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ANIMALADAS

Las altas temperaturas adelantan la plaga de la procesionaria, un peligro para los perros

Este insecto está ampliamente extendido por toda España y puede generar fuertes reacciones alérgicas tanto en personas como en animales, a quienes puede llegar a provocar la muerte

Jorge Galván, director de ANECPLA.
Jorge Galván, director de ANECPLA.

Las altas temperaturas adelantan la plaga de la procesionaria, un peligro para los perros

Este insecto está ampliamente extendido por toda España y puede generar fuertes reacciones alérgicas tanto en personas como en animales, a quienes puede llegar a provocar la muerte

Redacción - 10-02-2022 - 10:12 H - min.

El sistemático adelanto de la presencia de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) del comienzo de la primavera al final de invierno está convirtiendo la excepción en nueva norma.

El temprano inicio de las altas temperaturas y la escasez de lluvias, consecuencias directas del cambio climático, está provocando tanto una mayor intensidad de la plaga de la procesionaria del pino como un adelanto de su presencia en los últimos años.

Además del cambio climático, otro de los factores que justifica el incremento en la intensidad de esta plaga, tal y como explica el director general de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), Jorge Galván, es el progresivo aumento de las restricciones a nivel legal en el uso de productos biocidas que se venían empleando para su gestión y que en la actualidad han quedado reducidos a un único tratamiento posible: la endoterapia.

“La endoterapia es una técnica de control de la procesionaria del pino que, si bien es muy efectiva y respetuosa con el medio ambiente, su coste constituye un factor limitante para el tratamiento de grandes masas arbóreas”, afirma Galván.

Desde ANECPLA recuerdan la importancia de estar alerta ante la posible presencia de este tipo de insectos que, con las temperaturas primaverales que se están dando en prácticamente todo el territorio nacional, no tardarán en comenzar su característico descenso, unas detrás de otras, por los troncos de los árboles, con todo el riesgo que su presencia conlleva.

Y es que un mínimo contacto con esta especie puede generar desde dermatitis a lesiones oculares, pasando por urticarias y reacciones alérgicas. “Ni siquiera es necesario el contacto directo con las orugas, ya que cuando éstas se sienten amenazadas lanzan sus pelos al aire, lo que genera irritaciones y alergias, especialmente si éstos alcanzan, por ejemplo, los ojos”, explica Galván.

Estas vellosidades son las llamadas “tricomas”. Cada individuo posee alrededor de 500.000 tricomas, listas para ejercer a modo de dardos envenenados en el momento que sientan que se encuentran en peligro.

“Un mínimo contacto con ellos puede generar desde dermatitis a lesiones oculares, pasando por urticarias y reacciones alérgicas debido a la liberación de histamina. En el caso de los animales de compañía, especialmente de los perros, este contacto puede llegar incluso a ocasionarles la muerte”, alerta el director general de ANECPLA.

Algunos de los principales síntomas del contacto con la oruga que los perros pueden manifestar son inflamación del hocico y cabeza, picores intensos en las partes afectadas y abundante salivación. En caso de que lleguen a comérselas, la ingestión del tóxico que lleva el insecto puede provocar la necrosis de lengua y garganta, y a consecuencia de ello, la muerte del animal.

LOS PELIGROS DE LA PROCESIONARIA PARA LOS PERROS

La compañía especializada en la alimentación natural de perros y gatos, Dingonatura, ha compartido recientemente con los propietarios de perros una serie de recomendaciones sobre las procesionarias.

Así, Dingonatura explica que los canes sienten curiosidad al ver a las orugas moviéndose en procesión, se acercan, las olisquean e ingieren los pelos urticantes o se los llevan en las patas, de manera que pueden ingerirlos si sienten dolor y se lamen, lo que provoca una reacción patológica mucho más grave e inmediata.

Por ello, recomienda prestar atención al perro durante los paseos y llevarlo con correa para evitar un acercamiento a la procesionaria con las peligrosas consecuencias que conlleva.

En caso de sospecha de contacto con alguna oruga es conveniente lavar la boca con abundante agua y, sin perder un segundo, llevarlo rápidamente al veterinario, pues avisa que el tiempo es un factor crucial en la gravedad del proceso.

Por otro lado, la compañía ofrece más información sobre la procesionaria. En concreto, señala que se puede sospechar que el perro ha estado en contacto con la procesionaria si presenta síntomas como nerviosismo, que el can puede expresar rascándose la boca desesperadamente o frotándose contra el suelo.

A su vez, destaca, entre otros, la salivación excesiva, los vómitos y la hinchazón de la lengua y/o los labios, que le pueden provocar asfixia y convulsiones. Dingonatura insiste en la urgencia con la que se debe trasladar al perro para recibir atención veterinaria, ya que la muerte de la mascota puede producirse entre las dos primeras horas después del contacto.

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