La Audiencia de Barcelona rechaza la reclamación económica del propietario tras analizar dictámenes periciales y concluir que no se ha acreditado la responsabilidad civil ni la relación causal con la muerte del animal
Una sentencia destaca el valor de la prueba pericial en un caso por la muerte de un perro en una limpieza dental en el veterinario
La Audiencia de Barcelona rechaza la reclamación económica del propietario tras analizar dictámenes periciales y concluir que no se ha acreditado la responsabilidad civil ni la relación causal con la muerte del animal
Redacción -
27-03-2026 - 08:46 H -
min.
La Audiencia Provincial de Barcelona ha desestimado el recurso de apelación interpuesto por el propietario de un perro fallecido durante una intervención veterinaria y ha confirmado íntegramente la sentencia dictada en primera instancia, que rechazó la demanda de responsabilidad civil extracontractual contra un centro veterinario y la profesional que practicó la intervención.
El caso se refiere a un perro de raza chihuahua y siete años de edad que falleció durante una limpieza dental realizada bajo anestesia general para tratar un sangrado de encías. Así, el propietario reclamó una indemnización de 20.525,05 euros por los perjuicios materiales y morales, alegando una actuación negligente por parte de las demandadas.
Entre los motivos del recurso, el demandante sostenía que no se le facilitó la información adecuada sobre los riesgos de la intervención, que se omitieron pruebas diagnósticas previas para detectar una patología cardíaca y que durante la intervención se produjeron actuaciones incorrectas, como la administración de un fármaco contraindicado o la gestión del tubo endotraqueal.
En relación con la información previa, el tribunal señala que la posible falta de entrega de pruebas diagnósticas no guarda relación causal con la muerte. Asimismo, concluye que sí se proporcionó información suficiente al existir un documento firmado antes de la intervención en el que se autorizaba la anestesia y el procedimiento quirúrgico, suscrito por una persona en quien el propietario había delegado las gestiones con el centro veterinario.
Respecto a las pruebas diagnósticas, la Audiencia indica que la valoración de los dictámenes periciales corresponde al juzgador y que, en este caso, se otorga mayor credibilidad al dictamen pericial aportado por la parte demandada, frente al presentado por el demandante. Según esta valoración, las pruebas realizadas se ajustaban al protocolo y no existían indicios previos de alteración cardíaca en el animal antes de la intervención.
La sentencia también recoge que, aunque la necropsia detectó alteraciones cardíacas, no puede afirmarse con total seguridad su relación con el fallecimiento. En este sentido, señala que las muertes asociadas a la anestesia pueden deberse a una reacción adversa individual del paciente.
En cuanto a las alegaciones relativas a la actuación durante la intervención, el tribunal indica que constituyen hechos nuevos no incluidos en la demanda inicial, por lo que no pueden ser introducidos con posterioridad en el proceso. Además, añade que no se ha acreditado que dichas actuaciones supongan una infracción de la lex artis exigible.
La Audiencia recuerda que, en este tipo de supuestos, la responsabilidad se basa en un criterio de culpa y corresponde al demandante acreditar tanto la negligencia como la relación causal con el daño producido. Asimismo, subraya que el profesional asume una obligación de medios, sin garantizar un resultado exitoso.
Con base en todo lo anterior, el tribunal concluye que no se ha probado la existencia de negligencia ni la relación causal entre la actuación veterinaria y el fallecimiento del animal, por lo que confirma la absolución de las demandadas.
Finalmente, la resolución impone al apelante las costas de la segunda instancia y declara la pérdida del depósito constituido para recurrir, al tiempo que informa de la posibilidad de interponer recurso de casación en los términos legalmente previstos.
En casos como el analizado por la Audiencia Provincial de Barcelona, en el que el tribunal valora dictámenes periciales contradictorios y opta por el que considera más convincente para descartar la responsabilidad civil, el papel del peritaje adquiere una relevancia central en los procedimientos por presunta mala praxis veterinaria.
Es más, la propia sentencia subraya “la importancia que la prueba pericial tiene en este tipo de litigios” para descartar la responsabilidad de los profesionales veterinarios por la muerte del perro.
En este sentido, Perivet, la primera plataforma de peritaje veterinario en España, ha publicado un artículo dirigido a profesionales veterinarios en el que aborda cómo actuar ante la recepción de una reclamación. En él, parten de una situación habitual en el ejercicio clínico y plantean recomendaciones para evitar que una queja inicial derive en un problema legal de mayor envergadura.
Entre las pautas que proponen, destacan la importancia de revisar la historia clínica, que describen como una “caja negra” que debe estar completa, ordenada y contar con los consentimientos informados correspondientes. Asimismo, recomiendan contar con un perito veterinario de parte antes de iniciar cualquier actuación, con el objetivo de disponer de un informe pericial que analice si la actuación profesional se ajustó a la lex artis y a los protocolos vigentes.
A este respecto, subrayan que un resultado adverso no siempre implica negligencia y que el análisis técnico resulta clave para respaldar la defensa del profesional.