El peritaje veterinario permite valorar el estado del animal, determinar la posible antigüedad del problema y establecer si la patología existía, estaba incubándose o pudo aparecer con posterioridad
Compraventa de perros y gatos: El papel del perito veterinario ante enfermedades o vicios ocultos
El peritaje veterinario permite valorar el estado del animal, determinar la posible antigüedad del problema y establecer si la patología existía, estaba incubándose o pudo aparecer con posterioridad
Redacción -
31-07-2026 - 09:57 H -
min.
La compraventa de perros y gatos es una fuente habitual de reclamaciones cuando el animal presenta una enfermedad, defecto congénito, alteración hereditaria o problema de comportamiento poco después de la entrega. En estos casos, el peritaje veterinario permite valorar el estado del animal, determinar la posible antigüedad del problema y establecer si la patología existía, estaba incubándose o pudo aparecer con posterioridad a la adquisición.
Desde Perivet, la primera plataforma de peritaje veterinario en España, subrayan que los cachorros concentran muchos conflictos. Enfermedades infecciosas como parvovirosis, moquillo, coronavirus entérico, giardiosis, dermatofitosis o infecciones respiratorias pueden manifestarse pocos días después de la compra.
Según han destacado, el perito veterinario debe analizar el periodo de incubación, la fecha de entrega; el calendario vacunal; el origen del animal; las condiciones de transporte; la existencia de otros animales enfermos y la documentación sanitaria aportada por vendedor; el criador; la tienda o intermediario; y los defectos congénitos y hereditarios en perros y gatos.
Los defectos congénitos o hereditarios también son frecuentes. Así, desde Perivet resaltan que la displasia de cadera, luxación de rótula, criptorquidia, malformaciones cardíacas, paladar hendido, enfermedades oculares hereditarias, problemas dentales graves o alteraciones neurológicas pueden afectar al uso normal del animal, a su calidad de vida y a su valor económico.
De esta manera, han afirmado, “el informe debe valorar si la alteración es compatible con un origen anterior a la compra y si se trata de un problema conocido en la raza”.
En cuanto a la documentación, la plataforma señala que es decisiva. Contrato de compraventa, cartilla o pasaporte, certificados veterinarios, informes clínicos, pruebas diagnósticas, facturas, comunicaciones entre comprador y vendedor, pedigrí y certificados genéticos pueden aportar información esencial. La ausencia de documentación sanitaria adecuada puede ser especialmente relevante cuando el animal procede de criaderos, importaciones, tiendas o intermediarios.
El concepto de vicio oculto exige valorar si el defecto no era fácilmente detectable por el comprador, si existía antes de la transmisión y si tiene entidad suficiente para afectar al valor o utilidad del animal. “El perito no decide jurídicamente si existe responsabilidad, pero proporciona la base técnica para que pueda valorarse. Un soplo congénito detectado a los pocos días no se interpreta igual que una gastroenteritis leve aparecida semanas después y con múltiples posibles orígenes”, han señalado.
Los problemas de comportamiento plantean una dificultad adicional, han subrayado desde Perivet. Miedos extremos, agresividad, falta de socialización o conductas compulsivas pueden originarse por genética, experiencias tempranas, manejo posterior y ambiente. “En estos supuestos, el peritaje veterinario debe ser prudente y, si procede, incorporar valoración de especialistas en etología clínica”, han enfatizado.
“La metodología del peritaje veterinario debe partir siempre de una premisa: el dictamen no sustituye al criterio judicial ni administrativo, sino que aporta conocimiento técnico para que quien decide pueda hacerlo con una base objetiva. Por ello, el informe debe separar los hechos constatados, los datos referidos por terceros, la documentación revisada y la opinión profesional del perito veterinario. Esta distinción evita conclusiones precipitadas y refuerza la utilidad del documento en sede judicial, extrajudicial, aseguradora o administrativa”, han añadido.
En la práctica, el trabajo pericial exige revisar antecedentes, informes clínicos, fotografías, pruebas complementarias, comunicaciones entre las partes, facturas, protocolos, consentimientos informados, registros de explotación o cualquier otro documento que permita reconstruir los hechos. “El peritaje veterinario no puede limitarse a describir una lesión o una pérdida: debe analizar causalidad, temporalidad, compatibilidad con el relato ofrecido, posibles factores concurrentes y repercusión real del daño”, han afirmado.
La claridad también es una exigencia profesional, según han señalado. Muchos destinatarios del informe no son veterinarios: abogados, jueces, aseguradoras, administraciones, propietarios, ganaderos o empresas necesitan comprender qué se ha encontrado, qué significado tiene y qué grado de certeza puede atribuirse a cada conclusión. “Por eso, el lenguaje técnico debe ser preciso, pero accesible, y las conclusiones deben formularse con prudencia, indicando si un hecho está confirmado, es probable, es compatible o no puede demostrarse con los datos disponibles”, han precisado.
En cuanto a la valoración económica, desde Perivet han señalado que puede incluir gastos veterinarios, tratamientos futuros, disminución del valor del animal o impacto en su aptitud para cría, exposición, deporte o compañía. No obstante, el perito veterinario debe distinguir entre cálculos técnicos y decisiones indemnizatorias, que corresponden al ámbito jurídico.
Con todo esto, desde Perivet han recordado que ofrecen apoyo técnico especializado en este tipo de informes, con peritos veterinarios con experiencia en valoración clínica, análisis documental, nexo causal y defensa de dictámenes.
“Contar con un gabinete nacional permite trabajar con criterios homogéneos en todo el territorio, responder con rapidez ante dudas complejas y aportar informes rigurosos, objetivos y útiles para aseguradoras, despachos de abogados, empresas, administraciones, clínicas y particulares. Si existe una duda técnica, una reclamación o un conflicto relacionado con animales, salud pública, producción o responsabilidad, Perivet puede ayudar a convertir los datos disponibles en una base pericial sólida y defendible”, han subrayado.