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ANIMALADAS

11s: los perros que devolvieron la esperanza tras la tragedia

El 11 de septiembre de 2001, 4 atentados en Estados Unidos acabaron con más de 3.000 vidas y 6.000 personas heridas. Han pasado 18 años de esta tragedia en la que 900 perros mitigaron el dolor y las consecuencias del ataque

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11s: los perros que devolvieron la esperanza tras la tragedia

El 11 de septiembre de 2001, 4 atentados en Estados Unidos acabaron con más de 3.000 vidas y 6.000 personas heridas. Han pasado 18 años de esta tragedia en la que 900 perros mitigaron el dolor y las consecuencias del ataque

Alfonso Neira de Urbina - 11-09-2019 - 10:05 H

La fecha 11 de septiembre ha quedado marcada en el ideario colectivo occidental y en la mente de gran parte de la población mundial. Ese día, en 2001, los Estados Unidos de América sufrieron el atentado terrorista más importante de su historia. Los yihadistas de Al Qaeda secuestraron 4 aviones comerciales para atacar cuatro objetivos: el Pentágono, el Capitolio y las dos torres gemelas del World Trade Center de Nueva York. En total más de 3.000 personas perdieron la vida y cerca de 6.000 resultaron heridas.

Esta catástrofe generó una serie de cambios en las sociedades occidentales y las políticas internacionales de seguridad aérea se modificaron. Además, tras el atentado, los perros de rescate y asistencia en catástrofes ganaron mucha visibilidad, en el momento en que las cámaras empezaron a inmortalizar la labor de estos animales ayudando a los afectados por el ataque.

Debido a que la mayor parte de los perros procedían de voluntarios y entrenadores privados, no se sabe la cifra exacta de participantes caninos involucrados en la respuesta al atentado terrorista del 11 de septiembre, pero se calcula que, en los tres emplazamientos, 900 perros buscaron supervivientes y restos humanos, patrullaron con la policía y consolaron a las víctimas y a los trabajadores encargados del rescate.

En la Zona cero, alrededor de 300 equipos, formados por los perros y sus adiestradores, realizaron labores de búsqueda y rescate, y también de apoyo emocional.

UNOS RESCATADORES EN BUEN ESTADO DE SALUD

Este punto fue fundamental para el ánimo de quienes trabajaban para mitigar las consecuencias del ataque. De hecho Cynthia Otto, profesora de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Pennsylvania y una de las primeras veterinarias que llegó a la Zona cero recordaba en el Journal of the American Veterinary Medical Association  que “la única vez que los rescatistas sonrieron fue cuando estuvieron con los perros”. “Fue absolutamente increíble verlo”, evocaba.

Uno de los miedos que se tenía era que los perros de rescate sufriesen problemas de salud aparejados a las labores que ejercen. Sin embargo, la propia Cynthia Otto realizó un estudio y determinó que las tasas de incidencia de problemas respiratorios y cáncer en estos cánidos han sido equiparables al grupo de control. De hecho, consideraron que estos perros pueden vivir vidas más largas y saludables que aquellos que actúan solo como animales de compañía.

En cuanto a la explicación de por qué los perros que participaron en el rescate no han sufrido los mismos problemas que sus compañeros humanos, se baraja la posibilidad de que el hocico filtre de forma más efectiva los gases contaminantes que la nariz humana, que es más corta.

Otra teoría es que el sistema inmune respiratorio canino previene las enfermedades respiratorias reactivas mejor.

UNA TRAGEDIA QUE DIO VISIBILIDAD A LOS PERROS DE RESCATE

Los perros de rastreo existían desde hace décadas, pero no eran muy conocidos por parte de la población y el público no era consciente de lo que podrían llegar a hacer, según explica Otto a la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA).

La sociedad “tenía la sensación de que podrían encontrar un boy scout perdido en el bosque, pero nada del alcance y el impacto de un desastre nacional”, explica la veterinaria. Un dato sorprendente en tanto en cuanto estos perros ejercieron un papel fundamental en el atentado de Oklahoma City (1995) y en varios desastres naturales.

Según Otto, esto se debe a la cobertura mediática, la cual se centró en los perros como el único “rayo de sol” en un paisaje sombrío.

De hecho, muchas de las impresionantes imágenes de los perros trabajando incansablemente inspiraron a muchos propietarios, que entrenaron a sus canes para conseguir la certificación de búsqueda y rescate.

“La mayoría de la gente de este país nunca había oído hablar de los perros de búsqueda de desastres [antes del 11S]”, señala Debra Tosch, directora ejecutiva de la organización NSDF, que busca perros con potencial en las perreras para capacitarlos, quien apunta que “el conocimiento público estalló”.

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    Entre los perros de rescate predominan los labradores retrievers, los pastores alemanes y los pastores belga malinois

MÁS ALLÁ DEL RESCATE DE SUPERVIVIENTES

27 horas después de que los dos aviones comerciales se estrellasen contra las Torres Gemelas, un perro encontró a la última superviviente, Genelle Guzman-McMillan, quien estaba trabajando en el World Trade Center cuando los edificios colapsaron.

Además de la fundamental labor de rescate, los perros que participaron tras el atentado también proporcionaron confort y compañía a los supervivientes, y a los rescatadores. De hecho, gran parte de los equipos trabajaron en los centros de asistencia familiar, ayudando a los familiares de los muertos y desaparecidos, ya que los expertos en salud mental de la Cruz Roja se percataron de que estos no hablaban con los terapeutas humanos, por lo que decidieron probar con los perros.

Los expertos recuerdan que solo 100 de los perros que participaron en los trabajos posteriores al atentado terrorista estaban preparados para un desastre de tales proporciones. Asimismo, muchos estaban entrenados para buscar en el desierto o el bosque, y no podían hacer frente a la amalgama de cristales rotos, metales y escombros ardientes en la que se habían convertido las Torres Gemelas.

Los perros de búsqueda y rescate, que tenían una media de cinco años cuando intervinieron tras el 11-S, forman parte de los perros de detección y, aunque más de una docena de razas han sido entrenadas para trabajos de localización y salvamento, entre estas predominan los labradores retrievers, los pastores alemanes y los pastores belga malinois.  

UNA NUEVA ERA EN LA QUE SE NECESITA TRABAJAR

“El 11 de septiembre abrió una nueva era para los perros de terapia”, ha explicado Ursula Kempe, presidenta de Therapy Dogs International, organización que envió 100 equipos a Nueva York y apoyo al Pentágono.

Kemper ha explicado que si bien se ha recorrido mucho camino en la forma en la que se ven a los perros de rescate, todavía queda trabajo por realizar, como por ejemplo permitir a estos perros acceder a la cabina de los aviones, ya que los entrenadores y quienes manejan a los canes son reacios a que su compañeros viajen con el equipaje.

En este sentido, los equipos caninos de rescate han recibido menor atención por parte del público durante los últimos años, aunque la demanda de sus servicios no ha disminuido, ya que desafortunadamente todavía se necesita un ladrido de esperanza cuando estalla la tragedia.

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    Los perros de rescate ganaron mucha visibilidad tras el atentado terrorista del 11 de septiembre

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    Memorial a los perros de búsqueda y rescate participantes en las labores posteriores al atentado

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    Uno de los perros descansando en la Zona cero

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    Los equipos formados por humanos y perros ayudaron a encontrar supervivientes

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    Uno de los perros que participaron en las labores de búsqueda y rescate

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    Uno de los perros sigue el rastro

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