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ANIMALADAS

La Guardia Civil alerta sobre el uso del bozal durante el verano

Las autoridades advierten de que en caso de tener que poner un bozal a los perros, éste debe permitirles respirar y jadear para evitar que sufran un golpe de calor durante el verano

La Guardia Civil alerta sobre el uso del bozal durante el verano

La Guardia Civil alerta sobre el uso del bozal durante el verano

Las autoridades advierten de que en caso de tener que poner un bozal a los perros, éste debe permitirles respirar y jadear para evitar que sufran un golpe de calor durante el verano

Javier López Villajos - 12-07-2018 - 14:00 H

Los expertos no paran de alertar sobre los peligros que conlleva un golpe de calor en los perros durante el verano. Sin embargo, el uso del bozal puede dificultar una de las principales formas que tienen estos animales de transpirar, que es jadeando. Por esta razón, la Guardia Civil aconseja a través de sus redes el uso de un bozal que sea abierto para dejar respirar al perro.

Los profesionales del Hospital Veterinario Cruz Cubierta de Valencia explican que los perros son más sensibles al calor ya que no regulan la temperatura corporal de la misma forma que el ser humano. De esta forma, las altas temperaturas se suman al estrés que puede generar el hecho de llevar bozal. Pero si además éste es de tipo cerrado, impidiendo que el animal pueda abrir la boca para jadear, las posibilidades de que el perro sufra un golpe de calor aumentan.

Los principales síntomas de un golpe de calor son la agitación cardíaca y respiratoria, disfunciones neurológicas como la ataxia o convulsiones, vómitos y diarrea, entre otros muchos. Pero esta sólo es la cara externa del shock ya que, según los expertos del Centro Veterinario Medican de Madrid, por dentro el animal puede sufrir un colapso circulatorio, un fallo hepático y renal, pancreatitis o incluso entrar en coma.

Para evitar este riesgo, los profesionales aconsejan hidratar regularmente al perro, sacarlo a pasear en las horas menos calurosas y no dejarle bajo ningún concepto encerrado en lugares con mala ventilación como un balcón, un coche o un trasportín, además de, por supuesto, no usar un bozal demasiado ajustado que no deje al perro abrir la boca para jadear y así refrigar su organismo. 

 

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