LUNES, 20 de abril 2026

LUN, 20/4/2026

ANIMALADAS

1 de cada 5 propietarios afirma haber sufrido más por la pérdida de una mascota que por una persona cercana

Una encuesta a cerca de 1.000 propietarios ha mostrado que no hay diferencias significativas en el duelo tras la pérdida de una persona o un animal de compañía

Un tercio de los encuestados experimentó la muerte de una mascota querida.
Un tercio de los encuestados experimentó la muerte de una mascota querida.

1 de cada 5 propietarios afirma haber sufrido más por la pérdida de una mascota que por una persona cercana

Una encuesta a cerca de 1.000 propietarios ha mostrado que no hay diferencias significativas en el duelo tras la pérdida de una persona o un animal de compañía

Francisco Ramón López - 02-04-2026 - 09:00 H - min.

El trastorno de duelo prolongado (TDP) es un trastorno psiquiátrico reconocido internacionalmente que, según las directrices internacionales, solo puede diagnosticarse tras el fallecimiento de una persona. Así se define a pesar de la considerable evidencia de que las personas desarrollan un fuerte apego a sus mascotas y experimentan altos niveles de duelo tras su fallecimiento.

Solo una pequeña proporción de personas en duelo desarrollan TDP; aunque los procesos causales aún no se comprenden por completo, el final de una relación de apego cercano es central para el proceso. Los requisitos de diagnóstico varían ligeramente entre los dos principales manuales (CIE-11 y DSM-5-TR), pero ambos definen el trastorno por dos síntomas centrales: añoranza y preocupación por el difunto; y un conjunto de síntomas asociados, como dolor emocional intenso, sentimientos de culpa o tristeza o dificultad para aceptar su muerte.

Teniendo esto en cuenta, un estudio ha evaluado varias hipótesis para determinar si existe alguna diferencia entre el duelo tras la muerte de una persona y el duelo tras la muerte de un animal de compañía. “Si uno acepta que la pérdida de una relación de apego cercano es central para el desarrollo de TDP, entonces esta evidencia significa que es razonable esperar que pueda ocurrir después de la muerte de una mascota querida”, defiende la investigación.

Para llevar a cabo el estudio, se contó con una muestra representativa a nivel nacional de 975 adultos del Reino Unido, que proporcionaron información sobre diferentes duelos y cómo encajaban con las directrices del trastorno de duelo prolongado.

NO HUBO VARIACIONES SIGNIFICATIVAS ENTRE EL DUELO POR LA MUERTE DE UNA MASCOTA O UNA PERSONA CERCANA

Un tercio (32,6%) de los encuestados experimentó la muerte de una mascota querida, y casi todos también experimentaron la muerte de un ser humano. A pesar de ello, el 21% de estas personas consideraron la muerte de su mascota como la más angustiosa de su vida.

La tasa de afectados por síntomas compatibles con el TDP tras la muerte de una mascota fue del 7,5%, similar a la de muchos tipos de pérdidas humanas. Así, el riesgo relativo tras el duelo por una mascota fue de 1,27, y la pérdida de una mascota representó el 8,1% de todos los cuadros sintomáticos compatibles con TDP en la población, ambos más altos que muchos tipos de pérdidas humanas.

En general, las cifras fueron similares a las tasas condicionales para la muerte de un amigo cercano (7,8%), un familiar como un abuelo, un primo, una tía/tío (8,3%), un hermano (8,9%) e incluso una pareja (9,1%). Solo la muerte de un padre (11,2%) y, en particular, la muerte de un hijo (21,3%) fueron notablemente más altas. 

De hecho, en el estudio se indica que no hubo variaciones significativas de síntomas de TDP entre las personas que informaron síntomas de duelo por un ser humano y los de duelo por una mascota.

“Las personas pueden experimentar niveles clínicamente significativos de TDP tras la muerte de una mascota, y los síntomas de TDP se manifiestan de la misma manera independientemente de la especie del fallecido”, concluye la investigación.

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