La justicia considera el informe “sesgado”, “inexacto” y carente del rigor profesional exigible en una denuncia por presunto maltrato animal
Condenada una veterinaria por un informe pericial carente de rigor sobre la eutanasia de un perro
La justicia considera el informe “sesgado”, “inexacto” y carente del rigor profesional exigible en una denuncia por presunto maltrato animal
Redacción -
08-05-2026 - 08:35 H -
min.
La Audiencia Provincial de Cantabria ha confirmado la condena contra una veterinaria por un delito de falso testimonio parcial tras elaborar un informe pericial considerado “sesgado”, “inexacto” y carente del rigor profesional exigible en una denuncia por presunto maltrato animal contra otra veterinaria. La resolución ratifica íntegramente la sentencia dictada en junio de 2025 por el Juzgado de lo Penal número 3 de Santander.
El origen del caso se remonta al 18 de marzo de 2020, cuando la Federación de Asociaciones de Derecho Animal (FADAN) presentó una denuncia por maltrato animal contra una veterinaria, apoyándose en un informe pericial elaborado días antes por otra veterinaria. El documento cuestionaba la eutanasia practicada a un perro llamado ‘Pelos’.
Según la sentencia, el informe aseguraba que la primera veterinaria había tomado una decisión “negligente y dolosa” al proceder a la eutanasia del animal sin realizar pruebas diagnósticas suficientes y sin utilizar todos los medios científicos a su alcance. También sostenía que se había propuesto esa solución sin verificar quién era realmente la propietaria del perro.
Sin embargo, la investigación judicial posterior concluyó que el procedimiento penal abierto contra la veterinaria debía archivarse por no quedar acreditado el delito. El archivo fue acordado en diciembre de 2020 por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Laredo y posteriormente confirmado por la Audiencia Provincial de Cantabria en octubre de 2021.
La resolución ahora confirmada considera acreditado que la segunda veterinaria elaboró su informe sin examinar personalmente al animal, sin consultar la ficha clínica y sin contrastar la información con los veterinarios implicados. El documento se basó únicamente en fotografías, vídeos y audios aportados por FADAN.
La Audiencia sostiene que la veterinaria realizó afirmaciones graves sin efectuar las comprobaciones necesarias y silenciando datos relevantes. Entre ellos, que la primera veterinaria sí había explorado al perro y practicado la correspondiente anamnesis antes de plantear distintas opciones a la persona que acudió a la clínica identificándose como propietaria del animal.
Durante el juicio declararon varios peritos veterinarios. Uno de ellos, miembro de la Comisión Deontológica del Consejo General de Colegios Veterinarios de España, calificó el informe de la segunda veterinaria como “científicamente inconsistente” y “absolutamente parcial”, al considerar que solo tuvo en cuenta la versión proporcionada por FADAN sin contrastarla con otras fuentes profesionales.
La sentencia remarca además que un perito debe actuar con objetividad, imparcialidad y rigor, recabando toda la información disponible antes de emitir conclusiones que puedan tener consecuencias judiciales. A juicio del tribunal, Tarsila elaboró un informe dirigido a justificar una supuesta mala praxis veterinaria sin verificar adecuadamente los hechos.
El procedimiento penal iniciado contra la primera veterinaria tuvo importantes consecuencias personales y profesionales para ella. Según recoge la resolución, sufrió ansiedad y graves desasosiegos que requirieron tratamiento médico y farmacológico. También fue objeto de amenazas y hostigamiento en redes sociales y perdió clientes en su clínica veterinaria.
Por estos hechos, la Audiencia confirma la condena por un delito del artículo 460 del Código Penal, relativo al falso testimonio parcial cometido mediante inexactitudes y ocultación de datos relevantes. La pena impuesta consiste en nueve meses de multa, suspensión profesional durante un año y seis meses y el pago de 4.000 euros de indemnización por daño moral a la primera veterinaria, además de las costas procesales.
La creciente importancia de los informes periciales en procedimientos judiciales ha impulsado nuevas iniciativas de formación para veterinarios especializados en este ámbito. A comienzos de año se puso en marcha la primera edición del Diploma de Experto Universitario en Pericia Veterinaria, desarrollado conjuntamente por Perivet, la primera plataforma integral de peritaje veterinario en España, y el centro universitario HM de ciencias de la salud CUHMED de la Universidad Camilo José Cela.
La apertura del programa estuvo encabezada por Paloma Isasia, directora general del Grupo Promede, quien destacó que esta iniciativa nace con el objetivo de aportar mayor valor al cuidado animal y fortalecer la preparación técnica de los profesionales que intervienen en procesos judiciales. La directora general enmarcó además esta formación dentro de la apuesta de Promede Academy por itinerarios formativos adaptados a las necesidades reales del ejercicio profesional.
En el acto también intervino Alfredo Fernández, director de relaciones institucionales de IVC Evidensia Iberia, quien puso el acento en la necesidad de formar perfiles capaces de desarrollar una función distinta a la asistencial y orientada específicamente al ámbito de la Administración de Justicia. Fernández subrayó además la relevancia del análisis de la causalidad dentro de los criterios de responsabilidad profesional.
Desde Perivet defienden que la peritación veterinaria requiere mucho más que conocimientos sanitarios, ya que exige rigor legal, capacidad de análisis forense, metodología pericial y habilidades para defender conclusiones técnicas con claridad ante tribunales y organismos administrativos.
El diploma pretende así dar respuesta a la creciente demanda de expertos capaces de combinar evidencia científica, razonamiento técnico y criterios de responsabilidad profesional en la elaboración de dictámenes.