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ANIMALADAS

Peste equina, la enfermedad que salvó la vida de Cayetano

El aristócrata de la casa Alba Cayetano Martínez de Irujo ha rememorado sus años de juventud, cuando comenzó a dedicarse a la hípica, y cómo esta, y especialmente la epidemia de peste equina de finales de los 80, le salvaron la vida

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Cayetano Martínez de Irujo es un reconocido jinete.

Peste equina, la enfermedad que salvó la vida de Cayetano

El aristócrata de la casa Alba Cayetano Martínez de Irujo ha rememorado sus años de juventud, cuando comenzó a dedicarse a la hípica, y cómo esta, y especialmente la epidemia de peste equina de finales de los 80, le salvaron la vida

Francisco Ramón López - 29-11-2019 - 15:30 H

Este miércoles 27 de noviembre, Cayetano Martínez Irujo, de la casa Alba, participó en el programa de Telemadrid ‘Aquellos maravillosos años’ para hablar de sus memorias, en las que relata toda su trayectoria vital, recordando cómo una enfermedad animal cambió su vida.

Así, Cayetano, jinete que llegó a participar en los Juegos Olímpicos representando a España, rememoraba sus escarceos con las drogas y la noche, que solo consiguió dejar atrás gracias a la equitación, pero sobre todo, gracias a los estragos que causó la peste equina africana (PEA) en la hípica española.

El aristócrata apuntaba que, debido a las restricciones al movimiento de équidos que se sucedieron en España a finales de los 80 y principios de los 90 por la enfermedad, se tuvo que marchar de España, por lo que pudo alejarse de “la noche de Madrid”.

Esta enfermedad equina, que le hizo poner tierra de por medio, es ampliamente conocida en el sector veterinario, pero desconocida para la mayor parte de la sociedad española en la actualidad. Y es que, los últimos episodios de PEA en España, según recoge el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), se produjeron hace casi 30 años, concretamente entre los años 1987 y 1990, como consecuencia de la importación de cebras —su principal reservorio— de Namibia, que resultaron ser portadoras asintomáticas del virus de la Peste Equina.

Durante estos años se constató la circulación del virus en las provincias de Madrid, Ávila, Toledo, Badajoz, Cádiz, Huelva, Sevilla y Málaga. La vacunación se inició en 1987 y se terminó el 1 de diciembre de 1992. España se declaró libre de PEA el 1 de diciembre de 1993.

La PEA es una enfermedad de declaración obligatoria en España desde el 2007, y actualmente cuenta con un Plan de Vigilancia. Además, tras superarse la crisis, España redactó dos reales decretos, el 1347/1992 y el 680/1993 —que lo modificó— que formalizaban los protocolos que ya se habían llevado a cabo para erradicar la enfermedad.

Entre estos están las restricciones del libre movimiento de équidos, imposibilitando la asistencia de los mismos a concentraciones relacionadas con actividades comerciales o distintas competiciones ecuestres debido al peligro sanitario.

Este es el punto que afectó a Cayetano, y que, de seguir presente la enfermedad en el país, también hubiese afectado a prestigiosas concentraciones equinas como la Madrid Horse Week, que precisamente se está celebrando en IFEMA durante este fin de semana.

NO SE PUEDE DESCARTAR LA REAPARICIÓN

A pesar de los controles sanitarios realizados en las fronteras de la Unión Europea, el MAPA señala que no se puede descartar la reaparición de esta enfermedad en España, ya que ésta se transmite mediante vectores que pueden ser trasladados a grandes distancias en determinadas condiciones ambientales, a la vez que el área de distribución de los mismos está aumentando como consecuencia del calentamiento global del planeta.

Este virus, explica el Ministerio, es muy similar a los agentes de la lengua azul —también se transmite por mosquitos del género culicoides— o la enfermedad hemorrágica epizoótica de los ciervos y la enfermedad se encuentra de forma endémica en la zona del África Subsahariana.

Los caballos son la especie más susceptible, mientras que en mulos suele mostrarse la enfermedad de forma más leve (50% de mortalidad), y en burros (10% de mortalidad). Otros animales como los perros y los camellos, aunque pueden ser infectados, no tienen ninguna importancia epidemiológica al desarrollar escasas viremias.

MORTALIDAD DE HASTA EL 95%

En cuanto a los síntomas, hay 4 formas de aparición clínica: la pulmonar, la cardiaca, la mixta y la febril. La pulmonar es la de mayor mortalidad (hasta 95%) y se produce cuando afecta a caballos sin contacto anterior. Comienza con la aparición de fiebre durante 1 ó 2 días, disnea severa, ahogo, respiración acelerada, toses espasmódicas y descarga nasal de grandes cantidades de un fluido serofibrinoso.

La mortalidad de la forma cardiaca es aproximadamente de un 50%. Esta forma clínica se caracteriza por la aparición de un edema subcutáneo en cabeza y cuello, especialmente sobre los ojos, aunque también puede apreciarse en párpados, boca, tórax y hombros. Las lesiones en el corazón resultan de mayor gravedad que en la forma pulmonar.

La forma mixta es la más común, consistente en una mezcla de la forma cardiaca y pulmonar, predominando habitualmente una de ellas, bien apareciendo primero las alteraciones respiratorias o los edemas.

Por último, la forma febril, la forma más leve de la enfermedad, ocurre generalmente en caballos inmunes a un serotipo que son infectados por un serotipo contra el que el cuerpo ya ha generado cierta inmunidad.

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