DOMINGO, 18 de enero 2026

DOM, 18/1/2026

OPINIÓN

España no es país para autónomos… ni veterinarios

España no es país para autónomos… ni veterinarios

España no es país para autónomos… ni veterinarios

Guillermo González - 02-12-2025 - 11:59 H - min.

Codirector clínico y cofundador de Eguisof Centro Veterinario Equino

OCV y CEVE han celebrado recientemente una reunión en la que ambos coinciden en la importancia de dignificar la profesión impulsando, junto a los sindicatos, una mejora en las condiciones laborales de los veterinarios.

Concretamente, el presidente de la OCV, Gonzalo Moreno del Val, expuso que una de sus prioridades es continuar avanzando en la mejora del bienestar profesional y económico de quienes ejercen la veterinaria en España.

Y comparto totalmente sus palabras cuando afirma que los avances reales en la profesión solo serán posibles si trabajamos unidos, defendiendo la ciencia, la ética y la dignidad de los veterinarios”.

Eso es exactamente lo que esperamos de nuestro máximo representante institucional.

Que defienda los intereses de la profesión veterinaria por encima de cualquier otro, sin dudas ni titubeos. Que lo haga en los despachos y en la calle, con hechos y no solo con buenas intenciones y reuniones estériles.

Nadie discute que un veterinario merece cobrar dignamente.

Pero la pregunta es:

¿Realmente nuestros representantes de la OCV, de CEVE y de algunos Colegios Veterinarios creen que un aumento de las condiciones salariales del colectivo veterinario va a contribuir a mejorar nuestra dignidad?

¿La dignidad de quién?

¿Del veterinario emprendedor autónomo? ¿Del asalariado? ¿O de las grandes cadenas veterinarias?

En la situación actual, subir los sueldos sin abordar los problemas estructurales del sector, lejos de ayudar a la profesión, va a empeorar la situación del veterinario autónomo y consolidará de forma definitiva el control del mercado por grandes corporaciones y fondos de inversión.

¿Cuál es la realidad de la veterinaria en España?

1. Sector saturado y muy fragmentado, con un exceso de oferta.

2. Costes profesionales muy elevados, con obligaciones administrativas prácticamente.

3. Leyes que atentan contra nuestro código deontológico y dificultan la clínica diaria

4. Autónomos y pymes muy sensibles a aumentos de costes en sus empresas. Les cuesta asumirlos y mucho más repercutirlos a sus clientes.

5. Veterinarios noveles que no pueden emprender, o no quieren, conscientes del elevado sacrificio personal y económico.

6. Veterinarios especialistas diplomados, máxima formación de un veterinario clínico, que apenas encuentran opciones laborales en nuestro país. Los centros privados no pueden asumir sus honorarios (salvo las grandes clínicas o centros controlados por fondos de inversión), y se ven obligados a ejercer como autónomos, desplazándose por toda España, viajando al extranjero para complementar sus ingresos, o directamente emigrando para poder desarrollar su carrera.

7. Fuga de talento que empobrece la profesión veterinaria nacional.

8. Especialmente sangrante la situación del sector veterinario equino, donde la falta de una cabaña equina de élite (caballo de alto rendimiento deportivo) y de apoyo estatal nos sitúa en la cola de Europa.

9. Desprotección y falta de reconocimiento del Estado, que descaradamente legisla contra la profesión (RDL 1/2015, RD 666/2023, IVA 21%).

Este panorama provoca desmotivación, precariedad laboral y salarial, abandono de la profesión, fuga de talento a países de nuestro entorno y un grave deterioro del bienestar personal y profesional del colectivo veterinario.

No hay que olvidar que estamos tratando de una profesión eminentemente VOCACIONAL.

Una mejora salarial impuesta solo beneficiará a los fondos de inversión y cadenas.

A corto plazo, el veterinario asalariado será el beneficiario directo de esta mejora, pero solo si el empleador puede sostenerla.

A medio-largo plazo, los grandes beneficiados serán las grandes clínicas y los fondos de inversión, que son los que pueden soportar más fácilmente una subida de salarios y costes laborales.

Las pymes y los veterinarios autónomos serán los grandes perjudicados, ya que tienen más dificultades para asumir el aumento de costes y repercutirlo en precios al cliente.

CONCLUSIÓN: Los autónomos desaparecen y el sector queda concentrado en unos pocos grupos empresariales.

Spain, too much different to be good!

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