Un estudio internacional revela que los cánceres en gatos comparten alteraciones genéticas clave con los humanos, lo que podría facilitar el desarrollo de nuevos tratamientos para ambas especies
El primer mapa genético a gran escala del cáncer felino encuentra similitudes entre gatos y humanos
Un estudio internacional revela que los cánceres en gatos comparten alteraciones genéticas clave con los humanos, lo que podría facilitar el desarrollo de nuevos tratamientos para ambas especies
Redacción -
25-02-2026 - 09:41 H -
min.
Los tumores en gatos han dejado de ser un ámbito desconocido desde el punto de vista genético, según un nuevo estudio considerado uno de los mayores avances en la investigación del cáncer felino. El trabajo, publicado en la revista Science, supone la primera vez que los cánceres en gatos han sido analizados genéticamente a gran escala y podría ayudar a comprender mejor la enfermedad tanto en humanos como en animales, además de sentar las bases de un recurso de acceso libre para otros científicos que investigan la genética del cáncer felino.
El cáncer es una de las principales causas de enfermedad y muerte en los gatos, pero ha sido relativamente poco estudiado, señala Geoffrey Wood, profesor de patobiología en la University of Guelph y coautor principal del estudio internacional. “A pesar de que los gatos domésticos son mascotas comunes, se sabía muy poco sobre la genética del cáncer en estos animales”, afirma Wood, “hasta ahora”.
Al analizar muestras tumorales de casi 500 gatos domésticos de cinco países, los investigadores exploraron los cambios genéticos que impulsan la formación del cáncer en gatos y encontraron un notable número de similitudes con los cánceres humanos y caninos. Identificaron genes impulsores específicos que conducen al desarrollo de ciertos tumores, incluidos los cánceres mamarios agresivos.
El gen impulsor más común en el cáncer mamario felino fue FBXW7. Más del 50% de los tumores presentaban una mutación en este gen. En humanos, las mutaciones en el gen FBXW7 en el cáncer de mama se asocian con un peor pronóstico, en paralelo a lo observado en gatos.
También se observaron similitudes con mutaciones impulsoras humanas en tumores en la sangre, hueso, pulmón, piel, tracto gastrointestinal y sistema nervioso central. Dado que los gatos están expuestos a muchos de los mismos riesgos ambientales de cáncer que sus propietarios, algunas causas podrían ser, al menos en parte, compartidas.
“Este estudio puede ayudarnos a comprender mejor por qué se desarrolla el cáncer en gatos y humanos, cómo el mundo que nos rodea influye en el riesgo de cáncer y posiblemente encontrar nuevas formas de prevenirlo y tratarlo”, señala Wood.
Además, los investigadores descubrieron que ciertos fármacos quimioterapéuticos fueron más eficaces en tumores mamarios felinos con mutaciones en el gen FBXW7. Aunque esta observación se realizó en muestras de tejido, podría abrir nuevas vías terapéuticas para el cáncer de mama en distintas especies.
“Disponer de un conjunto tan amplio de tejidos donados nos permitió evaluar la respuesta a fármacos en distintos tipos de tumores de una forma que no había sido posible antes a esta escala”, explica Sven Rottenberg, coautor principal de la University of Bern.
Por su parte, Bailey Francis, coautor principal del Wellcome Sanger Institute, añade que la investigación también podría beneficiar a los perros y subraya que “cuando el conocimiento y los datos fluyen entre diferentes disciplinas, todos podemos beneficiarnos”.
El estudio, en el que colaboraron el Wellcome Sanger Institute, el Ontario Veterinary College de la University of Guelph, la University of Bern y otros centros, analizó el ADN de muestras de tejido recogidas previamente por veterinarios con fines diagnósticos.
Los resultados sugieren que los enfoques terapéuticos utilizados en humanos podrían probarse en gatos y, del mismo modo, que la información obtenida de ensayos clínicos en gatos domésticos podría utilizarse para orientar ensayos clínicos en humanos. Este enfoque, conocido como ‘One Medicine’, promueve el flujo bidireccional de datos y conocimiento entre la medicina humana y la veterinaria para beneficiar la salud de ambas especies.
En este sentido, Louise Van Der Weyden, autora principal del Wellcome Sanger Institute, señala que “ahora podemos empezar a dar los siguientes pasos hacia una oncología felina de precisión, para alcanzar las opciones diagnósticas y terapéuticas que ya están disponibles para los perros con cáncer y, en última instancia, algún día, para los humanos”.