Un nuevo informe de la FAO, la OMS y la Omsa analiza los retornos económicos de invertir en One Health para reducir la carga de enfermedades, los costes sanitarios y la propagación de la resistencia a los antimicrobianos
Publican un informe sobre el valor de invertir en ‘One Health’ para prevenir enfermedades y reforzar la salud global
Un nuevo informe de la FAO, la OMS y la Omsa analiza los retornos económicos de invertir en One Health para reducir la carga de enfermedades, los costes sanitarios y la propagación de la resistencia a los antimicrobianos
Redacción -
25-08-2026 - 15:28 H -
min.
Los costes económicos derivados de las enfermedades zoonósicas y otras enfermedades infecciosas ascienden a miles de millones de dólares estadounidenses cada año. A esta amenaza se suma la resistencia a los antimicrobianos, que, según estimaciones del Banco Mundial, podría provocar una pérdida de alrededor del 3,8% del producto interior bruto mundial para 2050.
Ante estas amenazas, las autoridades globales de la salud alertan sobre sus posibles consecuencias económicas, sugiriendo que los países deben invertir en nuevas formas de mejorar la preparación y la prevención.
En este contexto, el Centro de Inversiones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (Omsa), ha elaborado un nuevo informe que examina el valor añadido a largo plazo de invertir en ‘One Health’, un enfoque integrado que reconoce las conexiones existentes entre la salud humana, animal, vegetal y de los ecosistemas.
El documento, titulado ‘Retornos financieros y económicos de invertir en One Health: evidencia y futuras direcciones’, analiza cómo este enfoque puede contribuir a reducir la carga de enfermedades, los costes sanitarios, la contaminación ambiental y la propagación de la resistencia a los antimicrobianos.
Según el informe, promover la colaboración entre sectores y disciplinas permite maximizar el impacto de las inversiones, al tiempo que se reducen las consecuencias no deseadas y se mejora la resiliencia a largo plazo.
El documento está dirigido a responsables de la toma de decisiones, profesionales de ‘One Health’ e instituciones financiadoras. En él se identifican las barreras y oportunidades existentes para invertir en iniciativas ‘One Health’ y se revisan las evidencias disponibles y las actuales carencias de conocimiento sobre los retornos de estas inversiones. Asimismo, el informe destaca los mecanismos institucionales y financieros necesarios para ampliar intervenciones sostenibles y rentables en todos los niveles, desde el comunitario hasta el global.
Thanawat Tiensin, subdirector general de la FAO, director de la División de Producción y Salud Animal de la organización y veterinario jefe, señala que “los desafíos más urgentes de hoy —cambio climático, pérdida de biodiversidad, contaminación, inseguridad alimentaria y vulnerabilidades socioeconómicas— están profundamente interconectados”. Estos desafíos, añade, “exigen enfoques integrados como One Health, que pueden mejorar la prevención y la mitigación”.
Por su parte, Baba Soumare, subdirectora general de la Omsa, sitúa la salud animal como uno de los puntos de entrada más efectivos para la prevención. “Invertir en One Health significa invertir en servicios veterinarios más sólidos, mejor vigilancia y mayor colaboración entre sectores para detectar, prevenir y responder a las amenazas sanitarias en su origen. Estas inversiones protegen no solo a los animales, sino también a las personas, las economías y los ecosistemas”, afirma.
Este argumento sobre la inversión también aparece recogido en el informe 2026 sobre el Estado de la Salud Animal del Mundo de la Omsa, que advierte de que las enfermedades infecciosas de los animales se están volviendo más complejas y costosas, mientras que la inversión en prevención se encuentra sometida a una presión creciente.
El documento señala que adaptar los servicios veterinarios a nivel mundial a los estándares internacionales requeriría una inversión de aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año. Esta cantidad representa menos del 0,05% de las pérdidas económicas atribuidas al COVID-19 en un solo año.
Por tanto, el fortalecimiento de los sistemas de salud animal y de los servicios veterinarios se plantea como una inversión destinada a proteger la seguridad alimentaria, los medios de vida, la biodiversidad y la salud global, situando la inversión en salud animal como una pieza fundamental de una acción eficaz de ‘One Health’.
El subdirector general y director del Centro de Inversiones de la FAO, Mohamed Manssouri, señala que, “aunque los beneficios más amplios de invertir en One Health son reconocidos a nivel global, las inversiones en iniciativas 'One Health' siguen siendo limitadas”. Manssouri subraya que “más evidencia cuantitativa sobre el valor añadido del enfoque 'One Health' y el apoyo a los gobiernos para traducir las prioridades de 'One Health' en planes de inversión son esenciales para asegurar un compromiso político continuo, así como la confianza y el compromiso de los inversores”.
En la misma línea, Jeremy Farrar, subdirector general de la OMS, destaca que, como “presidente del Cuadripartito”, la OMS trabajará con sus socios para reforzar la evidencia sobre el impacto y el retorno de la inversión de las intervenciones de ‘One Health’. “Esto es esencial para construir un caso científico y económico más sólido a favor del enfoque de Una Salud y convertir el compromiso político en acción”, confirma.