Un estudio concluye que una nutrición personalizada y evaluada de forma sistemática a lo largo de la vida es una herramienta clínica clave para preservar la salud, la función cognitiva y la esperanza de vida en perros y gatos senior
El papel central de la nutrición en el envejecimiento de perros y gatos
Un estudio concluye que una nutrición personalizada y evaluada de forma sistemática a lo largo de la vida es una herramienta clínica clave para preservar la salud, la función cognitiva y la esperanza de vida en perros y gatos senior
Redacción -
12-02-2026 - 17:19 H -
min.
Un estudio sobre el envejecimiento en perros y gatos subraya el papel central de la nutrición como herramienta clínica clave para preservar la salud, la función cognitiva y la esperanza de vida de los animales a medida que envejecen. El trabajo revisa el conocimiento actual sobre las consecuencias fisiológicas del envejecimiento y destaca que el mantenimiento de un peso óptimo, una buena condición corporal y la masa magra son los principales factores asociados a un mayor bienestar en animales senior.
Para ello, se realizó una revisión narrativa de literatura científica revisada por pares, integrada con la experiencia clínica y académica de los autores en nutrición veterinaria y geriatría. La evidencia se obtuvo priorizando revisiones sistemáticas recientes, estudios originales, documentos de consenso y referencias con objetivos nutricionales cuantificables o métodos de evaluación validados, incluidas las guías de la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA, por sus siglas en inglés) y los requerimientos nutricionales del Consejo Nacional de Investigación de Estados Unidos.
Según el análisis, la respuesta nutricional adecuada en animales de edad avanzada pasa por un aporte correcto de energía y proteínas, con especial atención a la calidad proteica y a los aminoácidos, fundamentales para conservar la masa libre de grasa. El estudio también señala la importancia de una limitación —que no restricción— del fósforo, de mantener una relación calcio-fósforo superior a 1 en la dieta y de asegurar la ingesta de todos los nutrientes esenciales. Además, se apunta que los ácidos grasos omega-3 de cadena larga, combinados con antioxidantes en cantidades adecuadas, podrían contribuir a una mejor función cognitiva en perros y gatos mayores.
Los autores insisten en que la evaluación nutricional debe formar parte del examen clínico rutinario, especialmente en animales senior, para detectar de forma precoz la necesidad de adaptar la dieta. Estas adaptaciones deben tener en cuenta las limitaciones propias de la edad, incluso en presencia de patologías, siempre que no entren en conflicto con los requerimientos derivados de la enfermedad. La alimentación puede ajustarse a las necesidades del animal, independientemente de que se trate de dietas comerciales, caseras o mixtas, siempre que estén correctamente equilibradas.
El estudio también propone avanzar hacia modelos más sistemáticos y personalizados de seguimiento nutricional. Entre las recomendaciones se incluye la realización de entrevistas estructuradas con los propietarios —incluso mediante cuestionarios previos a la visita anual o geriátrica— que incorporen datos sobre la alimentación y la condición corporal.
De este modo, el veterinario podría confirmar la información durante la consulta e integrar los datos clínicos para valorar con mayor precisión la necesidad de cambios nutricionales, tanto en animales claramente envejecidos como en aquellos en los que el proceso de envejecimiento aún no es evidente.
En este contexto, los autores subrayan la necesidad de educar a los propietarios sobre cómo preservar la salud y la longevidad de sus animales, fomentando el ejercicio, el control regular de la condición corporal y la comprensión de lo que constituye un estado corporal óptimo y una masa magra adecuada.
La nutrición, defienden, debe considerarse un acto médico, con prescripciones precisas, pautas claras de transición alimentaria —especialmente en gatos— y un seguimiento periódico para evaluar la respuesta al cambio de dieta.
Finalmente, el trabajo recuerda que muchas enfermedades asociadas a la edad en perros y gatos, como el cáncer, el deterioro cognitivo, las patologías renales y endocrinas o los problemas derivados de la obesidad, comparten paralelismos con la medicina humana.
En este sentido, una intervención nutricional temprana y bien monitorizada podría influir de forma decisiva en la evolución de estos animales. La nutrición, concluyen los autores, es una función vital adaptable a todas las etapas de la vida y una herramienta esencial para evitar enfermedades también en los animales senior.
Como se desprende del estudio, un adecuado seguimiento veterinario de los animales de compañía de mayor edad es muy importante para asegurarse de que se encuentran en buen estado nutricional y de salud.
En este sentido, desde el sector veterinario se impulsan iniciativas para facilitar y promover que los propietarios lleven a sus mascotas al veterinario. Un ejemplo es la red de centros veterinarios MiVet, que hasta el 28 de febrero tiene puesta en marcha una campaña en este sentido.
“La prevención y el seguimiento veterinario regular son clave en esta etapa. Por ello, recomendamos que todas las mascotas senior realicen un chequeo al menos una vez al año, incluso aunque aparentemente se encuentren bien”, recuerdan.
Desde la práctica clínica, los veterinarios de MiVet subrayan la conveniencia de realizar en las mascotas senior una evaluación preventiva integral que incluya el control articular y dental, un perfil geriátrico completo, análisis de orina y radiografía de tórax, con el objetivo de detectar de forma precoz problemas de movilidad, alteraciones sistémicas y enfermedades cardíacas, respiratorias o renales.