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La gripe aviar marcó en 2025 al sector avícola, que vivió un año “de luces y sombras”

La influenza aviar, la concentración empresarial y el escenario internacional configuran un entorno complejo que obliga al sector a reforzar la preparación y la reflexión estratégica, según la Federación Avícola Catalana

Joan Anton Rafecas, presidente de la Federación Avícola Catalana.
Joan Anton Rafecas, presidente de la Federación Avícola Catalana.

La gripe aviar marcó en 2025 al sector avícola, que vivió un año “de luces y sombras”

La influenza aviar, la concentración empresarial y el escenario internacional configuran un entorno complejo que obliga al sector a reforzar la preparación y la reflexión estratégica, según la Federación Avícola Catalana

Redacción - 04-02-2026 - 12:09 H - min.

El sector avícola catalán ha vivido durante 2025 un año “de luces y sombras”, según han destacado desde la Federación Avícola Catalana (FAC), entidad que agrupa a los productores de carne de ave y huevos de Cataluña.

Por un lado, la actividad productiva ha sido favorable en el subsector de la carne de ave, con costes contenidos, buen nivel de consumo y una correcta adecuación entre oferta y demanda. Por otro lado, el sector del huevo ha atravesado un año difícil, marcado por una oferta insuficiente respecto a la demanda, tanto en Cataluña como a escala mundial.

A este escenario se ha sumado un contexto sanitario especialmente complejo, con un riesgo muy elevado de entrada de la influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP) y la presencia de diversos focos en distintas comunidades autónomas, que han puesto en tensión al conjunto del sector.

Según la FAC, 2025 ha evidenciado tanto la solidez del sector como la necesidad de seguir reforzando las herramientas de gestión, prevención y coordinación ante un entorno sanitario cada vez más exigente.

Durante 2025, el sector de la carne de ave ha logrado mantener un buen equilibrio entre producción y demanda, lo que ha permitido sostener la actividad en un contexto de costes relativamente contenidos y un consumo estable y favorable.

En cambio, el sector del huevo ha estado sometido a una fuerte tensión derivada de un desequilibrio entre la oferta y la demanda, lo que ha generado un incremento del precio a nivel internacional.

Por un lado, el impacto de la gripe aviar en todo el mundo ha reducido la producción global y ha aumentado la demanda de huevos catalanes para la exportación. Por otro lado, la transición de las granjas hacia nuevos modelos de producción para adaptarse a las nuevas normativas europeas está provocando una disminución temporal del número de gallinas ponedoras en Cataluña y en toda Europa. A estos factores se suma el aumento del consumo de huevos en la Unión Europea (UE), un 20% más en la última década.

“Aun así, la producción de huevos en Cataluña está preparada para cubrir las necesidades de consumo de los hogares catalanes. Cataluña es la quinta productora de huevos con un 8,9% de la producción total del Estado español, que representa un 14% de la producción total de la UE y exporta el 20% de su producción a otros países comunitarios”, aseguran desde la FAC.

UN CONTEXTO SANITARIO QUE OBLIGA A UNA REFLEXIÓN PROFUNDA

“2025 ha sido un año especialmente difícil desde el punto de vista sanitario. El riesgo de entrada de la IAAP ha sido muy alto y se han producido focos en diversas comunidades autónomas. El elevado número de casos registrados en todo el mundo ha puesto de manifiesto la importancia de estar muy bien preparados, tanto por parte de las empresas como de las administraciones, para gestionar estos episodios con la máxima eficiencia y evitar la difusión del virus”, apuntan desde la FAC.

Según la FAC, la concentración de problemas sanitarios vividos este año ha situado al sector en una situación de riesgo y obliga a una reflexión colectiva. “Nos encontramos en un momento en el que la sanidad de las principales producciones ganaderas está dificultando el desarrollo normal de la actividad. Una vez superada esta crisis, será necesario valorar estrategias a corto, medio y largo plazo, dentro del marco del concepto One Health, que ayuden a evitar ejercicios tan adversos como el de 2025”, afirma Joan Anton Rafecas, presidente de la FAC.

Durante 2025 se ha consolidado un movimiento de concentración empresarial tanto en el sector de la carne como en el de los huevos, con una entrada progresiva de empresas de capital extranjero. Esta dinámica responde, en parte, a las buenas perspectivas del sector, pero al mismo tiempo genera incertidumbre entre los operadores y plantea nuevos retos en términos de estructura y gobernanza del tejido productivo.

Paralelamente, la FAC ha mostrado su rechazo a la implementación del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, ya que genera graves desequilibrios para la producción avícola europea, sometida a los estándares más exigentes del mundo en materia de seguridad alimentaria, bienestar animal y sostenibilidad ambiental.

Este hecho, ampliamente reconocido como un valor estratégico del modelo productivo europeo, implica unos costes de producción significativamente superiores a los de los países del Mercosur y genera una clara asimetría competitiva.

“Es fundamental que el sector avícola europeo pueda competir en igualdad de condiciones. Durante años nuestras empresas han realizado inversiones para cumplir con la legislación europea. Este esfuerzo, imprescindible para garantizar la calidad y la seguridad de los alimentos, no se ve recompensado cuando se permite la entrada de productos que no cumplen los mismos requisitos. Este hecho pone en riesgo la viabilidad económica del sector y su capacidad para seguir invirtiendo en mejoras”, afirma Rafecas.

La Federació Avícola Catalana considera incoherente exigir unos estándares muy elevados a los productores europeos mientras, paralelamente, se facilita el acceso al mercado comunitario de productos que no están sujetos a las mismas normas. Por ello, si el acuerdo acaba entrando en vigor, la FAC considera imprescindible desplegar medidas efectivas que permitan poner en valor la producción europea ante la industria transformadora, la restauración y los consumidores finales, como promover el consumo de proximidad, establecer un sistema de etiquetado de origen claro en todos los canales, incluida la restauración, e implementar sistemas rigurosos de control de las importaciones.

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