José Peñalver, veterinario y Export Business Development de Labiana, realiza un análisis completo sobre el impacto del aumento de mosquitos y cómo mitigarlo
¿Por qué habrá más plagas de mosquitos este año y cuál es su impacto en la salud, la ganadería o la agricultura?
José Peñalver, veterinario y Export Business Development de Labiana, realiza un análisis completo sobre el impacto del aumento de mosquitos y cómo mitigarlo
Redacción -
02-03-2026 - 10:00 H -
min.
La sucesión de las recientes borrascas atlánticas que han sacudido el país durante enero y febrero, sumada a la probabilidad de una primavera temprana, está dando lugar a un combo de condiciones perfectas para la proliferación de mosquitos como los que se pueden observar ya estos días en el Parque Nacional de Doñana.
Y es que, según los expertos de Labiana, el laboratorio experto en salud animal y humana, estas circunstancias alargan el periodo en el que los insectos pueden completar su ciclo biológico, aumentando en número y, por tanto, también la incidencia de estas plagas.
“Las zonas más afectadas suelen ser aquellas donde coinciden estas características climáticas e hidrológicas: cuencas de ríos, pantanos, áreas de regadío y, en general, regiones mediterráneas con climas suaves. En estas zonas, los mosquitos encuentran las mejores condiciones para reproducirse prácticamente sin interrupciones”, explica José Peñalver, veterinario y Export Business Development de Labiana.
A su juicio, los principales riesgos de estas plagas impactan tanto a la agricultura como a la ganadería, aunque de forma distinta. En agricultura, el impacto suele centrarse en la calidad final de los productos, ya que muchos insectos causan daños directos a los cultivos o actúan como vectores de enfermedades vegetales.
En ganadería, por su parte, el principal riesgo es sanitario. Algunos mosquitos y otros insectos hematófagos, como las garrapatas, transmiten enfermedades que afectan al ganado, pudiendo comprometer su salud, rendimiento y bienestar. Además, las plagas intensas generan estrés en los animales, lo cual también repercute negativamente en la producción.
Según un estudio reciente publicado en la revista Insects, en el que ha participado la Universidad de Zaragoza, el mosquito tigre (vector de propagación de diversos virus) es, con diferencia, una de las variedades invasoras más extendidas, presente ya en 1.768 municipios, incluidos los más poblados, lo que significa que dos de cada tres españoles viven expuestos a sus picaduras.
De este modo, se concluye que los mosquitos no solo pueden transmitir enfermedades entre animales, sino que algunas especies también pueden actuar como vectores hacia humanos.
Enfermedades como el virus del Nilo Occidental, que en los últimos años ha provocado incluso fallecimientos, son un ejemplo claro de cómo estos vectores pueden entrar en la cadena de transmisión y convertirse en un riesgo real para la salud pública. De ahí que la dimensión zoonósica de estas plagas se mantenga como un elemento a vigilar.
Desde el punto de vista preventivo, la respuesta puede abordarse desde varios ámbitos. A nivel particular, lo ideal es seguir una serie de pautas para reducir tanto el contacto con los mosquitos como las picaduras. El uso de repelentes sigue siendo la medida más eficaz.
Al mismo tiempo, evitar las horas de mayor actividad de los mosquitos, que suelen coincidir con el amanecer y el anochecer, se conforma también como una medida eficaz para reducir la exposición.
Igualmente, en el ámbito personal, el crecimiento de mascotas en los hogares —superan los 30 millones en España— aumenta el riesgo permanente de transmisión de enfermedades. De ahí que sea tan importante también la desparasitación de estos pequeños animales para garantizar su perfecto estado de salud y también el nuestro.
Dentro de las herramientas utilizadas para esta prevención, son importantes los programas de vacunación. “Además, la acción conjunta de antiparasitarios (garrapatas, pulgas, mosquitos…) con efecto repelente y el uso de insecticidas en zonas de alta densidad de estos insectos contribuyen a reducir las tasas de incidencia y a garantizar tanto la salud de nuestras mascotas como la de nuestras familias”, remarcan desde Labiana.
En el ámbito ganadero, además del uso de repelentes y tratamientos preventivos autorizados, es fundamental gestionar correctamente las zonas donde pueda acumularse agua.
“Por ello, se recomienda revisar bebederos, mejorar el drenaje y aplicar medidas de control ambiental que dificulten la cría de los insectos. Son precisamente las zonas más afectadas aquellas donde coinciden estas características climáticas e hidrológicas, como son cuencas de ríos, pantanos, áreas de regadío... En estas zonas, los mosquitos encuentran las mejores condiciones para reproducirse prácticamente sin interrupciones”, destaca José Peñalver.
Teniendo en cuenta la alta incidencia que los expertos prevén para este año, Peñalver también es claro e insiste en la relevancia de “implantar medidas de control realistas y eficaces, entre ellas la eliminación o tratamiento de focos de cría, mantenimiento de zonas naturales, limpieza de matorral en áreas sensibles y, por supuesto, campañas de educación sanitaria que mantengan informada a la población y a los sectores productivos ante cualquier signo de alerta”.