Director general de clínicas MiVet
Carlos Ortega
Director general de clínicas MiVet
“En MiVet nos ocupamos de la gestión de la clínica para que el veterinario pueda centrarse en ejercer”
Jorge Jiménez -
04-03-2026 - 09:30 H -
min.
En España, según el último informe sectorial de la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (Amvac), hay algo más de 400 centros veterinarios consolidados, es decir, adquiridos o gestionados por corporaciones (consolidadores) que unifican la administración, compras y servicios bajo un mismo grupo empresarial, un 7% del total de clínicas.
Por otro lado, se calcula que, actualmente, hay más de 6.500 centros veterinarios que no se han consolidado. Una realidad, la española, que contrasta con la de algunos de sus vecinos europeos.
Y es que, hay que recordar que en un mercado como el de Reino Unido, la consolidación llega al 55%; en Países Bajos hay un 26,5% de consolidación y en Francia se está llegando al 20%.
Para abordar la situación de la consolidación en España y la llegada de los grupos empresariales al sector veterinario, Animal’s Health ha entrevistado a Carlos Ortega, director general de clínicas MiVet, quien ha desgranado la situación, destacando las particularidades de su compañía y los retos que tiene por delante.
P. Para empezar, ¿cómo definirías MiVet? ¿Qué es y qué representa hoy dentro del panorama veterinario español?
R. Somos una corporación que contamos con centros veterinarios distribuidos por España y que tenemos la idea clara de dar protagonismo al veterinario con pijama, el que está día a día con la mascota y con el tutor. A veces, nuestra forma de gestión se asemeja bastante a lo que son las clínicas independientes. Creemos en esa independencia en la parte clínica, sobre todo en la parte del diagnóstico.
Nuestra idea es que una clínica o un hospital que está situado en una determinada población tiene que adaptarse a ella, aplicando medidas que le permitan adecuarse. Además, ofrecemos una serie de herramientas, que es lo que nos diferencia de la clínica tradicional, en cuanto a temas de gestión, por ejemplo.
Somos una corporación que no pertenece a una gran plataforma. Pertenecemos a un fondo inglés, pero nuestro único parque de clínicas está en España, con lo cual, podemos afirmar que nuestra gestión es extremadamente autónoma en lo que a la veterinaria se refiere.
Buscamos tener mucha relación con el veterinario de la clínica, para que sienta que tiene un apoyo, pero también que existe una supervisión. Aun así, aunque controlamos muchísimas variables, los veterinarios no tienen un corsé que les obligue a hacer determinadas cosas, sobre todo en lo clínico. Esa parte de independencia en la elección en temas como el vademécum es fundamental.
P. Mirando hacia atrás, ¿cómo ha sido el recorrido de MiVet desde sus comienzos en 2018 hasta hoy? ¿Cuáles dirías que han sido los hitos más importantes durante su desarrollo?
R. Diría que el primer hito es la llegada. Creo que, si no me equivoco, fuimos los primeros en aparecer en el mercado español. Hubo unos primeros años que el foco realmente era darse a conocer entre la comunidad veterinaria e intentar construir un grupo.
Posteriormente vino la segunda fase, con el boom de las compras, todo el mundo adquiría centros veterinarios; y, en nuestro caso particular, tuvimos una tercera fase en la que decidimos centrarnos en buscar el éxito, la rentabilidad y el buen hacer de cada una de las clínicas. Es decir, empezamos a pensar en clave clínica.
Tras esta tercera fase, en la que diría que estamos, vamos a volver a comprar centros y a hacer el grupo más grande.
P. Actualmente, ¿con cuántas y con qué tipos de clínicas y hospitales veterinarios cuenta MiVet en España? ¿Cómo está distribuida esa red por el territorio?
R. Tenemos 47 centros, entre clínicas y hospitales. Contamos con una buena base en la parte norte de España, desde País Vasco hasta Galicia, pasando por Cantabria y Asturias; y tenemos buena presencia en la provincia de Barcelona.
De igual manera también estamos bien representados en la isla de Mallorca, y en la Comunidad Valenciana, en Valencia y Alicante; también contamos con un punto en la región de Murcia, en Cartagena. Además, en Andalucía, tenemos dos focos, en Málaga y en Córdoba. En el caso de Madrid, tenemos un clúster, y estamos ampliando varias de las operaciones que tenemos en marcha ahora mismo en esta región.
Lo que buscamos en cada uno de estos puntos es evitar que funcionen de forma aislada, acompañando al hospital veterinario con varias clínicas para generar sinergias y conseguir un buen posicionamiento en lo que es la propia localidad. Creemos que es bueno que nuestros equipos veterinarios no estén solos.
No olvidamos que todas nuestras clínicas tienen sus singularidades y una historia previa que implica muchas cosas: un pasado del que se sienten orgullosos, una marca y un nombre, que nos suele gustar mantener. Incluso a veces seguimos manteniendo al antiguo propietario como gestor de esa clínica.
Cada centro es diferente, tenemos hospitales que son superclínicas, por así decirlo, que vienen con mucha rotación, y tenemos otros con una tendencia a ser el centro de referidos de la región.
Son centros que probablemente tienen una política de precios diferente, una forma de relacionarse en el entorno particular y creemos que hay que respetarla, porque cuando hemos intentado en épocas pasadas hacer algo más homogéneo no nos ha funcionado.
P. Desde tu posición como director general, ¿cómo valoras la evolución del sector de las clínicas veterinarias en España y el papel que están jugando los grupos veterinarios en este proceso? ¿Hacia dónde crees que se dirige en el futuro?
R. Yo creo que somos una alternativa válida, porque nos encargamos de los asuntos en los que no piensa el veterinario cuando monta una clínica. Y es que, cuando las clínicas crecen y empieza a hacerse más complicada su administración los veterinarios se dan cuenta de que tienen poco tiempo para ejercer y realizar lo que realmente les gusta.
En MiVet nos ocupamos de la parte de la gestión de la clínica para que el veterinario pueda centrarse en ejercer. De esta manera, nosotros ayudamos, ofreciendo un paraguas para que los veterinarios puedan seguir ejerciendo, preocupándose solo del ámbito clínico y de su equipo, algo fundamental.
Siempre les decimos que continúen preocupándose por el equipo, porque, aunque pasen a ser parte de nosotros, el equipo es realmente suyo, es con quien pasan 8 horas al día. Por eso dejamos libertad a la hora de elegir los equipos, creo que es fundamental.
Todo esto lo conseguimos gestionando aspectos como la burocracia, dando más tiempo a nuestros veterinarios para acceder a formaciones. Además, facilitamos equipamiento al que a las clínicas independientes les puede ser más difícil acceder.
Creo que los grupos de clínicas han llegado para quedarse, pero no sé con qué grado de profundidad y de penetración. Si miro otros mercados en España, hay muy poquita concentración todavía, y hablo desde el conocimiento de experiencias pasadas en sectores muy relacionados con el cliente final.
España es un país complicado de integrar, porque generalmente el tejido comercial, en este caso de servicios, es muy potente y cuando tú pones una marca internacional y tienes que competir con el que lleva toda la vida te das cuenta de que lo hacen muy bien y de que tu corporación tiene que demostrar que es mejor aún.
P. Para una clínica veterinaria independiente que esté valorando integrarse en un grupo, ¿cuáles dirías que son las principales razones para unirse a MiVet? ¿Qué les aportaría formar parte de vuestra red?
R. Lo primero que les digo siempre es que tienen que estar completamente seguros. Es un proceso que se vive una vez en la vida y que tiene sus pros y sus contras. Hay que tener en cuenta que se trata de un cambio en el que el propietario de una clínica veterinaria tiene que hacer una serie de cesiones.
Tienen que pensar en el día después a la incorporación, cuando pasen a ser un asalariado. Es esa situación la que tienen que visualizar y sentirse cómodos, si no, no va a funcionar. También tienen que fijarse en todo lo positivo, en que se van a dedicar enteramente a la clínica, olvidándose de gestionar el IVA, las nóminas, las bajas y otras tantas gestiones que acaban desgastando a los veterinarios.
Otra de las ventajas que quiero recalcar es la independencia que damos a nuestros veterinarios, porque somos conscientes de que es una profesión muy vocacional. También, por esta razón, asumimos nosotros la parte de la gestión, que suele ser la que no les gusta.
P. La formación continua es clave en la veterinaria actual. ¿Cómo aborda MiVet la capacitación y el desarrollo profesional de sus equipos clínicos? ¿Qué programas o iniciativas destacaría al respecto?
R. Me gustaría diferenciar dos grandes colectivos, el de los auxiliares y el de los veterinarios. Los ATV son personal no veterinario de las clínicas, pero también es extremadamente importante que se sienta desarrollado. No hay que olvidar que ellos también tienen un enorme componente vocacional.
Nosotros pensamos que son una parte vital de la personalidad de la clínica, y sustentan al veterinario. Tenemos la idea de profundizar más en su formación, porque creemos que es muy necesaria su capacitación y la legalización de sus títulos y capacidades.
Mientras llega el cambio legal que reconozca oficialmente las capacitaciones de los auxiliares, nosotros vamos a ir formándoles, porque hemos descubierto que tienen la misma hambre de conocimiento y la vocación de un veterinario.
En cuanto a los veterinarios, trabajamos con formaciones internas con expertos de diferentes materias que nos permiten hacer trainings en los hospitales veterinarios.
Las formaciones las realizamos así porque para el formador supone un reconocimiento y, además, los veterinarios que acuden no solo aprenden, sino que se generan relaciones entre directores técnicos de diferentes clínicas, que acabarán teniendo los teléfonos abiertos entre ellos y contactando cuando lo deseen.
Además, tenemos una parte de estancias en otras clínicas que creemos que son muy buenas, porque ayudan a forjar relaciones entre los centros.
P. La salud mental de los profesionales veterinarios es otro de los temas cada vez más presentes en el sector. ¿Es MiVet consciente de este problema? ¿Qué medidas o iniciativas tenéis en marcha para apoyar el bienestar emocional de vuestros veterinarios y equipos?
R. Por supuesto que somos conscientes y es más, es un tema sobre el que hemos preguntado a nuestros veterinarios. Creo que muchas veces la mejor manera de saber cuáles son las preocupaciones de determinado colectivo es preguntar directamente.
Algunos veterinarios reconocen que se sienten mal y, cuando preguntas el porqué, responden que puede deberse a factores como que el ciclo de vida de las mascotas —sus pacientes— es corto, y es un hecho duro enfrentarse a ello.
Otros te dicen que les parece durísimo tener que intentar argumentar constantemente por qué hay que cobrar por unos servicios cuando el cliente no está acostumbrado a que en medicina humana pase lo mismo. Es muy duro tener que estar constantemente defendiendo el valor de tu trabajo.
Luego hay otro tema importante y es que los veterinarios se preguntan si realmente el trabajo tan vocacional que tienen cumple con las expectativas que esperaban cuando eligieron la carrera.
Desde MiVet ya estamos empezando a trabajar en una serie de programas muy incipientes de apoyo psicológico. Estamos trabajando la posibilidad de tener un servicio de apoyo psicológico, aunque es complicado, porque hay que saber si se necesita un teléfono 24 horas o cómo tiene que abordarse un tratamiento más continuado en caso de necesitarlo.
En este proyecto están ayudándonos en el desarrollo un par de veterinarios, directores técnicos que sienten que es una necesidad que lo hagamos. Si el colectivo lo demanda, tenemos que darle respuesta, es así de sencillo.
P. También se habla mucho de la dificultad para retener talento y atraer a jóvenes al sector clínico de pequeños animales en España, que es exigente y vocacional. ¿Qué está haciendo MiVet para captar y retener talento joven?
R. Este asunto es muy complejo. En la actualidad, en el mercado laboral hay una tendencia en la que queda claro que la conciliación es muy importante; y la veterinaria es una profesión muy sacrificada.
A la hora de atraer el talento, lo mejor es el efecto del boca a boca, que alguien llame a otra persona y le comente lo bien que se trabaja en un sitio. Esto es fundamental en una profesión como la veterinaria, donde prácticamente todo el mundo se conoce.
Esto se consigue haciendo algo fundamental: que la gente esté a gusto. Para ello es importante que los veterinarios puedan trabajar bien, con respeto, con libertad; esto es clave. Yo insisto mucho a nuestros directores técnicos para que apuesten por un buen ambiente en las clínicas y los equipos, porque al fin y al cabo MiVet no tiene tanto que hacer en este aspecto como ellos, que son los que pasan el día a día con el personal de su hospital o clínica.
También es importante que los veterinarios de las clínicas vean claramente que pueden desarrollar una carrera profesional, si se ven como generalistas, especialistas o gestores de equipo. En cada caso hay que tener en cuenta su preferencia y darles facilidades para que se sientan cómodos.
Por poner un ejemplo, puede ser que un veterinario sea un cirujano excepcional, pero que no se vea como gestor de un equipo. En este caso es nuestra obligación, de alguna manera, decir: no lo hagas, no vamos a perderte.
Es decir, tendrás una remuneración suficientemente buena para hacer tu especialización o lo que quieras hacer, pero no vamos a obligarte a nada, porque no va a funcionar. Esta es una buena manera de retener talento.
P. Desde el punto de vista de los propietarios de mascotas, ¿qué hace diferente a las clínicas y hospitales de MiVet frente a otras opciones? ¿Por qué los tutores deberían confiar en vosotros para el cuidado de sus animales?
R. Creo que el tutor en quien confía realmente es en el veterinario con el que tiene una experiencia, y responde en base a ello. Por eso es tan importante la figura de veterinario y del ATV, de ese personal que te atiende en la clínica o en el hospital.
Si a nosotros ahora mismo nos va bien es porque nuestros veterinarios están contentos y fidelizan a los clientes gracias al buen servicio que dan.
Nosotros, como corporación, podemos ayudarles en muchos aspectos, hasta con las redes sociales, pero al final, en el momento de la verdad, cuando entra un cliente por la puerta de la clínica tienen que ser ellos los que le traten bien y hagan que quiera volver. Es algo que solo van a conseguir el veterinario y el ATV, no la corporación.
P. Mirando a medio y largo plazo, ¿qué futuro imaginas para MiVet? ¿Cómo te gustaría que evolucione el grupo en los próximos años?
R. A nosotros, ahora mismo, nos importa, más que el número, conseguir una buena integración de nuestros centros veterinarios. Es decir, nos preocupa menos el “cuántos” y más el “quiénes”. Obviamente, los números son importantes, pero se consiguen si las clínicas funcionan.
Por lo tanto, volviendo a lo que comentaba antes, si tengo que decir qué es lo que veo para los próximos años, lo resumo en una frase que digo internamente: “más y mejores”. Nuestro reto es intentar ser cada vez un poquito mayores y un poco mejores. Es importante también lograr una rentabilidad sostenible, que no dependa de vaivenes.
Otro de los retos que me marqué cuando llegué como director general es que todas las clínicas se sintieran escuchadas. Siempre he dicho que nosotros no venimos a enseñar a nadie, sino a aprender de muchos.
Esto consiste en aprender de los nuestros, de lo que ellos hacen, aprender de otras clínicas individuales y de las corporaciones; y luego intentar ponerlo en práctica.