La Comunidad de Madrid ha activado la alerta de alto riesgo por ola de frío y ha pedido extremar la precaución ante esta situación
Madrid activa la alerta de alto riesgo por ola de frío ante la previsión de temperaturas bajo cero: El riesgo para los perros
La Comunidad de Madrid ha activado la alerta de alto riesgo por ola de frío y ha pedido extremar la precaución ante esta situación
Francisco Ramón López -
30-12-2025 - 10:45 H -
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La Comunidad de Madrid ha activado la alerta de alto riesgo por ola de frío ante la previsión de temperaturas mínimas por debajo de los 0 grados en los próximos días, una situación que afecta a toda la región y que ha llevado a las autoridades sanitarias a reforzar los mensajes de prevención dirigidos a la población.
Según ha informado el Gobierno regional, el episodio de frío intenso eleva el riesgo para la salud, especialmente en los colectivos más vulnerables, como las personas mayores, los bebés, los pacientes con enfermedades crónicas y las personas en situación de exclusión social. Desde Salud Pública recuerdan que el frío puede agravar patologías cardiovasculares y respiratorias, además de favorecer infecciones respiratorias propias de esta época del año.
Ante este escenario, la Comunidad de Madrid ha pedido a la ciudadanía que siga las recomendaciones sanitarias para minimizar los efectos del descenso térmico, entre ellas mantener una temperatura adecuada en el hogar, abrigarse con varias capas de ropa, evitar la exposición prolongada al frío y extremar la precaución en la calle ante la posible presencia de heladas.
Las autoridades sanitarias insisten también en la importancia de cuidar de las personas más vulnerables del entorno y de contactar con los servicios sanitarios o sociales en caso de necesidad, además de recordar que, ante cualquier emergencia, está disponible el teléfono 112.

Ante episodios de temperaturas muy bajas, la Dirección General de Derechos de los Animales del Gobierno de España ya ha recordado en otras ocasiones que el frío intenso puede suponer un riesgo para la salud de los perros, en función de su tamaño, raza y tiempo de exposición. Para ello, difundió una escala de seguridad climática elaborada por veterinarios de la Universidad de Tufts, que establece distintos niveles de riesgo en función de la temperatura exterior.
Según esta referencia, temperaturas entre -1 °C y 4 °C ya pueden suponer un riesgo para algunas razas pequeñas y medianas, mientras que en perros de mayor tamaño el umbral se sitúa entre -4 °C y 1 °C.
A partir de estos valores, el frío pasa a considerarse potencialmente peligroso, con límites que descienden hasta los -9 °C en perros grandes y que se vuelven críticos por debajo de -6 °C en razas pequeñas y de -12 °C en medianas y grandes, casos en los que solo se recomienda salir al exterior el tiempo imprescindible.
Desde la Dirección General subrayan que esta escala tiene un carácter orientativo y que factores como la humedad, la aclimatación del animal, el uso de abrigo o la duración del paseo pueden modificar el riesgo, por lo que recomiendan extremar la vigilancia y aplicar siempre el sentido común.
Por su parte, desde Vetoquinol señalan que la llegada del frío puede provocar cambios físicos en los animales de compañía, especialmente a nivel articular, y advierten de que las bajas temperaturas y la humedad pueden acentuar el malestar y la rigidez, sobre todo en mascotas de edad avanzada o con problemas articulares.
Por ello, recomiendan evitar el contacto directo con superficies frías, como suelos de baldosa o zonas exteriores, y acondicionar los espacios de descanso con alfombras, mantas o camas bien acolchadas.
La compañía insiste también en la importancia de mantener la actividad física durante el invierno, adaptándola a paseos más cortos y frecuentes y evitando cambios bruscos de temperatura.
Asimismo, destacan el papel de la alimentación y de los suplementos en el cuidado articular, señalando que puede ser útil reforzar estos cuidados con alimentos complementarios específicos, siempre bajo recomendación veterinaria.
Finalmente, recuerdan la necesidad de vigilar el peso, la hidratación y posibles signos de dolor o rigidez, como dificultades para levantarse o moverse, y acudir al veterinario ante cualquier indicio de molestia.