SÁBADO, 24 de enero 2026

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ANIMALADAS

Condenan al Hospital Veterinario Rof Codina por mantener como falsa becaria a una trabajadora que cobraba 500 euros al mes

La sentencia da por acreditado, mediante las pruebas documentales y testificales, que la veterinaria realizaba funciones con plena capacidad profesional y sin supervisión constante

El Hospital Veterinario de la Fundación Rof Codina, perteneciente a la Universidad de Santiago de Compostela, utilizó una beca para encubrir una relación laboral.
El Hospital Veterinario de la Fundación Rof Codina, perteneciente a la Universidad de Santiago de Compostela, utilizó una beca para encubrir una relación laboral.

Condenan al Hospital Veterinario Rof Codina por mantener como falsa becaria a una trabajadora que cobraba 500 euros al mes

La sentencia da por acreditado, mediante las pruebas documentales y testificales, que la veterinaria realizaba funciones con plena capacidad profesional y sin supervisión constante

Redacción - 05-12-2025 - 09:38 H - min.

El Juzgado de lo Social nº 1 de Lugo ha emitido una sentencia que resuelve un caso de fraude por falsos becarios, en la que se confirma que el Hospital Veterinario Universitario de la Fundación Rof Codina, adscrita a la Universidad de Santiago de Compostela, utilizó una beca para encubrir una relación laboral.

La resolución estima íntegramente la demanda presentada por la trabajadora representada por los servicios jurídicos de CSIF y condena a la fundación a abonar 14.316,32 euros en diferencias salariales, además de aplicar un 10% de intereses moratorios, tras quedar acreditado que la afectada desempeñaba funciones propias de una veterinaria generalista con autonomía profesional.

El fallo, que ha compartido el sindicato CSIF, responde a una reclamación por las diferencias entre el salario percibido y el que correspondía según convenio entre septiembre de 2021 y agosto de 2022. Durante ese periodo, la trabajadora recibió 500 euros mensuales bajo la consideración de becaria, pese a desarrollar tareas propias de personal veterinario cualificado.

El juzgado parte de una sentencia firme anterior que ya había declarado que los becarios del centro eran trabajadores contratados en fraude de ley, por lo que este nuevo procedimiento se centraba en determinar la categoría profesional aplicable.

La controversia giró en torno a la definición de dicha categoría. CSIF sostuvo que la trabajadora actuaba como Personal Veterinario Generalista, mientras que la fundación defendió que su puesto debía corresponder a un perfil de auxiliar clínico o, de manera alternativa, a una categoría de veterinaria supervisada. La jueza dio por acreditado, mediante las pruebas documentales y testificales, que la demandante realizaba funciones con plena capacidad profesional y sin supervisión constante.

Entre los elementos considerados figuran la declaración de un testigo que confirmó su autonomía en la práctica clínica y el informe de la Inspección de Trabajo, que recogía testimonios de otros trabajadores en la misma situación.

Según esos testimonios, los falsos becarios “expiden recetas y atienden pacientes sin presencia de tutor o responsable alguno”, desempeñando tareas equivalentes a las del personal contratado. Además, la definición incluida en el artículo 17 del convenio colectivo coincide con las funciones desarrolladas por la trabajadora.

Con la categoría profesional establecida, el juzgado procedió al cálculo de las diferencias salariales que dieron lugar a la condena económica, a las que se añade el interés de mora del 10% previsto en el Estatuto de los Trabajadores.

CSIF ha valorado esta resolución como una “victoria determinante en la defensa de los derechos laborales y contra el abuso recurrente de la figura del becario”. El sindicato destaca que “esta sentencia se suma a otras actuaciones iniciadas para destapar la precariedad laboral en el sector sanitario y universitario”.

La sentencia no es firme. La Fundación Rof Codina puede presentar recurso de suplicación ante el TSXG.

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