El Vaticano defiende que la teología católica no está en contra de los xenotrasplantes, en un documento que analiza sus aspectos científicos y las consideraciones éticas
La Iglesia católica da su visto bueno ético a los trasplantes de órganos de animales a personas con la condición de que se respete el bienestar animal
El Vaticano defiende que la teología católica no está en contra de los xenotrasplantes, en un documento que analiza sus aspectos científicos y las consideraciones éticas
Alfonso Neira de Urbina -
25-03-2026 - 11:24 H -
min.
Los trasplantes son uno de los aspectos solidarios por los que los españoles suelen sacar pecho. Esto se debe a unas cifras que posicionan a España como una potencia en este aspecto, con, según datos de la Organización Nacional de Trasplantes, 6.335 trasplantes realizados en 2025, 2.457 personas que donaron sus órganos y una tasa de 51,9 donantes por cada millón de habitantes.
Eso sí, aunque en España se done una gran cantidad de órganos, existe una lista de espera para ser receptor y este hecho pone en peligro a muchos pacientes, no solo en España, sino en el mundo entero.
A este respecto, cada vez se habla más y ha aumentado la relevancia de los xenotrasplantes. Es decir, el trasplante de tejidos, órganos vivos o células de una especie a otra (animal-humano). En este sentido, lo más común suele ser la recepción en humanos de órganos o tejidos de cerdos.
Ahora, la Santa Sede se ha pronunciado sobre esta realidad y lo ha dejado claro: no existen inconvenientes éticos o teológicos, al menos desde el punto de vista de la teología católica, para que un ser humano reciba un trasplante de un órgano o un tejido de un animal.
De esta manera, la Pontificia Academia para la Vida ha presentado la actualización del documento ‘La perspectiva de los xenotrasplantes. Aspectos científicos y consideraciones éticas’, en la Sala de Prensa del Vaticano.
Tal y como recoge el órgano de información de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, en la presentación, el presidente de la Academia, Renzo Pegoraro, ha remarcado que han actualizado la parte científica, sobre todo lo que respecta al manejo del animal, “garantizando su respeto y bienestar”.
“Sin duda, la transferencia de órganos y tejidos animales a las personas mediante trasplantes plantea nuevos problemas de carácter científico y ético”, subraya Pegoraro, quien apunta que se ha tenido en cuenta “al mismo tiempo el bien y la dignidad de la persona humana, los posibles riesgos médicos, que no siempre son cuantificables o previsibles, y la atenta consideración hacia los animales, que es siempre un deber, incluso cuando se les opera por el bien superior del hombre, que es un ser espiritual a imagen de Dios”.
Uno de los aspectos reseñables del documento, al que ha tenido acceso Animal's Health, es que aborda las xenozoonosis, entendidas como la transmisión de agentes infecciosos de una especie a otra durante el proceso médico.
“Las zoonosis son enfermedades infecciosas de origen animal que se transmiten a los seres humanos. El término ‘xenozoonosis’ se refiere a la infección transmitida desde el animal donante al receptor humano mediante un xenotrasplante”, explican desde la Pontificia Academia para la Vida.
El análisis de este aspecto se encuentra en la primera parte del documento, que aborda los aspectos científicos de los xenotrasplantes. Así, en estos apartados se puede encontrar la situación actual, los rechazos de órganos y cómo evitarlos, los avances en biotecnología y genética, o los sistemas experimentales, entre otros.
En los aspectos técnicos, el texto afirma que, “aunque el xenotrasplante se está convirtiendo en una realidad clínica, aún quedan por resolver algunos retos prácticos”. Así, señala que uno de ellos es el rechazo, el proceso mediante el cual el organismo del receptor del trasplante intenta deshacerse del órgano trasplantado.
Otros aspectos que resalta son garantizar el correcto funcionamiento del trasplante en su nuevo huésped, superando las barreras entre especies, y que “es necesario minimizar el riesgo de introducir agentes infecciosos en la población humana a través del xenotrasplante”.
“Las cuestiones éticas relacionadas con el xenotrasplante no pueden responderse sin reflexionar sobre la persona humana y los animales que proporcionan el trasplante”, recalca el documento en el apartado que aborda los aspectos éticos y teológicos.
De hecho, desde la Santa Sede insisten en que “el lugar que ocupa el ser humano en la creación y su capacidad para intervenir en las características y el funcionamiento de esta, así como la responsabilidad respecto al bienestar animal, son algunos de los temas antropológicos y éticos” que influyen en el tema del xenotrasplante.
Es más, el documento especifica que “la teología católica no establece ninguna prohibición, ni por motivos religiosos ni rituales, al uso de cualquier animal como fuente de órganos, tejidos o células para su trasplante a seres humanos”.
Asimismo, indican que la cuestión de la aceptabilidad de un órgano animal —una vez que se ha establecido que la identidad personal no se ve afectada por el xenotrasplante y que se han cumplido todos los requisitos éticos generales del trasplante— pasa a ser de carácter cultural y psicológico. “Por lo tanto, sería posible superar las dudas iniciales proporcionando el apoyo necesario de manera eficaz”, indican.
Además, la Iglesia Católica, aparte de abordar la filiación divina del hombre en este particular y su dignidad, así como los aspectos más teológicos, no se olvida del bienestar animal, que considera que debe ser respetado en este proceso.
En este sentido, en cuanto al uso de órganos procedentes de animales modificados genéticamente para el xenotrasplante, se incide en que las modificaciones genéticas, incluida la introducción de genes de origen humano, “son moralmente aceptables si se realizan respetando al animal y a la biodiversidad, y con el objetivo de aportar beneficios significativos a los seres humanos”.
Igualmente, la Santa Sede apunta a algunas “condiciones éticas fundamentales que deben respetarse más allá de las normas generales ya mencionadas”. La primera es que se debe garantizar el bienestar de los animales modificados genéticamente, “de modo que pueda evaluarse el efecto de la expresión o la falta de expresión de un gen en los aspectos anatómicos, fisiológicos y/o conductuales del animal, limitando al mismo tiempo los niveles de estrés y dolor, sufrimiento y ansiedad que experimente el animal”.
Los otros dos aspectos que hay que tener en cuenta, según la Iglesia, son los efectos sobre la descendencia y las posibles repercusiones para el medio ambiente, y que los animales deben mantenerse bajo estricto control y no deben liberarse en el medio ambiente general.