación de los servicios para abordar los problemas a nivel local", concluye.

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