MIÉRCOLES, 27 de mayo 2020, actualizado a las 8:35

MIÉ, 27/5/2020 | 8:35

ANIMALADAS

El organismo de los peces, tóxico por restos de fármacos vertidos al mar

Investigadores de todo el mundo se ponen de acuerdo al hallar restos de antidepresivos en el organismo de los peces: su conducta por la supervivencia se está viendo comprometida

El organismo de los peces, tóxico por restos de fármacos vertidos al mar

El organismo de los peces, tóxico por restos de fármacos vertidos al mar

Investigadores de todo el mundo se ponen de acuerdo al hallar restos de antidepresivos en el organismo de los peces: su conducta por la supervivencia se está viendo comprometida

Javier López Villajos - 30-08-2018 - 13:40 H

Equipos de científicos procedentes de las universidades de Nueva York, Kohn Raen y Ramkhaeng (Tailandia) han descubierto restos de antidepresivos en distintos órganos de hasta diez especies de peces en el río Niágara, perteneciente a la región de los Grandes Lagos que, situados en la frontera con Canadá, forman la mayor concentración de agua dulce del mundo, según recoge el estudio.

Tales productos químicos, hallados en muestras de cerebro, hígado, órganos reproductores y musculatura del pez bizco, la perca blanca, la amia calva o la trucha arcoíris, son liberados al medio ambiente por las plantas de tratamiento de aguas residuales que no están preparadas para detectar activos de medicamentos. Vertido que suponen “una amenaza dado su impacto en la biodiversidad”, explica Diana Aga, una de las responsables del trabajo.

La asimilación de los metabolitos que componen los fármacos dio positivo en el 100% de las muestras que recogieron de estos peces, determinando que las drogas fueron acumulándose a lo largo de sus vidas. Como ejemplo, se reveló la presencia de nanogramos de norsertralina (ingrediente del Zoloft), citalopram (de Celexa) y norfluoxetina (de Prozac y Sarafem).

Pruebas iniciales apuntan que esta metabolización podría afectar al instinto de supervivencia de los peces, haciendo que no detectasen la presencia de depredadores. “Esto rompería el frágil equilibrio entre las especies y por tanto el del ecosistema”, detalla Randolph Singh, coautor del trabajo.

Investigadores británicos también han realizado experimentos con crustáceos y moluscos, demostrando modificaciones hasta en la identidad sexual. La causa es la presencia de estrógenos, derivados de los anticonceptivos, junto con los pesticidas y plásticos. Y el resultado, el cambio de género en los peces.

El profesor Charles Tyler de la Universidad de Exeter advirtió de que “aquello que llega a las gónadas (hormonas sexuales) de los peces es la huella que dejan nuestros químicos cuando tiramos de la cadena”, viéndose comprometida el proceso psicológico y la propia descendencia de los peces.

Pese a todo, ninguno de los autores cree que este fenómeno perjudique al consumo de pescado, si bien tampoco pueden determinar las consecuencias que supondrá a largo plazo.

VOLVER ARRIBA
Uso de Cookies Cerrar

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies.