Un equipo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid ha analizado el uso de gastroprotectores en perros entre profesionales veterinarios en España
¿Cuáles son los gastroprotectores más utilizados por los veterinarios en perros en España?
Un equipo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid ha analizado el uso de gastroprotectores en perros entre profesionales veterinarios en España
Francisco Ramón López -
08-01-2026 - 10:39 H -
min.
La prescripción excesiva de gastroprotectores, en particular de supresores de ácido en perros, es una preocupación creciente en medicina veterinaria. Por el momento, se han publicado guías específicas para documentar el uso adecuado de este tipo de fármacos; sin embargo, el uso imprudente de gastroprotectores sigue siendo preocupante y, a menudo, no está basado en la evidencia.
Teniendo esto en cuenta, un equipo de investigadores de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid ha llevado a cabo un estudio con el objetivo de evaluar la prescripción veterinaria de gastroprotectores para perros en España. Para ello, se distribuyó una encuesta entre veterinarios de medicina de pequeños animales que ejercen en el país, en la que participaron 256 profesionales.
En general, el 35,5% de los veterinarios encuestados prescribieron gastroprotectores en menos del 10% de los casos; el 37,4% en un rango de 10-30% de los casos; el 21,5% en un rango de 30-50% de los casos y el 5,7% en más del 50% de los casos.
Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) representaron el tipo más común de gastroprotector, elegido por el 50,6% de los participantes; seguido de los antiácidos, por el 28,3% de los participantes; los antagonistas del receptor de histamina-2 (H2RA), elegidos por el 18,5% de los participantes; y el sucralfato, elegido por el 2,6% de los participantes. Ninguna de las participantes reportó usar misoprostol.
El 35,9% de las participantes indicó que su elección se basó en evidencia científica, el 33,2% en la eficacia superior de su opción preferida en comparación con otras opciones disponibles, el 29,8% en la disponibilidad de una amplia gama de formulaciones comerciales, el 20,8% en el menor costo del medicamento en comparación con otras opciones disponibles, el 19,6% en una menor incidencia percibida de efectos adversos y el 2,3% en la facilidad de administración.
El omeprazol fue el supresor de ácido prescrito con mayor frecuencia (69,4%), seguido de famotidina (29,8%), esomeprazol (0,4%) y pantoprazol (0,4%). Por último, 82 participantes (30,9%) utilizaron combinaciones de gastroprotectores, en el mismo perro, de los cuales el 39,0% combinaron omeprazol con un antiácido, el 35,4% combinaron omeprazol con sucralfato, el 26,8% combinaron famotidina con un antiácido, el 8,5% combinaron famotidina con sucralfato, el 4,9% combinaron famotidina con omeprazol y el 2,4% (n = 2) combinaron pantoprazol con un antiácido.
Teniendo todo esto en cuenta, los investigadores destacan que los inhibidores de la bomba de protones, en particular el omeprazol, son los gastroprotectores que los veterinarios de pequeños animales recetan con mayor frecuencia a perros en España. “Sin embargo, la disponibilidad limitada de estos fármacos limita las opciones de tratamiento”, añaden.
“Se observó que los veterinarios con menos años de experiencia clínica y aquellos especializados en medicina interna, urgencias y anestesia eran más propensos a seguir las guías basadas en la evidencia en sus prácticas de prescripción. Además, los veterinarios que recetaban gastroprotectores con menos frecuencia tendían a recurrir a los IBP y a las guías publicadas”, explican.
La principal indicación para el uso de gastroprotectores entre los veterinarios de pequeños animales en España es el tratamiento de la ulceración y erosión gastroduodenal (GUE) y la esofagitis por reflujo, una postura respaldada por la evidencia científica.
Sin embargo, estos medicamentos también se prescriben con frecuencia de forma inapropiada para trastornos como la gastritis no erosiva y la profilaxis de la GUE asociada a AINEs, a pesar de la falta de evidencia sólida.
“Se recomienda la formación continua de los veterinarios para garantizar que se mantengan informados sobre las últimas investigaciones y tendencias en el uso de gastroprotectores”, concluyen.