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ANIMALADAS

El Día Internacional del oso polar más desesperanzador para la especie

Los últimos datos recogidos por la organización animalista WWF advierten de que el calentamiento global terminará por extinguir a la especie en un siglo

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El Día Internacional del oso polar más desesperanzador para la especie

Los últimos datos recogidos por la organización animalista WWF advierten de que el calentamiento global terminará por extinguir a la especie en un siglo

Javier López Villajos - 27-02-2018 - 12:00 H

Cada 27 de febrero se celebra el Día Internacional del oso polar. Sin embargo, puede que no queden muchos días de celebración ya que los últimos datos recogidos por organizaciones dedicadas a la conservación animal como World Wildlife Fund (WWF por sus siglas) alertan del riesgo que tiene la especie de extinguirse en un siglo de seguir aumentado el calentamiento global.

Y es que, de un tiempo a esta parte, el oso polar se ha convertido en uno de los grandes indicadores del estado de salud del Ártico. El hielo marino se derrite cada vez antes en primavera y tarda más en volver a formarse en otoño, haciendo que los osos polares tengan que aguantar durante más tiempo sin cazar las focas que componen su principal fuente de alimentación. Además, los osos polares tienen que recorrer largas distancias hasta encontrar zonas heladas sin derretir pero algunos ceden ante la desnutrición.

Investigadores de la Universidad de California Santa Cruz han descubierto que el metabolismo de los osos polares es más acelerado del que se creía. Esto se traduce en que necesitan un mayor número de focas para reponer energía, en concreto, una foca adulta o 19 crías en 10 días para llegar a un nivel medio estimado entre 8 y 12.000 kilocalorías al día.

La solución, indica Anthony Pagano, uno de los autores del estudio, es que los osos polares “capturen más focas”. Pero debido al deshielo, esta opción se complica. De seguir así, vaticina que “el declive del hielo marino en el Ártico provocará el descenso de las poblaciones de osos polares en la mayor parte de sus territorios”.

LA ACTIVIDAD HUMANA, UN DAÑO COLATERAL

Por si fuera poco, cada deshielo ofrece una zona de agua más para surcar. Sin embargo, los buques mercantes pueden derramar petróleo que contamine y termine de rematar el frágil ecosistema de los osos polares.

Pero esa no es la única actividad humana que altera su hábitat ya que la caza sigue siendo un problema a pesar del Acuerdo Internacional para la Conservación del Oso Polar en 1973. A excepción de las comunidades locales que necesitan al animal como medio de subsistencia, otros países abusan sin regulación de su caza indiscriminada.

Desde WWF creen que la mejor forma de combatir la problemática que se cierne sobre el animal es seguir recaudando financiación para la investigación de energías alternativas, involucrar a los gobiernos en la tarea de informar sobre los efectos del cambio climático y fomentar la creación de reservas donde los osos se alimentan y reproducen para mantener a la especie lo más alejada posible de la comunidad humana, evitando así más conflictos.

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