DOMINGO, 6 de septiembre 2026

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El peritaje veterinario en équidos aborda cojeras, vicios ocultos y pérdida de aptitud deportiva

Las cojeras, los vicios ocultos y la pérdida de aptitud deportiva se encuentran entre los principales motivos de reclamación relacionados con équidos, ámbitos en los que el peritaje veterinario permite analizar las lesiones, su antigüedad, pronóstico y repercusión funcional

El peritaje veterinario en équidos ocupa un lugar destacado dentro de la medicina veterinaria legal por el elevado valor económico, deportivo, reproductivo y afectivo que puede alcanzar la especie.
El peritaje veterinario en équidos ocupa un lugar destacado dentro de la medicina veterinaria legal por el elevado valor económico, deportivo, reproductivo y afectivo que puede alcanzar la especie.

El peritaje veterinario en équidos aborda cojeras, vicios ocultos y pérdida de aptitud deportiva

Las cojeras, los vicios ocultos y la pérdida de aptitud deportiva se encuentran entre los principales motivos de reclamación relacionados con équidos, ámbitos en los que el peritaje veterinario permite analizar las lesiones, su antigüedad, pronóstico y repercusión funcional

Las cojeras, los vicios ocultos y la pérdida de aptitud deportiva son algunos de los principales motivos de reclamación en équidos, ámbitos en los que el peritaje veterinario analiza los hallazgos clínicos, la documentación y las pruebas disponibles para aportar una valoración técnica.

El peritaje veterinario en équidos ocupa un lugar destacado dentro de la medicina veterinaria legal por el elevado valor económico, deportivo, reproductivo y afectivo que pueden alcanzar caballos, ponis, burros y mulos. Las reclamaciones pueden surgir en compraventas, competiciones, entrenamientos, accidentes, transporte o conflictos entre propietarios, jinetes, centros ecuestres y veterinarios. Entre los motivos más frecuentes se encuentran las cojeras, las lesiones musculoesqueléticas, la pérdida de aptitud deportiva y los vicios ocultos.

Una de las principales causas de intervención pericial son las cojeras, que pueden tener su origen en lesiones articulares, tendinosas, ligamentosas, óseas, musculares o podales. En estos casos, el perito veterinario debe valorar el grado, la localización, la antigüedad, el pronóstico y la repercusión funcional.

La exploración puede incluir la observación en reposo, el historial sanitario, la palpación, las pruebas de flexión, la valoración al paso y al trote, el trabajo en línea recta y círculos, así como bloqueos anestésicos diagnósticos y pruebas de imagen como radiografía, ecografía, resonancia magnética o gammagrafía.

En el contexto deportivo, una lesión puede implicar una pérdida temporal o permanente de aptitud para salto, doma, carreras, raid, concurso completo u otras disciplinas. No es lo mismo valorar un caballo de ocio que un animal de competición de alto nivel. Una alteración leve puede ser compatible con paseo, pero impedir el rendimiento exigido en competición. Por ello, desde Perivet señalan que “el peritaje veterinario debe relacionar los hallazgos clínicos con el uso previsto del animal”.

En compraventa, el concepto de vicio oculto es especialmente importante. El comprador puede reclamar si descubre una lesión o defecto anterior a la compra que no era fácilmente detectable. Artrosis, osteocondrosis, lesiones tendinosas crónicas, infosura previa, enfermedades respiratorias, alteraciones oculares, problemas neurológicos o cojeras intermitentes son hallazgos que pueden generar controversia. El examen veterinario precompra tiene gran relevancia, aunque no garantiza detectar todos los problemas.

La datación de lesiones en équidos es compleja. Algunas lesiones crónicas muestran cambios radiográficos o ecográficos compatibles con una evolución prolongada; otras son recientes o agudizaciones de procesos antiguos. En este sentido, desde Perivet apuntan que “el perito veterinario debe expresar conclusiones con cautela, indicando grados de probabilidad y evitando afirmaciones categóricas cuando la evidencia no lo permite”.

Asimismo, el transporte también puede generar reclamaciones. Traumatismos, heridas, estrés, deshidratación, cólicos o enfermedades respiratorias relacionadas con viajes prolongados obligan a revisar condiciones del vehículo, duración, descansos, documentación sanitaria, manejo, estado previo y aparición de signos clínicos.

Tal y como abordan desde Perivet, la metodología del peritaje veterinario debe partir siempre de una premisa: el dictamen no sustituye al criterio judicial ni administrativo, sino que aporta conocimiento técnico para que quien decide pueda hacerlo con una base objetiva. Por ello, el informe debe separar los hechos constatados, los datos referidos por terceros, la documentación revisada y la opinión profesional del perito veterinario.

Esta distinción evita conclusiones precipitadas y refuerza la utilidad del documento en sede judicial, extrajudicial, aseguradora o administrativa. En la práctica, el trabajo pericial exige revisar antecedentes, informes clínicos, fotografías, pruebas complementarias, comunicaciones entre las partes, facturas, protocolos, consentimientos informados, registros de explotación o cualquier otro documento que permita reconstruir los hechos.

De esta manera, desde Perivet señalan que el peritaje veterinario no puede limitarse a describir una lesión o una pérdida: debe analizar causalidad, temporalidad, compatibilidad con el relato ofrecido, posibles factores concurrentes y repercusión real del daño.

La claridad también es una exigencia profesional. Muchos destinatarios del informe no son veterinarios: abogados, jueces, aseguradoras, administraciones, propietarios, ganaderos o empresas necesitan comprender qué se ha encontrado, qué significado tiene y qué grado de certeza puede atribuirse a cada conclusión.

En este contexto, tal y como apuntan desde Perivet: “el lenguaje técnico debe ser preciso, pero accesible”, y las conclusiones deben formularse con prudencia, indicando si un hecho está confirmado, es probable, es compatible o no puede demostrarse con los datos disponibles.

La valoración económica debe tener en cuenta edad, raza, nivel deportivo, historial competitivo, aptitud reproductiva, entrenamiento, pedigrí, resultados, mercado y pronóstico. Una lesión que reduce la capacidad deportiva puede disminuir notablemente el valor del animal y originar reclamaciones de alta cuantía.

PERIVET, GABINETE NACIONAL DE PERITAJE VETERINARIO

Por ello, desde Perivet, gabinete nacional de referencia en peritaje veterinario, ofrecen apoyo técnico especializado en este tipo de informes, con peritos veterinarios con experiencia en valoración clínica, análisis documental, nexo causal y defensa de dictámenes.

Según indican, contar con un gabinete nacional permite trabajar con criterios homogéneos en todo el territorio, responder con rapidez ante dudas complejas y aportar informes rigurosos, objetivos y útiles para aseguradoras, despachos de abogados, empresas, administraciones, clínicas y particulares.

Si existe una duda técnica, una reclamación o un conflicto relacionado con animales, salud pública, producción o responsabilidad, Perivet puede ayudar a convertir los datos disponibles en una base pericial sólida y defendible.

Desde el punto de vista probatorio, la fuerza del dictamen depende de la trazabilidad de la información. Así, desde Perivet indican que “no basta con incorporar documentos; es necesario explicar por qué son relevantes, cómo se relacionan entre sí y qué límites presentan”. Una fotografía sin fecha, una factura sin informe clínico o una prueba aislada pueden ser insuficientes si no se integran en una secuencia lógica de acontecimientos.

Además, estos asuntos suelen aparecer en contextos de elevada carga emocional o económica. Precisamente por eso, el perito debe mantener independencia, objetividad y distancia técnica. Desde Perivet señalan que “su función no es amplificar el conflicto, sino ordenar los datos, identificar las cuestiones realmente relevantes y ofrecer una valoración profesional que pueda ser sometida a contradicción”.

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