SÁBADO, 7 de marzo 2026

SÁB, 7/3/2026

EMPRESAS

MiVet prepara una nueva fase de crecimiento tras consolidar 47 centros veterinarios en España

Carlos Ortega, director general de clínicas MiVet, analiza la evolución de sus centros distribuidos por toda España y el futuro de la consolidación en el país

Carlos Ortega, director general de clínicas MiVet (Alfonso Neira/Animal's Health).
Carlos Ortega, director general de clínicas MiVet (Alfonso Neira/Animal's Health).

MiVet prepara una nueva fase de crecimiento tras consolidar 47 centros veterinarios en España

Carlos Ortega, director general de clínicas MiVet, analiza la evolución de sus centros distribuidos por toda España y el futuro de la consolidación en el país

Jorge Jiménez - 04-03-2026 - 09:30 H - min.

En España, el proceso de consolidación del sector veterinario avanza a un ritmo muy distinto al de otros países europeos. Según el último informe sectorial de la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (Amvac), existen algo más de 400 centros veterinarios consolidados, lo que representa el 7% del total de clínicas.

Frente a estos centros consolidados, más de 6.500 continúan siendo independientes. Esta realidad contrasta con mercados como Reino Unido, donde la consolidación alcanza el 55%, o con Países Bajos y Francia, que rondan el 26,5% y el 20%, respectivamente.

Para analizar esta situación y el papel de los grupos empresariales en España, Animal’s Health ha entrevistado a Carlos Ortega, director general de clínicas MiVet, quien defiende un modelo que combina estructura corporativa con autonomía clínica.

Ortega define MiVet como una corporación que tiene “la idea clara de dar protagonismo al veterinario con pijama, el que está día a día con la mascota y con el tutor”. Según explica, su gestión se asemeja en muchos aspectos a la de las clínicas independientes, especialmente en el ámbito clínico y diagnóstico.

Creemos en esa independencia en la parte clínica”, subraya Ortega, insistiendo en que sus veterinarios “no tienen un corsé que les obligue a hacer determinadas cosas, sobre todo en lo clínico”.

La compañía, que pertenece a un fondo inglés, pero concentra su actividad exclusivamente en España, reivindica, en palabras de Ortega, una gestión “extremadamente autónoma en lo que a la veterinaria se refiere”.

La filosofía del grupo se basa en preservar la identidad y singularidad de cada centro, manteniendo su esencia y su forma propia de ejercer la práctica clínica. Sobre esa base, la organización aporta herramientas de gestión que, según su director general, marcan la diferencia frente a la clínica tradicional.

Desde su entrada en el mercado español en 2018, MiVet ha atravesado distintas fases de desarrollo. Ortega señala que “el primer hito es la llegada” y sostiene que fueron los primeros en aparecer en el mercado español.

Tras una fase inicial centrada en darse a conocer y construir grupo, llegó el “boom de las compras”, momento en el que el foco estuvo en la adquisición de centros. Posteriormente, la compañía decidió priorizar “el éxito, la rentabilidad y el buen hacer” de cada uno de los centros, empezando a “pensar en clave clínica”.

CRECER SÍ, PERO MANTENIENDO LA INDEPENDENCIA CLÍNICA DEL VETERINARIO

Ahora, tras cerrar la etapa anterior, la compañía anuncia que retomará su crecimiento a través de nuevas adquisiciones. Eso sí, subraya que no lo hará a cualquier precio, ya que su prioridad es preservar la independencia de los centros veterinarios. “El objetivo es crecer de forma sostenible y lograr que todas las clínicas se sientan escuchadas”, remarca el director general.

Actualmente, MiVet cuenta con 47 centros entre clínicas y hospitales, con presencia en el norte de España, Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, Baleares y Madrid. La idea es evitar “puntos solitarios” y acompañar a los hospitales con varias clínicas que generen sinergias.

También subraya el respeto por la trayectoria y la identidad de cada centro, lo que en algunos casos implica mantener al antiguo propietario al frente de la gestión para garantizar la continuidad del proyecto. En este sentido, reconoce que los intentos previos de homogeneización “no nos han funcionado”.

Sobre el papel de los grupos en el sector, Ortega considera que son “una alternativa válida”, porque asumen tareas administrativas que restan tiempo al ejercicio clínico. “Ayudamos ofreciendo un paraguas para que los veterinarios puedan seguir ejerciendo, preocupándose solo del ámbito clínico y de su equipo”, afirma.

Además, remarca que, a su juicio, los grupos “han llegado para quedarse”, aunque desconoce hasta qué punto aumentará la concentración en un país como España, donde el tejido comercial, sobre todo en el sector servicios, es fuerte y competitivo.

Para las clínicas independientes que valoran integrarse en un grupo, Ortega insiste en que deben estar “completamente seguros”, ya que es “un proceso que se vive una vez en la vida y que tiene sus pros y sus contras”.

En este sentido, apunta que el propietario de la clínica debe visualizar el día después, cuando pase a integrarse en la estructura del grupo, y sentirse cómodo en su nuevo papel. Entre muchas de las ventajas, destaca la posibilidad de centrarse en la práctica clínica y olvidarse de tareas como el IVA, las nóminas o las bajas, así como la autonomía que, insiste, se mantiene en el ámbito clínico.

La formación es otro de los pilares del grupo. Carlos Ortega diferencia entre auxiliares y veterinarios. Sobre los primeros, asegura que “es extremadamente importante que también se sientan desarrollados”, y adelanta que profundizarán en su capacitación mientras llega un reconocimiento legal oficial.

En cuanto a los veterinarios, MiVet apuesta por formaciones internas en hospitales, estancias en otros centros y el fomento de relaciones entre directores técnicos, generando redes de contacto directo.

SALUD MENTAL Y RETENCIÓN DE TALENTO EN LA CLÍNICA VETERINARIA

La salud mental de su equipo es otra de las cuestiones que preocupan al grupo. “Por supuesto que somos conscientes”, afirma Ortega, explicando que han preguntado directamente a sus veterinarios por sus inquietudes.

Entre los factores que les han transmitido están el corto ciclo de vida de las mascotas, la necesidad de justificar constantemente el coste de los servicios o la distancia entre expectativas y realidad profesional.

En respuesta, MiVet está trabajando en programas de apoyo psicológico, explorando fórmulas como un servicio específico de acompañamiento. “Si el colectivo lo demanda, tenemos que darle respuesta, es así de sencillo”, sostiene.

En materia de captación y retención de talento, Ortega reconoce que se trata de un asunto complejo en un contexto donde la conciliación es prioritaria. Aquí defiende que el mejor reclamo es el boca a boca, y que la clave está en que los profesionales trabajen “con respeto y libertad”.

También apuesta por ofrecer trayectorias profesionales diferenciadas, ya sea como generalistas, especialistas o gestores. “No vamos a obligarte a una cosa porque no va a funcionar”, señala, explicando que adaptar el rol a las capacidades y preferencias es una forma eficaz de retener talento.

De cara a los propietarios de mascotas, Ortega considera que, al final, la confianza se deposita en el profesional. “El tutor en quien confía realmente es en el veterinario con el que tiene una experiencia”, afirma.

Si el grupo funciona, asegura, es porque sus veterinarios están contentos y fidelizan gracias al buen servicio. “En el momento de la verdad, cuando entra un cliente por la puerta, tienen que ser ellos los que le traten bien y hagan que quiera volver”, recalca.

Mirando al futuro, Ortega resume su visión en una frase que utiliza de forma interna con su equipo: “más y mejores”. Asegura que les preocupa menos el número de centros y más la calidad e integración de los mismos. “Nosotros no venimos a enseñar a nadie, sino a aprender de muchos”, concluye Carlos Ortega.

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