Supuestamente, los responsables administraron medicamentos antiinflamatorios a las reses que se encontraban en mitad de la prueba de detección de la tuberculosis bovina para ocultar posibles positivos
La guardia civil sorprende a los trabajadores de una granja alterando las pruebas de saneamiento de tuberculosis bovina
Supuestamente, los responsables administraron medicamentos antiinflamatorios a las reses que se encontraban en mitad de la prueba de detección de la tuberculosis bovina para ocultar posibles positivos
Redacción -
21-08-2025 - 14:40 H -
min.
La Guardia Civil en el marco de la operación ‘Saxum Tuberculum’, en colaboración con el Servicio de Veterinarios Oficiales del Servicio de Sanidad Animal dependiente de la Dirección General de Agricultura y Ganadería de la Junta de Extremadura, ha investigado a siete personas por su implicación en delitos contra la salud pública, maltrato animal, intrusismo profesional, estafa y pertenencia a grupo delictivo.
El pasado mes de octubre, el Equipo ROCA de la Guardia Civil de Badajoz tuvo conocimiento de que el Servicio de Sanidad Animal de la Junta de Extremadura estaba realizando pruebas de detección de tuberculosis bovina en una explotación ganadera del término municipal de Badajoz, dentro del programa de control y erradicación de la enfermedad, obligatorio para todos los Estados miembros de la Unión Europea.
Con el objetivo de verificar que las pruebas no se alteraran, los agentes realizaron una inspección en las instalaciones dentro del periodo establecido para la detección de la enfermedad, es decir, durante las 72 horas siguientes a la inoculación del antígeno específico, que en caso de resultar positivo provoca una reacción local inflamatoria inducida.
La Guardia Civil recuerda que durante este proceso de la prueba de detección no se puede administrar fármaco alguno a los animales para evitar alteración en los resultados. Fue en este momento, cuando sorprendieron a cuatro trabajadores manipulando medicamentos.
Algunas reses se encontraban ya en un corral tras haber pasado por la manga, mientras que otras permanecían aún en su interior. En este espacio, los operarios reducían su movilidad supuestamente para facilitar la observación de la zona previamente inyectada con el antígeno y, en caso de detectar inflamación, administrar un medicamento para contrarrestarla. De esta manera, se evitaría que en la siguiente inspección de los veterinarios la enfermedad pudiera ser detectada.
Inspeccionadas las reses junto a los veterinarios, pudieron observar un positivo en tuberculosis, interviniendo una jeringuilla en un contenedor de deshechos que ya había sido utilizada. Una vez analizados los restos de su contenido, se pudo saber que se trataba de un corticosteroide antiinflamatorio con una amplia gama de efectos secundarios.
En las instalaciones también se hallaron numerosos medicamentos de uso veterinario y humano —algunos incluso caducados— junto con los útiles necesarios para su administración. A lo largo de la investigación se constató que su tenencia carecía de justificación y que, en algunos casos, no se pudo acreditar su trazabilidad.
La finalidad de esta práctica, explica la Guardia Civil, sería evitar la inmovilización de los animales, que se verían expuestos a un seguimiento riguroso con el objetivo de controlar la propagación de la enfermedad y garantizar la protección de la salud pública, con las consiguientes pérdidas económicas que supone al ganadero.
Ante estos hechos se inmovilizó el ganado, y en el mes de junio se investigó a los cuatro trabajadores allí presentes como presuntos autores de los delitos contra la salud pública, maltrato animal, intrusismo profesional, estafa y pertenencia a grupo criminal. Asimismo, se investigó a los tres administradores solidarios de la empresa que gestiona la explotación ganadera por un delito contra la salud pública. Las diligencias han sido remitidas al Juzgado de Instrucción de Badajoz.