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ANIMALADAS

Veterinario agredido por ganaderos: “Me han partido la cara por hacer lo que tenía que hacer”

Pepe Madrid, veterinario de la Oficina Comarcal Agraria de Pozoblanco en Córdoba, fue agredido brutalmente tras notificar a una familia el cierre de su explotación ganadera después de tres años de graves infracciones

El veterinario Pepe Madrid junto a las merinas españolas puras del IFAPA Hinojosa del Duque.
El veterinario Pepe Madrid junto a las merinas españolas puras del IFAPA Hinojosa del Duque.

Veterinario agredido por ganaderos: “Me han partido la cara por hacer lo que tenía que hacer”

Pepe Madrid, veterinario de la Oficina Comarcal Agraria de Pozoblanco en Córdoba, fue agredido brutalmente tras notificar a una familia el cierre de su explotación ganadera después de tres años de graves infracciones

Laura Castillo - 18-03-2022 - 11:31 H - min.

Recientemente, la Organización Colegial Española (OCV) anunciaba su colaboración con la Policía Nacional para prevenir las agresiones físicas, verbales y otros delitos relacionados con la actividad profesional de los veterinarios.

Y es que, según señalaba Luis Alberto Calvo, presidente de la OCV, las agresiones —sobre todo verbales— a veterinarios que ejercen la clínica de animales suponen un fenómeno creciente. No obstante, también existen casos de agresiones físicas, como el ocurrido en Pozoblanco (Córdoba).

Hace ya 6 años que dos hermanos cordobeses agredieron brutalmente al veterinario Pepe Madrid en la Oficina Comarcal Agraria (OCA) de Pozoblanco, por notificar a la familia propietaria de una explotación ganadera su cierre por las distintas infracciones que llevaban acumuladas desde hacía años.

Madrid, veterinario cordobés, ha querido compartir su historia en Animal’s Health para denunciar "la situación de indiferencia por parte de las instituciones" que, según critica, dejan indefensos a los profesionales cuya labor es realizar inspecciones veterinarias para velar por la sanidad y el bienestar animal.

Los veterinarios de la OCA llevaban 3 años investigando a una familia ganadera junto con el Seprona y la policía judicial, ya que, al realizar las inspecciones —siempre escoltados— detectaban numerosas irregularidades.

“Actas y más actas, informes por la desaparición de 20 vacas, por el crotal de un toro positivo a tuberculosis desde hacía dos meses que estaba sin sacrificar, becerras frisonas de leche con crotales de retintas…”, señala Madrid.

El veterinario asegura que “a esta familia se le autorizó todo durante 3 años, hasta que la Delegación de Agricultura de Córdoba inmovilizó la explotación y dio el aviso de cancelar el código y sacrificar a todos los animales de la finca".

INTENTARON TIRARLE AL VACÍO

Fue el 24 de agosto de 2016 cuando enviaron a Pepe Madrid a entregarle personalmente la notificación a la madre de la familia, que era la representante de la explotación. El veterinario explica que al quedar con ella en el cuartel de la Guardia Civil tuvo que leerle dicha notificación, ya que ella se negó a aceptarla y leerla por sí misma.

Unos 50 minutos después, el veterinario fue sorprendido en su despacho por dos de los hijos de la representante de la explotación, que le propinaron una brutal paliza que le dejó el tímpano roto y heridas en la espalda y en el pecho. Madrid recuerda incluso cómo le llevaron a las escaleras e intentaron tirarle al vacío.

El juicio fue dos años después y los agresores fueron condenados a 3 años de prisión, aunque el veterinario asegura que “ya están en la calle”. Asimismo, en cuanto a la indemnización de casi 4.000 euros que estipuló el juez, lamenta que no ha recibido nada.

Además, apunta que la Delegación de Agricultura de Córdoba nunca llegó a denunciar a sus agresores por, según Madrid, "incumplir el bienestar animal" o por "la desaparición de 108 animales que tenían que ser llevados al matadero". A pesar de todo, la familia propietaria de la explotación, ha conseguido que se les devuelva el mismo código de explotación.

El veterinario critica que, tras la agresión, el hermano de los dos agresores del veterinario acudía a la OCA para presentar las guías, entre otras cosas, lo que creaba una “situación desagradable” para los veterinarios, especialmente para él.

Sin embargo, celebra que ahora ha conseguido un puesto en el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA), y lleva 9 meses trabajando allí.

Pepe trabaja con las ovejas merinas españolas puras del IFAPA Hinojosa del Duque, y afirma que está “muy contento” y que es una manera de "desintoxicarse" de lo vivido durante su etapa en la OCA.

MÁS VETERINARIOS AGREDIDOS

Por otro lado, como consecuencia de la brutal agresión, Madrid tuvo que convivir con una dolorosa infección de oído, antibióticos, revisiones médicas y, sobre todo, secuelas psicológicas.

Madrid afirma que no era la primera vez que esta familia de ganaderos agredía a un profesional veterinario. Según detalla, con anterioridad, ya le tiraron el teléfono encima a otro veterinario, y cuenta como a otro compañero “un miembro de la familia le dio un puñetazo y cogió una barra de hierro para golpearle, pero varios miembros del Grupo de Reserva y Seguridad de la Guardia Civil pudieron pararlo a tiempo”.

Incluso recuerda como a otras compañeras de profesión las insultaron y amenazaron con “quemarlas dentro de la OCA”. El veterinario señala que todo el personal de la OCA estaba amenazado, y cuando acudían a las oficinas “se dedicaban a tirar teléfonosdar voces y pegar patadas a las puertas”.

El veterinario denuncia lo indefensos que se sienten los veterinarios ante este tipo de situaciones. “No hubo ningún apoyo de la delegación, que tras dejar de salir la noticia en los medios si te he visto no me acuerdo”, alega.

Por todo ello, sostiene que para evitar estas situaciones entre veterinarios y ganaderos se necesitan cargos en la administración con “mano firme”, dispuestos a cerrar explotaciones en caso de que se cometan graves infracciones.

“A mí me han llegado a decir, que me han partido la cara por meterme en problemas; y no ha sido por eso, sino por hacer lo que tenía que hacer”, asegura el veterinario.

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