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ANIMALADAS

Alimentarse de residuos convierte a gaviotas en vectores potenciales de enfermedades

Un nuevo estudio realizado en Cataluña destaca que cerca del 50% de los recursos alimentarios de las gaviotas procede de los vertederos o de las industrias cárnicas

Gaviotas patiamarillas en las islas Medes. Fotografía: RAÜL RAMOS UB-IRBio.
Gaviotas patiamarillas en las islas Medes. Fotografía: RAÜL RAMOS UB-IRBio.

Alimentarse de residuos convierte a gaviotas en vectores potenciales de enfermedades

Un nuevo estudio realizado en Cataluña destaca que cerca del 50% de los recursos alimentarios de las gaviotas procede de los vertederos o de las industrias cárnicas

Redacción - 13-09-2021 - 10:49 H

Un nuevo estudio ha revelado que la dieta de las gaviotas de patas amarillas en las Islas Medes (Girona) ha cambiado drásticamente en las últimas décadas, según un trabajo que ha analizado los cambios en la dieta de esta especie durante los últimos veinte años.

Para estas gaviotas, que consumían recursos estrictamente marinos, los vertederos o las industrias cárnicas, bastante abundantes en la zona, son actualmente la fuente de recursos alimenticios de cerca del 50% de su dieta.

El incremento de la población humana en la zona de estudio —además de la abundancia y la disponibilidad de residuos orgánicos en vertederos— puede explicar el patrón alimentario actual de las gaviotas, una especie con una alta capacidad para adaptarse a los hábitats transformados por la acción humana.

En paralelo, la gran disponibilidad de alimento ha disparado las poblaciones, una situación que comporta algunas problemáticas, asociadas sobre todo con la interacción directa e indirecta de las aves marinas con las personas.

El trabajo, publicado en la revista Ecological Indicators, está dirigido por miembros del Grupo de Ecología de Aves Marinas de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona. También participan equipos del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA) del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA).

EN BUSCA DE RECURSOS ALIMENTARIOS

La actividad humana ha modificado las características del medio natural desde la antigüedad. Una vía para introducir cambios significativos en los ecosistemas y la fauna silvestre es la aportación de subsidios alimentarios al medio natural, es decir, restos de comida no consumidas por los humanos que son aprovechadas por otras especies.

En las últimas décadas, el modelo de consumo humano ha hecho que la producción de subsidios alimentarios haya crecido mucho, lo que ha comportado que ahora sean una fuente de alimento esencial para muchas poblaciones de fauna salvaje.

Es el caso de los jabalíes —frecuentes en calles de pueblos y ciudades— o de las aves marinas que se alimentan del rechazo de la pesca en alta mar. A menudo, los incrementos en la disponibilidad de recursos antropogénicos están fuertemente asociados a aumentos poblacionales de las especies que los saben aprovechar y consumir.

“Estas especies, por tanto, pueden aumentar notablemente sus poblaciones y originan problemas diversos, tales como molestias en las ciudades, transmisión de enfermedades, accidentes en carreteras o aeropuertos, etc”, explican los investigadores.

LA GAVIOTA, VECTOR POTENCIAL DE ENFERMEDADES

La gaviota patiamarilla (Larus michahellis) es una especie completamente adaptada al uso de subsidios alimentarios de origen humano. Esta ave, que originalmente era estrictamente marina, actualmente abunda en espacios con grandes concentraciones humanas, desde el litoral hasta tierra adentro.

“Esta especie tiene una enorme plasticidad alimentaria y comportamental, y esto hace que se pueda alimentar con diversidad de recursos: desde bocadillos en el patio de una escuela, hasta restos procedentes de la industria cárnica, pasando por el rechazo de la pesca y basura de los vertederos”, explica el investigador Jazel Ouled-Cheikh, primer autor del artículo y miembro del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la UB, la IRBio y el ICM-CSIC.

“Estos hábitos alimentarios —añade el experto— convierten a la gaviota en un vector potencial de enfermedades, aparte de favorecer explosiones demográficas”. “Por lo tanto, hay que estudiar y entender la especie para poder gestionar las poblaciones y evitar posibles conflictos”, señala.

En el estudio, el Grupo de Ecología de Aves Marinas detalla cómo ha cambiado la dieta de la población de gaviota patiamarilla de las islas Medes, en L'Estartit (Baix Empordà), en los últimos veinte años.

Mediante el análisis de isótopos estables, el estudio determina los componentes elementales de las plumas de las gaviotas para estimar la dieta y cuantificarla. Las muestras analizadas provienen de muestreos de piojos volantes realizados in sitú en las Islas Medes durante la época de reproducción de la especie en el periodo 2004-2018.

Sin embargo, la perspectiva temporal del trabajo también se amplía gracias al análisis de muestras de plumas de unos ejemplares disecados procedentes del Museo Darder de Banyoles y del Museo de Historia Natural de Barcelona: una gaviota juvenil de primer año muerta en 1916 y tres juveniles más muertos en los años noventa, todos ellos recogidos cerca de las Islas Medes.

Las conclusiones del estudio revelan varios cambios significativos en la dieta de las gaviotas patiamarillas durante el período de estudio. “En concreto, la dieta de la gaviota ha pasado de basarse en un 70% de contribución marina —peces, principalmente— en 1916, hasta unos valores de alrededor del 30% en la actualidad”, detalla el experto Jazel Ouled-Cheikh. “En cambio —continúa—, la contribución de elementos procedentes de vertederos (productos cárnicos y otros restos), era relativamente baja en 1916. La contribución de este recurso a la dieta de las gaviotas creció durante la década de los noventa hasta estabilizarse alrededor del 50% en la actualidad”.

El trabajo también evalúa la contribución de los invertebrados terrestres en la dieta de esta ave marina, una ingesta que se incrementa progresivamente durante todo el período de estudio, hasta llegar a unos valores actuales de un 30%.

“Estas variaciones en la dieta de la población de gaviota patiamarilla de las islas Medes lo largo del tiempo se podrían explicar básicamente por dos factores oscilantes y estrechamente relacionados: el tamaño poblacional de la colonia de estudio y la disponibilidad de diferentes subsidios alimentarios en el medio”, detalla el profesor agregado Raúl Ramos (UB-IRBio).

La disponibilidad de los diferentes subsidios alimentarios cambia enormemente tanto en el tiempo como en el espacio. La gaviota patiamarilla, como muchas otras especies oportunistas, es capaz de adaptarse a estas variaciones modificando su estrategia de alimentación.

Así, individuos de diferentes localidades pueden presentar dietas muy diferentes en función de la disponibilidad local de estos recursos. “Asimismo, los mismos individuos pueden adaptar los horarios y la dieta a los patrones temporales que presentan las actividades humanas que generan estos subsidios. Por ejemplo, son capaces de modificar la dieta durante los fines de semana cuando no hay pesca y, pues, no hay rechazo”, destaca Francisco Ramírez, miembro de la IRBio y del ICM-CSIC.

NUEVO ESCENARIO PARA LAS AVES MARINAS

Este escenario de cambios se agravará aún más con las políticas impulsadas por la Unión Europea, que reducirán la accesibilidad de las gaviotas a los subsidios alimentarios. En este contexto, cabe destacar directrices comunitarias como la Directiva 1999/31 / CE, relativa al vertido de residuos, que conllevará una gran disminución de los residuos disponibles en los vertederos.

Igualmente, la presente y futura aplicación de la política europea del Reglamento 2019/1241 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la conservación de los recursos pesqueros, que conlleva la prohibición de tirar por la borda el rechazo de la pesca, la principal fuente de alimento de muchas aves marinas hoy en día, podría acabar con la imagen de las aves marinas siguiendo la ruta de los pesqueros para alimentarse.

“Si consideramos la falta de disponibilidad de alimento de la gaviota (como mínimo en dos de las tres fuentes que describe el trabajo: restos de vertedero y rechazo de la pesca), además de la dificultad de cubrir la demanda energética de estas aves exclusivamente con el consumo de invertebrados terrestres, todo apunta a una mayor presencia de gaviotas en las áreas urbanas en un futuro no muy lejano, sin olvidarnos de los problemas asociados que todo ello supone”, detallan los investigadores.

“Es esencial, pues, continuar la monitorización de la colonia de gaviotas de las islas Medes, que es una de las más importantes del Mediterráneo. Esta monitorización debe tener en cuenta tanto los hábitos alimenticios de esta población de gaviotas como los desplazamientos de los ejemplares (mediante aparatos GPS, por ejemplo), así como el estudio de su papel como reservorio de microorganismos patógenos que pueden transmitir”, destaca Marta Cerdà, investigadora del IRTA-CReSA. “Sólo así podremos disponer de datos científicos de calidad para conocer las razones que empujan esta especie a interaccionar cada vez de manera más intensa y cercana con la sociedad humana, y todos los riesgos asociados que ello implica”, apunta.

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