JUEVES, 16 de abril 2026

JUE, 16/4/2026

ENTREVISTA

Álvaro Mateos Amann

Presidente del Colegio de Veterinarios de Bizkaia y candidato a presidir la OCV

“La OCV tiene que liderar la profesión y para ello hay que tener en cuenta que el liderazgo no se impone, se ejerce”

“La OCV tiene que liderar la profesión y para ello hay que tener en cuenta que el liderazgo no se impone, se ejerce”

Álvaro Mateos Amann

Presidente del Colegio de Veterinarios de Bizkaia y candidato a presidir la OCV

“La OCV tiene que liderar la profesión y para ello hay que tener en cuenta que el liderazgo no se impone, se ejerce”

Jorge Jiménez - 24-07-2025 - 11:00 H - min.

El pasado mes de junio se conocían oficialmente las candidaturas a las elecciones de la Organización Colegial Veterinaria Española (OCV), que se celebrarán el próximo 26 de julio, y de las cuales saldrá la nueva dirección de la institución.

Las elecciones fueron convocadas por la Junta Ejecutiva Permanente del Consejo General de Colegios de la Profesión Veterinaria de España en sesión extraordinaria el pasado 21 de mayo y el ganador será el encargado de sustituir al actual presidente de la OCV, Luis Alberto Calvo, que no se presenta a la reelección.

Tal y como se comunicó, el próximo sábado 26 de julio serán dos las candidaturas que competirán por la presidencia, encabezadas por Álvaro Mateos Amann, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Bizkaia desde 2015 y miembro activo del Consejo General desde 2008, y Gonzalo Moreno del Val, actualmente vicepresidente del Consejo General y presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Alicante desde 2017.

En este sentido, Mateos Amann ha explicado en una entrevista para Animal’s Health las principales ideas que tiene en mente para dirigir la OCV y ha analizado algunos puntos de interés de la actualidad que afectan al sector veterinario español.

P. Hasta ahora eras consejero de la Junta Ejecutiva Permanente del Consejo General de Colegios de la Profesión Veterinaria de España, ¿qué te ha impulsado a dar el paso para presentarte a la Presidencia?

R. He decidido presentarme porque veo que estamos en un momento muy importante para la profesión.

Tenemos un montón de retos que afrontar, no solamente las cuestiones relativas a los medicamentos veterinarios, que afectan tanto a animales de producción como a los de compañías.

Además, tenemos delante otros retos como es el tema del veterinario de explotación, la salud pública y la ampliación del Grado de Veterinaria a 6 años.

He estado nada más que dos años de consejero de la OCV, no he podido estar más tiempo y creo que tengo el tiempo, las ganas y la ilusión para poder afrontar todos estos retos.

P. ¿Cuál es, en tu opinión, lo que diferencia a tu candidatura y qué es lo que puedes aportar?

R. Creo que la candidatura que hemos hecho aporta lo que viene siendo la experiencia y la eficacia de años de gestión a favor de la profesión.

En mi caso, no solo he presidido el Colegio de Bizkaia y el Consejo Autonómico durante 9 años, sino que también presido la única sociedad de Salud Pública Veterinaria (Avesa), con la que vengo trabajando desde el año 2000.

Además, he trabajado mucho y activamente en la Federación de Veterinarios Europeos (FVE). Y, además de todo ello, he trabajado en cuestiones relativas a la evaluación de las facultades de Veterinaria, siendo el único evaluador privado de Salud Pública de la EAEVE.

A nivel profesional, estoy en un momento en el cual puedo disponer de todo el tiempo suficiente para dedicarlo a la profesión con trabajo y con decisión.

P. La profesión veterinaria está viviendo una etapa muy reivindicativa en los últimos meses con situaciones como, por ejemplo, la normativa relativa a la gestión de medicamentos veterinarios, ¿qué aspectos priorizarás a la hora de gestionar este tipo de situaciones desde el Consejo General de Veterinarios?

R. Lo que tenemos que hacer es liderar. El Consejo lo que tiene que hacer es liderar la profesión y para ello hay que tener en cuenta que el liderazgo no se impone, se ejerce.

Tenemos que abrir un diálogo importante no solamente con los agentes que intervienen dentro de la profesión, como asociaciones o sociedades científicas, sino con los decisores políticos para buscar vías de solución y cauce.

Recuerdo, por ejemplo, cómo defendimos los veterinarios la vacunación contra la rabia en el País Vasco, que finalmente se instauró. El propio representante del Gobierno Vasco, cuando recogió el premio Animal’s Health, reconoció que el premio era por lo pesados que habíamos sido los veterinarios.

La profesión tiene suficientes elementos de juicio para que defendamos en positivo las cuestiones, no sin argumentos. Si tenemos argumentos, hay que ponerlos encima de la mesa y abrir mucho diálogo, interno y externo.

Tenemos que llevar a cabo una apertura del Consejo hacia adelante, hacia la sociedad, los decisores políticos y los propios actores que conforman la profesión veterinaria.

P. ¿Qué líneas de actuación vas a seguir en las relaciones del Consejo con ministerios, instituciones, partidos políticos, etc?

R. Totalmente colaborativas. Tenemos muchas cosas que hacer y demostrar: hay que profesionalizar el lobby y la comunicación. Pero los primeros que tenemos que hacer lobby somos los que aspiramos a presidir el Consejo.

Y esto se hace solo con seriedad, con diálogo y estando al lado de la gente y donde se nos requiera. Donde no se nos pida que estemos, debemos aportar nuestro punto y nuestra visión.

Ahora se están trabajando aspectos relativos a la prescripción de medicamentos veterinarios, pero es que en cuatro días tendremos la telemedicina, que es un tema del que ya se está planteando su desarrollo a nivel europeo.

Tenemos también que ser mucho más activos en Europa y demostrar a los decisores políticos que estamos trabajando en multitud de campos.

Quiero definir un nuevo Consejo donde haya áreas técnicas, con personal contratado al efecto. Para ello, necesitamos tener claro cuáles van a ser nuestras estrategias y objetivos e ir a por ello.

P. ¿Hacia dónde crees que debe avanzar el futuro del Consejo?

R. Debe avanzar en las líneas de la eficiencia, la modernización, la digitalización, el lobby y la comunicación. Estos son los pilares que debe tener el Consejo.

Para ello insisto en que tenemos que tener clara una estructura centrada en áreas técnicas que yo de momento las tengo muy claras y muy definidas, por ejemplo en pequeños animales y de producción.

Tenemos que trabajar en la digitalización de los servicios y lógicamente, en la comunicación. Es un análisis que hacemos todos. La profesión veterinaria a lo largo de los años lo ha intentado, pero no ha sido eficaz en la comunicación, en el lobby.

Hay que continuar también con el asunto de las especialidades en veterinaria. Tenemos por delante trabajo en temas como el bienestar animal y su aplicación, cuestiones relativas a las periciales.

En definitiva, hay que demostrar que la profesión veterinaria sabe responder a los retos que la sociedad está poniendo: son muchos, pero creo que podemos hacerlo.

P. Más allá de la normativa del medicamento, el sector veterinario se enfrenta a otros desafíos, como el exceso de facultades, la precariedad o la salud mental, ¿cómo planteas abordar estos problemas que afectan a los veterinarios de a pie de calle?

R. Todo esto lo hemos incluido en el programa, porque creo que o se es parte de la solución o del problema. Como profesión, tenemos que hacer una profunda reflexión de estos problemas, apostar por dar apoyo a las cuestiones de salud mental y atajar el problema desde el principio.

Hay que fomentar también el diálogo entre las partes para intentar terminar, por ejemplo, con la precariedad laboral, poco a poco, porque nadie tiene un conejo dentro de la chistera.

En el caso del exceso de las facultades, también te puedo decir que tenemos un abandono del 25% en 10 años: como sociedad no nos lo podemos permitir. Hay mucha desilusión por parte de la gente que estudia Veterinaria.

Tenemos que trabajar para dignificar la profesión y todas sus áreas. Tenemos el problema de que la gente no quiere trabajar en producción animal; hay muchos que se quieren dedicar a curar exóticos y no hay tantos animales de este tipo como para dedicarse a ello.

Tienen una idea de estudios que no se materializa y, si a eso le unes sueldos y guardias y condiciones laborales que no siempre se adaptan a lo que tiene que ser una profesión sanitaria, pues hay un problema.

Tendremos que debatir el tema de las facultades y conseguir, como Italia, que se trabaje en el número total de graduados. Hay que intentarlo y hay que hacerlo desde abajo.

P. ¿Nos podrías adelantar cuál sería la primera medida que te has propuesto tomar si eres elegido presidente de la OCV?

R. Antes he mencionado las áreas técnicas. Tengo claro también que el asunto del medicamento veterinario es el gran problema que tiene ahora mismo la profesión veterinaria.

Ahora mismo puedo vislumbrar que podemos tener una pequeña salida en cuanto a los medicamentos veterinarios a nivel de clínica, así como en el tema del real decreto 666. Así que la primera medida que tomaría sería en este sentido y en dos formas.

Por un lado, pondría en marcha ya esas dos áreas técnicas, pero paralelamente continuaría con el diálogo que ya hemos podido realizar y que se está trabajando activamente.

P. Por último, un mensaje para los presidentes de los 52 colegios provinciales que están llamados a las urnas, ¿por qué deberían votarte?

R. Porque creo que estamos en un momento muy delicado, nos jugamos los siguientes 6 años. La OCV debe responder a los retos que hoy tiene encima de la mesa y creo que los valores que intento promocionar quizá están en desuso, como el trabajo, esfuerzo y diálogo.

No creo en fórmulas mágicas ni conejos en la chistera, sino en el trabajo del día a día, el esfuerzo y el diálogo; y los que me conocen saben que son valores que siempre he propiciado y que he seguido en mi vida profesional.

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