Juristas especializados en protección animal alertan de que las guías éticas de la inteligencia artificial ignoran a los animales y reclaman su inclusión explícita en los marcos normativos y profesionales
Reclaman ampliar las guías éticas de la inteligencia artificial para incluir a los animales
Juristas especializados en protección animal alertan de que las guías éticas de la inteligencia artificial ignoran a los animales y reclaman su inclusión explícita en los marcos normativos y profesionales
Redacción -
03-03-2026 - 17:19 H -
min.
En un contexto de desarrollo vertiginoso de la inteligencia artificial y de debate global sobre la ética que debe acompañar esta evolución, la atención normativa y filosófica se ha centrado casi exclusivamente en los impactos sobre los seres humanos. Desde Intercids (Operadores Jurídicos por los Animales) advierten de que este enfoque antropocéntrico “deja de lado a un grupo éticamente relevante: los animales no humanos”.
Así lo plantea el artículo 'AI Ethics Guidelines: Time to Include Animals', de Simon Coghlan, Christine Parker y Reeva Lederman, publicado en enero de 2026 en la revista Science and Engineering Ethics. En él, los autores sostienen que las guías éticas sobre inteligencia artificial deben ampliarse explícitamente para incluir “la protección y promoción de los intereses de los animales”.
El trabajo recogido por Intercids explica que las guías tradicionales de ética en IA elaboradas por gobiernos, organizaciones internacionales, empresas tecnológicas, ONG y académicos se centran casi exclusivamente en cómo la IA afecta a los seres humanos, de modo que los animales “o bien son omitidos, o bien quedan relegados al contexto ambiental”, sin considerar sus intereses como individuos.
Según los autores, este enfoque presupone que los animales no van a experimentar impactos relevantes derivados del desarrollo de la IA o que no merecen una protección ética en este contexto. Sin embargo, advierten que los animales, tanto domésticos como silvestres, ya se están viendo afectados profundamente por el desarrollo de la inteligencia artificial.
El artículo anticipa y responde a cinco argumentos habituales para excluir a los animales de estas discusiones. El primero sostiene que los animales no se ven afectados por la IA. Frente a ello, los investigadores señalan que los sistemas de IA ya están influyendo de forma profunda en los animales, directa o indirectamente.
Desde la ganadería o la acuicultura monitorizada por IA hasta los vehículos autónomos, el control de fauna o los sesgos en modelos generativos que refuerzan el especismo. Además, apuntan que la automatización basada en IA puede intensificar sistemas de explotación industrial al optimizar procesos productivos que incrementan la eficiencia económica sin integrar criterios de bienestar animal.
Un segundo argumento afirma que los humanos no tenemos deberes hacia los animales. Los autores responden que los animales tienen “intereses significativos que merecen consideración moral” y que ignorarlos en el diseño, implementación y gestión de tecnologías emergentes supone reproducir un sesgo antropocéntrico incompatible con los avances contemporáneos en ética animal.
El tercer planteamiento sostiene que los deberes hacia humanos siempre priman sobre los animales. El artículo replica que la existencia de obligaciones hacia humanos no elimina la responsabilidad hacia otros seres sintientes y que no puede negarse la relevancia moral de los daños que la IA puede causar a los animales.
También se alega que existe demasiado desacuerdo sobre cómo deberían tratarse los animales. Sin embargo, los autores indican que la falta de consenso no justifica excluirlos de los marcos éticos, especialmente cuando sus experiencias de sufrimiento y bienestar son moralmente relevantes. Recuerdan, además, que muchas directrices de IA ya operan en contextos de desacuerdo moral entre humanos, sin que ello impida establecer principios mínimos de precaución y no daño.
Por último, frente a la idea de que las guías éticas no sirven de nada o son contraproducentes, el artículo sostiene que, incluso aunque no sean vinculantes, constituyen una herramienta relevante para moldear la cultura ética, las políticas públicas y la investigación responsable. Su capacidad para orientar estándares profesionales y regulatorios convierte su redacción en un espacio estratégico para visibilizar a los animales como sujetos afectados por la transformación tecnológica.
Uno de los puntos centrales del trabajo es que los animales son “social y moralmente invisibilizados” en los debates sobre IA. Su inclusión, sostienen los autores, ayudaría a enfrentar esa marginalización y a alinear los principios éticos de la inteligencia artificial con una comprensión más amplia de quiénes son los agentes afectados por estas tecnologías.
Desde Intercids subrayan la necesidad de establecer marcos éticos y legales que reconozcan explícitamente a los animales como sujetos de protección en el desarrollo de tecnologías transformadoras. A su juicio, “las políticas públicas, directrices profesionales y regulaciones relacionadas con la IA deben incluir a los animales como parte de sus consideraciones éticas, y el momento de hacerlo es ahora”.